Por Luis Ernesto Ruiz Martínez. A veces es mejor llegar a tiempo que ser invitado, así que estar en la sede de la Delegación del ICAP al final de esta tarde fue una excelente oportunidad para hacerme el mejor de los regalos. Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Fernando González llegaron con sus familiares para iniciar la visita prometida a la Provincia. En un ambiente informal, con amplias muestras de cariño e incontables
fotografías, nuestros héroes compartieron con los presentes y
conocieron del programa que vivirán en esta ciudad hasta el venidero 4
de diciembre. Ahora me disculparán que solo pueda compartir algunas fotos porque a
las 9 de la noche comenzará la bienvenida popular en la base de la Loma de la Cruz. Allí podrán disfrutar de la presentación de la Compañía Infantil “Ronda de los sueños”
y que incluye muchos de los temas que prepararon para sumarse al
reclamo mundial de justicia y libertad que durante varios años se lanzó
desde el Coloquio Internacional que sesionó en Holguín. Esto apenas comienza. No se pierdan.
La
Universidad de Ciencias Médicas de Holguín nos cobijó bajo su techo.
Sin embargo, a pesar del resguardo y el calor humano... allí sentimos la
angustia del 12 de septiembre, el diluvio de propaganda mal
intencionada y fraudulenta sobre el caso, la condena arbitraria, el
encierro injusto y horrible, los gorriones que alimentaban las misivas… y
aquella convicción profunda, que lo hizo resistir y volver dispuesto y
comprometido con la Patria.
Ramón Labañino, uno de los cinco cubanos encarcelados por más de 15
años en Estados Unidos, se dio cita este viernes, para intercambiar un
maratón de anécdotas, contagiosas sonrisas y francas lágrimas, con ojos
estudiantes ávidos de historia y, del diálogo rostro a rostro con quien
hoy se viste de modestia y cotidianidad, pero que para siempre será:
NUESTRO HÉROE.
Con la espontaneidad propia de los hijos del caimán y tras un aguacero
de preguntas, Ramón relató los últimos días en la cárcel, el dolor de
las cadenas, el añorado encuentro con la familia, sus ideas sobre la
juventud de hoy y las conversaciones actuales con el gobierno
estadounidense, además del honor y el orgullo por haber compartido junto
a sus hermanos con el Comandante, tan diáfano y jovial como un padre.
Así…
poco a poco, entre vivencias, la curiosidad a flor de piel de los
futuros galenos y de esta imberbe periodista, transcurrió el encuentro.
El mensaje estaba claro: “la juventud cubana siempre ha estado a la par
de su tiempo, y como relámpago, lo ha enfrentado todo”.
Un brillo en la mirada le delató el nudo en la garganta y el coraje de
aquellos años… de solidaridad y patriotismo. Por ello, regaló besos y
abrazos.
¡Que lástima que no participaron todos los holguineros! ...pero
gracias, mil gracias por tanta lealtad, la dignidad infinita, por
permitirnos su ejemplo, sus principios y ese amor… por la patria, Fidel y
el Socialismo.
Ya los Cinco estuvieron en su casa, la Cujae.
Ayer se realizó la tan anhelada visita de Gerardo y Ramón a la Cujae y
con esta ya son 6 los encuentros realizados en la Casa de los Cinco con
nuestros Héroes.
Fue una tarde de lujo, ellos acompañados de Adriana, Elizabeth, Ailí y
la periodista Eva Golinger llegaron a las 2 de la tarde y en una reunión
intima con los coordinadoras de la Red, activistas, representantes del
Buro Sindical y del Comité del PCC a la que se incorporó después la
Rectora y un vicerrector y la directora de Recursos Humanos hicimos un
recuento del trabajo realizado por la Red durante los 16 años de
encierro.
Más tarde a las 3 se realizo el encuentro con trabajadores y estudiantes
a los que se sumaron otros compañeros de la Red que siempre están
presentes María Clara, Carmen, Concha, Luisa, Santiago “Rony” Feliu,
Paul Evrad de Bélgica y otros que seguro se nos escapan.
Las preguntas a los Héroes vinieron fundamentalmente de los estudiantes
que con interesantes e inteligentes reflexiones permitieron a Gerardo y
Ramón profundizar en sentimientos y convicciones que los llevaron a
resistir las condiciones de la prisión.
No faltaron la poesía y la canción y la iniciativa de nuestros hermanos
de firmar los marcadores de la Red para que todos tuvieran un recuerdo.
La grabación completa de lo que allí ocurrió estará muy pronto en el sitio de la Red y esperamos que la disfruten.
Quedaron cosas pendientes y vendrán tareas futuras así que la
oportunidad de estar con nuestros hermanos y sus familias nos brindaran
nuevas oportunidades de aprender y participar en la elaboración de esta
parte de la historia de Cuba.
Estoy desmontando el archivo de audio y textos que tengo sobre el
espacio radial que mantuve 10 años por la libertad de Los Cinco cubanos
antiterroristas que estuvieron prisioneros en Estados Unidos.
La Emisora Provincial Radio Victoria
en su revista estelar informativa Hablemos de… abría los micrófonos
para mi, y en ocasiones para otras colegas, a las 7:15 de la mañana y
desde ahí compartimos con la audiencia cuanto desde este oriental
territorio se hizo por el regreso de los héroes. René, Fernando, Antonio, Gerardo y Ramón, regresaron a casa, los dos
primeros cumplieron su condena; y luego de una lucha solidaria mundial
acompañada por decisiones políticas de los gobiernos cubanos y
estadounidenses, el 17 de diciembre del 2014 regresaron los tres
cubanos que aún estaban detenidos con largas condenas.
Descubro que no todo es como pasar una página. Hoy desmontando el archivo me encuentro con el poemario Gaviotas Blancas,
de Ramón Labañino Salazar, unos de los cubanos prisioneros que llegó a
Cuba hace unos días, estaba condenado a 30 años y llevaba más de la
mitad de este tiempo en la cárcel. El libro lo publicó Ediciones Holguín en el 2006, en el contexto del
II Coloquio Internacional por la liberación de Los Cinco y en contra del
terrorismo, que se desarrolló en la vecina provincia. Estoy preguntándome si Ramón recuerda estos poemas, yo ahora descubro
que el texto que poseo está dedicado por su hija mayor Ailí Labañino
Cardoso y dice: “Para Adalys por todo el cariño que nos ha dado cada
vez que nos vemos y por tanto luchar junto a nosotros con tanta
abnegación”.
Aquí estoy frente a Gaviotas Blancas, recordando que estaba ahí como reportera cuando ocurrió el acontecimiento. A la presentación asistieron Miguel Diaz-Canel, para entonces, primer
secretario del Partido en la oriental provincia de Holguín; Sergio
Corrieri, ex presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos
(ICAP), familiares de Los Cinco, víctimas del terrorismo y amigos de 37
países que participaron en el Coloquio.
Elizabeth Palmeiro, esposa de Ramón, agradeció el esfuerzo por la
publicación de Gaviotas Blancas. Fue la primera obra de este tipo de su
compañero.
Cuando regresé a Las Tunas compartí con las personas que nos
escuchaban cada mañana fragmentos del texto dedicado por el
escritor-héroe a sus cuatro hermanos, a sus cinco familias, al pueblo de
Cuba y a todos los hombres y mujeres que luchan por un mundo mejor.
Son 33 poemas con versos rimados, la portada tiene la ilustración —El
Guerrero— del artista plástico Cosme Proenza y la edición costa de 1000
ejemplares, que se agotaron en pocos días.
La dedicatoria de Ramón dice: “Cada una de mis inspiraciones nace de la necesidad urgente e
imperiosa de expresar, de descubrir un sentimiento, una pasión, una
idea, incluso una soberbia. Muchas veces desperté a las tres de la
mañana para esbozar una rima, un verso libre, un concepto, y solo
después pude conciliar el sueño. De alguna forma ya había echado a volar
aquella paloma lírica que desesperada y ansiosa revoloteaba en mi
pecho, y solo entonces podía descansar en paz”.
Pidió perdón a los lectores por no entregar una poesía fina y culta, y
declaró que lo escrito era una parte de su alma virgen y desnuda.
Gaviotas Blancas es el poema de la página 65, firmado el 3 de marzo
de 2004 en la prisión de Beaumont en Texas, Estados Unidos. Lo comparto:
Gaviotas blancas vienen
como florecillas mensajeras
de que una verdad venidera
a la libertad me lleven
Y no es que resuenen
en el aire sus pícaras sonrisas,
es que llegaré yo a las brisas
de la libre mar de donde ellas vienen.
¡Libres ellas son,
libres ellas me tienen!
Ramón Labañino declaró que finalmente sus gaviotas blancas echaron a
volar, y yo aquí frente al texto y mi archivo me pregunto si él
recuerda estos poemas. Se lo voy a preguntar.
Dos
cartas al Editor del diario norteamericano The New York Times apoyando
el editorial de ese medio de comunicación que pidió días atrás un
intercambio de prisioneros entre Estados Unidos y Cuba, el cual abriera
cauce a una nueva relación bilateral, fueron publicadas el jueves.
Reconocidos juristas e investigadores estadounidenses son los autores de
estas misivas que Cubadebate reproduce para sus lectores.
Los Prisioneros cubanos y el norteamericano
NOV. 6, 2014
Al Editor:
Su editorial del 3 de noviembre “A Prisoner Swap With Cuba” presentó
una razonable solución al mayor obstáculo para normalizar las relaciones
de Estados Unidos con Cuba, pero no mencionó algunos aspectos claves.
Más
allá de las referencias a los “espías cubanos convictos” que Cuba
quiere de regreso después de haber permanecido más de 16 años en
prisiones norteamericanas, el juicio de 7 meses de estos reconocidos
agentes cubanos no incluyó evidencias de que ellos hayan obtenido
ninguna información clasificada.
Con
creces, la version cubana de que su misión primaria era monitorear y
prevenir los planes terroristas de los exiliados en Miami contra Cuba,
es apoyada por la evidencia, incluyendo el libro de investigación del
periodista canadiense Stephen Kimber, “What Lies Across the Water”.
Ninguno de los cinco hombres fueron acusados del cargo de espionaje
(dado que ellos no tenían información clasificada), aunque el jurado de
Miami los declaró culpables de una “conspiración” cometer espionaje.
Ellos
monitorearon a figuras como Orlando Bosch, quien recibió protección en
los Estados Unidos por más de 20 años hasta su muerte en el 2011, a
pesar de ser “resuelto e invariable en su vocación a la violencia
terrorista”, de acuerdo con Joe Whitley, un Vice Fiscal General y luego
consejero general del Departamento de Seguridad Interna. Y actualmente,
un terrorista de carrera, Luis Posada Carriles, está aún protegido por
los Estados Unidos en Miami.
ART HEITZER Milwaukee, Nov. 3, 2014
El autor es Presidente del subcomité Cuba del National Lawyers Guild (Colegio Nacional de Abogados).
Al Editor:
Su
persuasivo argumento para intercambiar una subcontratista de USAID,
Alan Gross, por 3 espías cubanos que han cumplido más de 16 años en
prisiones de Estados Unidos carece de un componente crucial: el
precedente historico para tal tipo de intercambio.
Dos
ejemplos de intercambios de prisioneros entre Estados Unidos y Cuba son
particularmente relevantes. En 1963, el Presidente John F. Kennedy
liberó a un cubano convicto por haberle disparado y matado
accidentalmente a una niña de 9 años y liberó a otros tres cubanos que
habían sido arrestados por cargos de conspiración para cometer actos de
sabotaje en Nueva York.
A
cambio, Cuba liberó inmediatamente a dos docenas de ciudadanos
norteamericanos presos en cárceles cubanas por cargos de actividades
contrarrevolucionarias; entre ellos tres miembros de un team de la CIA
capturados cuando estaban plantando aparatos para la escucha en un
edificio de La Habana.
En
septiembre de 1979, el Presidente Jimmy Carter aceptó una recomendación
del Departamento de Justicia de otorgar clemencia y liberar a tres
nacionalistas puertorriqueños, incluyendo Lolita Lebron, quienes habían
sido declarados culpables de abrir fuego en el pleno del Congreso,
hiriendo a cinco legisladores. Como parte de un no declarado
“intercambio humanitario” negociado detrás de escena, 11 días después
Fidel Castro liberó a cuatro agentes de la CIA.
En
esos tiempos, estos dos intercambios fueron políticamente
controversiales, requirieron de determinación y tenacidad presidencial.
Pero, como el presidente Obama puede notar, ellos avanzaron intereses
nacionales de los Estados Unidos y retornaron a los norteamericanos
presos a sus familias. WILLIAM M. LEOGRANDE PETER KORNBLUH Washington, Nov. 4, 2014
Los escritores son coautores del libro “Back Channel to Cuba: The Hidden History of Negotiations Between Washington and Havana.”
En
mí artículo que aparece en la Nueva Réplica actualmente circulando
reproché al New York Times que no hubiese planteado el caso de Gerardo,
Ramón y Antonio en su Editorial del pasado octubre en el que se
pronunció por la eliminación del bloqueo norteamericano contra Cuba.
Cuando
lo escribí no imaginaba que con ese documento el diario neoyorquino
iniciaba un importante debate, que dura ya un mes, e incluye varios
editoriales abogando por un cambio sustancial en las relaciones entre
ambos países. El más reciente del domingo 2 de noviembre, propone que
los tres sean liberados a cambio de que Cuba por razones humanitarias
ponga en libertad a Allan Gross sancionado aquí por participar en
actividades ilegales destinadas a derrocar al Gobierno revolucionario.
Se
trata de una posición justa y razonable. Tiene razón el periódico
cuando define la liberación de los tres Héroes cubanos como un paso
indispensable para avanzar hacia la convivencia civilizada entre dos
países que son y serán siempre vecinos.
Debería
agregarse a los argumentos del Times que ninguno de los Cinco fue
acusado de realizar espionaje y por tanto no eran “espías”. Como se
demostró en el juicio de Miami ninguno de ellos accedió o buscó
informaciones secretas relacionadas con la seguridad nacional de Estados
Unidos.
Tampoco recibieron orientaciones para buscar ese tipo de
informaciones. Así lo reconoció, bajo juramento, el General James R.
Clapper quien fue testigo del Gobierno y cuyo testimonio aparece entre
las páginas 13089 a 13235 de las Actas Oficiales del Tribunal. Es el
mismo Clapper que hoy es el Director Nacional de Inteligencia de la
Administración Obama.
También
es necesario recordar que la misión de los Cinco era tratar de frustrar
los planes terroristas contra Cuba que más de una vez han causado
muerte y daños también a personas residentes en Estados Unidos.
Pero,
en todo caso, este Editorial del New York Times debe ser saludado como
un hecho de importancia trascendental. El muro de silencio que rodeaba
el caso de los Cinco ha recibido un golpe demoledor que ojalá sea
definitivo.
Comité Nacional EEUU por la Libertad de los Cinco Cubanos
En un editorial publicado en The New York Times, de lunes, 3 de nov. 3, 2014, inglés y español (en
el sitio web de domingo), el Comité Editorial hace un llamado para un
canje de presos, entre los tres miembros de los Cinco Cubanos todavía
encarcelados en EEUU, y Alan Gross, encarcelado en Cuba.
Esto
es un importante desarrollo. El editorial comenta que conmutar la
sentencia de los Cinco "sería justificable si se tiene en consideración
el largo periodo que han estado presos, las críticas válidas que han
surgido respecto a la integridad del proceso judicial que enfrentaron, y
los posibles beneficios que un canje podría representar para lograr un
acercamiento bilateral." Urgen una resolución rápida para Alan Gross a
través de un canje humanitario.
El artículo detalla el caso de Gerardo Hernández, y la opinión
disidente de la jueza federal Phyllis Kravitch, que insistió que
la fiscalía del gobierno "no tenía fundamentos" para condenar a Gerardo
por el cargo de conspiración para cometer asesinato. Ella
formó parte del panel de 3 jueces de apelaciones que revocó las
condenas de los Cinco en 2005. Los casos de Gerardo y de Ramón Labañino y
Antonio Guerrero están en apelación activa de Habeas Corpus. (La importancia del proceso de apelaciones por Andrés Gómez).
Urgimos
a todas las personas a publicar este editorial del New York Times, como
señal del movimiento creciente por la libertad de los Cinco, y un
avance en la visibilidad mediática de su caso y lucha. Aunque todos los
elementos no fueron incluidos, por ejemplo la misión anti-terrorista de
los Cinco, no obstante, es un desarrollo importante.
Y
más importante, tenemos que seguir organizando, organizando,
organizando para esta gran batalla por la liberación de Gerardo, Ramón y
Antonio!
TAMBIEN lean el afidávit de Gerardo Hernández (español y inglés)de
marzo, 2011, parte de su apelación Habeas Corpus, detallando los datos
de su inocencia en el falso cargo de conspiración para cometer
asesinato. Es importante explicar la verdad de la misión de los Cinco.
No eran espías conspirando contra los EEUU, estaban trabajando para
detener los ataques terroristas contra Cuba. Deben ser liberados
inmediatamente!
THE NEW YORK TIMES
Un canje de presos con Cuba
El Comité Editorial, Nov. 2, 2014
Hace
casi cinco años, las autoridades en Cuba detuvieron a Alan Gross, un
subcontratista del gobierno estadounidense que estaba trabajando en un
sigiloso proyecto para expandir el acceso a Internet en la isla. Aunque
un creciente número de líderes en Washington y La Habana parecen estar
ansiosos por comenzar a normalizar la relación entre los países, el caso
de Gross se ha convertido en el principal obstáculo para lograr un
avance diplomático.
Solo hay una manera viable de retirar a Gross
de una ecuación suficientemente compleja. La administración Obama debe
canjearlo por tres espías cubanos que llevan más de 16 años tras las
rejas en Estados Unidos.
En la Casa Blanca, la posibilidad de un
intercambio de presos con La Habana genera ansiedad, debido a las
críticas que surgieron en mayo, cuando Estados Unidos negoció la
liberación de un soldado secuestrado en Afganistán a cambio de cinco
líderes del movimiento Talibán. El gobierno estadounidense,
sensatamente, suele rehusarse a negociar con terroristas o gobiernos que
detienen a sus ciudadanos en busca de dinero o concesiones políticas.
En circunstancias excepcionales, vale la pena hacerlo. El caso de Gross
es una de ellas.
Gross viajó a La Habana cinco veces en 2009,
bajo la dirección de Development Alternatives Inc., que tenía un
contrato con la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados
Unidos. Fingiendo ser turista, transportó furtivamente equipos de
comunicación como parte de una iniciativa para proveerles a más cubanos
acceso al Internet. El Gobierno cubano, que lleva años protestando los
proyectos encubiertos para promover reformas democráticas en la isla,
condenó a Gross en 2011 a 15 años de prisión por actos que atentan
contra la integridad del Estado.
Durante los primeros meses de su
detención, funcionarios en la isla sugirieron que estarían dispuestos a
liberar a Gross si Washington suspendía los proyectos cuyo fin es
destituir al actual Gobierno cubano. Esas negociaciones no prosperaron, y
la postura de la isla se ha endurecido. Funcionarios norteamericanos
han concluido que para lograr la libertad de Gross, es necesario
repatriar a tres espías cubanos que fueron condenados en un juzgado
federal en Miami, en 2001.
Para efectuar un canje, el Presidente
Obama tendría que suspender el resto de la condena de los reos. Esa
acción sería justificable si se tiene en consideración el largo periodo
que han estado presos, las críticas válidas que han surgido respecto a
la integridad del proceso judicial que enfrentaron, y los posibles
beneficios que un canje podría representar para lograr un acercamiento
bilateral.
El espía que más le importa al Gobierno cubano,
Gerardo Hernández, fue condenado a cadena perpetua. Hernández, el líder
de la Red Avispa, una agrupación que infiltró grupos de exiliados
cubanoamericanos en el sur de Florida durante la década de años noventa,
fue hallado culpable de conspiración para cometer asesinato. La
fiscalía acusó a Hernández de conspirar con autoridades en La Habana
para derribar aviones operados por un grupo de exiliados que solían
repartir folletos sobre la isla, incitando a una revolución contra el
gobierno. A sus cuatro asociados se les declaró culpables de delitos no
violentos. Dos han regresado a Cuba, y los otros dos van a ser liberados
relativamente pronto.
Un panel de tres jueces del Juzgado de
Apelación del Distrito 11 revocó los fallos en agosto de 2005, habiendo
determinado que un conjunto de factores impidieron que los acusados
tuvieran un proceso justo. Los jueces establecieron que, en vista de la
enorme hostilidad contra el gobierno cubano en Miami, y de cobertura
periodística vilipendiando a los espías, el jurado no podía ser
imparcial. Al revisar el caso posteriormente, todos los jueces de la
corte de apelación dieron revés a ese fallo y restituyeron los
veredictos. Sin embargo, jueces de esa corte señalaron otras
deficiencias en el proceso judicial, que llevaron a una reducción en la
condena de tres de los presos. La jueza Phyllis Kravitch escribió una
opinión disidente, argumentando que la acusación de conspiración para
cometer asesinato imputada contra Hernández no tenía fundamentos. Los
fiscales, según la jueza, no establecieron que Hernández, quien le
proveyó a La Habana información sobre los vuelos, había acordado con
autoridades en la isla que los aviones serían derribados sobre espacio
aéreo internacional. Si los aviones hubieran sido derribados sobre
espacio aéreo cubano, el acto no habría constituido un delito bajo la
ley de Estados Unidos.
El regreso de Hernández a la isla es una
prioridad primordial para el Presidente de Cuba, Raúl Castro. Los
líderes cubanos han celebrado a los presos como héroes y han protestado
que el proceso legal fue injurioso. Entidades independientes, incluido
un panel de Naciones Unidas que evalúa detenciones arbitrarias, y
Amnistía Internacional, han sido críticas del proceso judicial. La
percepción del caso en Cuba, donde los espías son vistos como víctimas,
desafortunadamente ha incentivado a que el gobierno de la isla trate a
Gross como una pieza canjeable.
A través de los años,
funcionarios estadounidenses han dicho que no están dispuestos a
intercambiar a los espías por Gross, dado que alegan que los casos no
son equivalentes.
Sin embargo, un canje podría abrir el camino
para reanudar lazos diplomáticos, lo cual permitiría que Estados Unidos
tuviera mayores oportunidades de fomentar cambios positivos en la isla
mediante la expansión de comercio, turismo y mayor contacto entre
cubanos y norteamericanos. De lo contrario, se perpetuará la enemistad
que ha reinado durante más de 50 años, continuando así un ciclo de
desconfianza y actos de sabotaje por ambos lados.
Más allá de los
méritos estratégicos de un canje, la administración tiene un deber de
hacer más por lograr la liberación de Gross. Su arresto se llevó a cabo
como consecuencia de una estrategia irresponsable, mediante la cual la
agencia de ayuda internacional estadounidense ha enviado a contratistas
privados para llevar a cabo misiones secretas en un estado policial que
está rotundamente opuesto a la agenda pro-democrática de Washington.
Gross
ha bajado más de 45 kilos de peso durante su detención. Está perdiendo
la vista en el ojo derecho. Tiene dolencias en las caderas. En junio, su
madre falleció. En mayo, luego de cumplir 65 años, Gross dijo que este
año será el último que pasa en cautiverio, amenazando estar dispuesto a
quitarse la vida si no recobra la libertad. Sus seres queridos han
tomado sus palabras literalmente, considerándolas como una advertencia
de un hombre desesperado. Si Gross muere estando en custodia, la
posibilidad de establecer una relación más saludable con Cuba
desaparecerá por varios años. Obama tiene que reconocer que esto es
enteramente evitable, pero hay que actuar pronto.
Imagen agregada RCBáez
Mijo, yo sé que eres tú
Gerardo Hernández y Carmen Nordelo
Nyliam Vázquez García.― Un
día a Carmen comenzaron a borrársele los recuerdos. Fueron tiempos
difíciles para la familia y aún más para el hijo que le faltaba a su
regazo. Tan lejos, él no podía hacer lo que más ansiaba: llevarla al
médico, buscar sus medicinas, acompañarla, velar su sueño… no sé. Peor
aún, esa nueva circunstancia le negó, desde unos años antes, la visita
de su vieja. Ella ya no pudo cerrar las puertas del hogar en Arroyo
Naranjo, La Habana, cruzar el océano, desandar carreteras para llegar a
la prisión de máxima seguridad en Victorville, California.
¿Cuánto atormenta el dolor de una madre? ¿Cuánto pesa el sufrimiento de
un hijo? Han pasado cinco años desde que Gerardo Hernández Nordelo
recibió en prisión la fatal noticia. Su Mamucha no había aguantado. Él
no pudo despedirse y todavía a la tumba de Carmen Nordelo le faltan las
flores de su hijo y esas palabras que él habrá de decirle allí donde
debió estar aquel 2 de noviembre.
Uno puede adivinar la lucha
silenciosa de una mujer, de una madre, por no perder la batalla, por no
faltarle a su muchacho. Ahora Mirta, la madre de Antonio Guerrero, nos
da todos los días una lección de lo que solo pueden hacer ellas. Seguro
Carmen se aferró a esa fuerza vital materna para guardar lo más cierto
de su vida: sus hijos y él, quien más la necesitaba. Para el libro
Retrato de una ausencia, Adriana contó que en momentos en que su suegra
no reconocía a nadie, la voz de su niño siempre fue un bálsamo.
Él le hablaba con toda ternura, quizá le contaba algún chiste y seguro
le repetía mil veces que estaba entero, que no se preocupara. La única
señal de que ella sabía a quién pertenecía esa voz llegada a través del
teléfono era la lágrima caprichosa que le surcaba el rostro. Esa, su
forma de decir, ya sin poder hablar: «Mijo, yo sé que eres tú».
¡Cuánto habría dado Carmen por ver a Gerardo libre, junto a la mujer
que ama, rodeado de sus sobrinos, en familia! ¡Cuánto habría dado
Gerardo por abrazar a su madre aunque fuera una vez más…!
Cualquiera, más allá de argumentos legales, podría entender tal dolor
alojado en el pecho. Quizá, también, podría quedar rendido ante la
valentía del hijo de Carmen. Cuando a la prisión solo le llegaban malas
noticias del deterioro de la salud de su madre, a él le preocupaba la
noticia, el momento en que fuera definitivo que ya no pudiera dar el
abrazo final. «Quería que fuera Adriana o alguien de su familia quien le
contara, y no los guardias de la prisión», recordó Alicia Jrapko hace
poco en un diálogo con JR. No quería darles a sus carceleros el gusto de
verlo triste o abatido. Ese día, hace cinco años atrás, fue una jornada
aparentemente normal en Victorville, pero en el pecho de un prisionero
había un motín.
Con el alma deshecha, Gerardo hizo lo impuesto
por la rutina de una cárcel sin que nadie supiera que su mundo se movía
bajo sus pies, que en La Habana se despedía a Carmen y que su presencia
hacía falta en el reparto Alcázar para llorar unidos. ¡Cuánto habrá
añorado su hermana Chabela los brazos de ese muchacho, cuánto le habrá
apretado el pecho a su Adriana pensar en todos los sentimientos que
estaba experimentado su esposo el día de la muerte de su madre…!
Han pasado cinco años y seguramente cada nuevo noviembre se agolpan los
recuerdos. Vuelve la ansiedad. Gerardo tiene una deuda. Entre las
muchas cosas que tendrá pendiente, está ese diálogo silente e íntimo con
su vieja y esas flores germinadas en sus manos que aún le faltan a la
tumba de Carmen. Pero para que Gerardo cumpla, para que viva lo que debe
vivir, para que no le falte más a su familia, a su esposa, hay que
traerlo a casa, hay que seguir en la batalla por el regreso de esos
hombres que han pasado 16 años tras rejas que no les corresponden.
Cuando logremos que Gerardo esté aquí, con sus flores para Carmen, tal
vez con el rostro surcado de humedad, Cuba entera sabrá que no habrá
madres más felices, ni en el cielo ni en la tierra, que las madres de
los Cinco, mientras las hojas de los frondosos árboles del camposanto le
devuelvan un susurro: «Mijo, yo sé que eres tú».
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http://islamiacu.blogspot.com/2014/11/mijo-yo-se-que-eres-tu.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+Islamiacu+%28Islamiacu%29#sthash.SLR0t3Da.dpuf
El diario, que en octubre publicó tres editoriales a favor de la normalización de las relaciones entre Cuba y EEUU, reconoció que ”hace
casi cinco años, las autoridades en Cuba detuvieron a Alan Gross, un
subcontratista del gobierno estadounidense que estaba trabajando en un
sigiloso proyecto” para extender una red ilegal en la Isla. “Aunque
un creciente número de líderes en Washington y La Habana parecen estar
ansiosos por comenzar a normalizar la relación entre los países, el caso
de Gross se ha convertido en el principal obstáculo para lograr un
avance diplomático”, asegura el diario en el editorial que se publicó
simultáneamente en inglés y español, y se adelantó en la edición digital
en la noche de este domingo.
Añade
que “en la Casa Blanca, la posibilidad de un intercambio de presos con
La Habana genera ansiedad, debido a las críticas que surgieron en mayo,
cuando Estados Unidos negoció la liberación de un soldado secuestrado en
Afganistán a cambio de cinco líderes del movimiento Talibán”.
Sin embargo, el diario reafirma que “en circunstancias excepcionales, vale la pena hacerlo. El caso de Gross es una de ellas”.
Gross
viajó a La Habana cinco veces en 2009, bajo la dirección de Development
Alternatives Inc., que tenía un contrato con la Agencia para el
Desarrollo Internacional de Estados Unidos. Fingiendo ser turista,
transportó furtivamente equipos de comunicación, añade el rotativo.
“El
Gobierno cubano, que lleva años protestando los proyectos encubiertos
para promover reformas democráticas en la isla, condenó a Gross en 2011 a
15 años de prisión por actos que atentan contra la integridad del
Estado”, dice.
Reconoce
que “durante los primeros meses de su detención, funcionarios en la
isla sugirieron que estarían dispuestos a liberar a Gross si Washington
suspendía los proyectos cuyo fin es destituir al actual Gobierno cubano.
Esas negociaciones no prosperaron”.
The
New York Times asegura categóricamente que funcionarios norteamericanos
han concluido que para lograr la libertad de Gross, es necesario
repatriar a los tres agentes cubanos que fueron condenados en un juzgado
federal en Miami, en 2001.
Sugiere que “para
efectuar un canje, el Presidente Obama tendría que suspender el resto
de la condena de los reos. Esa acción sería justificable si se tiene en
consideración el largo periodo que han estado presos, las críticas
válidas que han surgido respecto a la integridad del proceso judicial
que enfrentaron, y los posibles beneficios que un canje podría
representar para lograr un acercamiento bilateral”.
El
diario asegura que preso que más le importa al Gobierno cubano, Gerardo
Hernández, “fue condenado a cadena perpetua. Hernández, el líder de la
Red Avispa, una agrupación que infiltró grupos de exiliados
cubanoamericanos en el sur de Florida durante la década de años noventa,
fue hallado culpable de conspiración para cometer asesinato. La
fiscalía acusó a Hernández de conspirar con autoridades en La Habana
para derribar aviones operados por un grupo de exiliados que solían
repartir folletos sobre la isla, incitando a una revolución contra el
gobierno. A sus cuatro asociados se les declaró culpables de delitos no
violentos. Dos han regresado a Cuba, y los otros dos van a ser liberados
relativamente pronto”.
Añade del The New York Times:
Un
panel de tres jueces del Juzgado de Apelación del Distrito 11 revocó
los fallos en agosto de 2005, habiendo determinado que un conjunto de
factores impidieron que los acusados tuvieran un proceso justo.
Los jueces establecieron que, en vista de la enorme hostilidad contra
el gobierno cubano en Miami, y de cobertura periodística vilipendiando a
los espías, el jurado no podía ser imparcial. Al revisar el caso
posteriormente, todos los jueces de la corte de apelación dieron revés a
ese fallo y restituyeron los veredictos. Sin embargo, jueces de esa
corte señalaron otras deficiencias en el proceso judicial, que llevaron a
una reducción en la condena de tres de los presos. La jueza Phyllis
Kravitch escribió una opinión disidente, argumentando que la acusación
de conspiración para cometer asesinato imputada contra Hernández no
tenía fundamentos. Los fiscales, según la jueza, no establecieron que
Hernández, quien le proveyó a La Habana información sobre los vuelos,
había acordado con autoridades en la isla que los aviones serían
derribados sobre espacio aéreo internacional. Si los aviones hubieran
sido derribados sobre espacio aéreo cubano, el acto no habría
constituido un delito bajo la ley de Estados Unidos.
El
regreso de Hernández a la isla es una prioridad primordial para el
Presidente de Cuba, Raúl Castro. Los líderes cubanos han celebrado a los
presos como héroes y han protestado que el proceso legal fue injurioso.
Entidades independientes, incluido un panel de Naciones Unidas que
evalúa detenciones arbitrarias, y Amnistía Internacional, han sido
críticas del proceso judicial.
El
diario reconoce que a través de los años, funcionarios estadounidenses
han dicho que no están dispuestos a intercambiar a los cubanos por
Gross, dado que alegan que los casos no son equivalentes.
“Sin
embargo, un canje podría abrir el camino para reanudar lazos
diplomáticos, lo cual permitiría que Estados Unidos tuviera mayores
oportunidades de fomentar cambios positivos en la isla mediante la
expansión de comercio, turismo y mayor contacto entre cubanos y
norteamericanos. De lo contrario, se perpetuará la enemistad que ha
reinado durante más de 50 años, continuando así un ciclo de desconfianza
y actos de sabotaje por ambos lados”, asegura.
Y
remata: “Más allá de los méritos estratégicos de un canje, la
administración tiene un deber de hacer más por lograr la liberación de
Gross. Su arresto se llevó a cabo como consecuencia de una estrategia irresponsable.“
El
diario asegura que Gross ha bajado más de 45 kilos de peso durante su
detención. Está perdiendo la vista en el ojo derecho. Tiene dolencias en
las caderas. En junio, su madre falleció. En mayo, luego de cumplir 65
años, Gross dijo que este año será el último que pasa en cautiverio,
amenazando estar dispuesto a quitarse la vida si no recobra la libertad.
Sus seres queridos han tomado sus palabras literalmente,
considerándolas como una advertencia de un hombre desesperado.
“Si
Gross muere estando en custodia, la posibilidad de establecer una
relación más saludable con Cuba desaparecerá por varios años. Obama tiene que reconocer que esto es enteramente evitable, pero hay que actuar pronto”, concluye.
Así lo aseguró Elizabeth Palmeiro, esposa de uno de los '5 héroes' cubanos sentenciados en EE. UU. Por: LUIS ALEJANDRO AMAYA | Foto: Claudia Rubio / EL TIEMPO
Elizabeth Palmeiro dice que los '5 héroes' frustraron planes contra Cuba.
El
12 de septiembre de 1998 cinco ciudadanos cubanos fueron arrestados en
Miami (EE. UU.) por el FBI acusados de espionaje y daño severo a la
seguridad nacional, tras llevar a cabo misiones que el Gobierno cubano
considera como infiltraciones para evitar actos de terrorismo y
desestabilización política en la isla. El objetivo de Fernando
González, René González, Antonio Guerrero, Gerardo Hernández y Ramón
Labañino, los “5 Héroes”, como se les denomina en Cuba, era el de
infiltrar organizaciones del exilio cubano para pasarle información a su
gobierno sobre las acciones de éstas en pro de un cambio institucional. El
proceso tuvo todos los avatares posibles en medio de las constantes
disputas entre Estados Unidos y Cuba. Tanto Fernando como René ya
cumplieron sus condenas de quince años cada uno, mientras que a Labañino
le quedan diez años más de presidio y sobre Hernández pesan dos cadenas
perpetuas. Elizabeth Palmeiro, esposa Labañino, habló en una entrevista con EL TIEMPO sobre el caso de los “5 Héroes”. ¿Cuándo fue la más reciente ocasión en la que pudo ver a su esposo? Fue
ahora en agosto, lo vi muy bien, teniendo en cuenta las condiciones en
las que se encuentra. Está muy confiado en que pronto se logre un cambio
en la situación y él y sus dos “hermanos” que quedan presos puedan ser
liberados. ¿Cómo puede cambiar esa situación? Ya Fernando y
René cumplieron hasta el último día de sus condenas. A mi esposo le
quedan diez años por cumplir, Antonio debe salir en el 2017 y Gerardo se
supone que debe morir en prisión, que es lo que más nos preocupa. La
situación de René en Estados Unidos al final tenía unas condiciones muy
anormales, su vida corría peligro porque la gente a la que él infiltró
para conocer de sus planes terroristas pagaba por saber su ubicación
para hacerle pagar por lo que había hecho. Gracias a las acciones de
nuestros familiares se pudieron obstaculizar muchos planes terroristas
contra Cuba. ¿A qué organizaciones se infiltró? Muchas de
esas ONGs de Miami, la Fundación Nacional Cubano Americana, Alpha 66,
Hermanos al Rescate, Movimiento Democracia, organizaciones del exilio
que dicen luchar por la libertad en Cuba, pero que en realidad son
terroristas que se han organizado desde el mismo triunfo de la
Revolución para aterrorizar Cuba por medio de atentados, sabotaje,
bombas y muchas otras formas. Nunca se habla del terrorismo que
desde el propio Estados Unidos, en este caso desde Miami, se ha llevado a
cabo contra Cuba, que no conoció el terrorismo el 11 de septiembre de
2001, sino de antes. Por conocerlo de antes es que hombres como mi
esposo y sus compañeros decidieron un día aceptar ir a cumplir esas
misiones. ¿Cómo supo usted que Ramón las cumplía? Nunca me
lo dijo. Esa conversación nunca la tuvimos. Cuando él empezó a faltar a
la casa por razones de trabajo, estaba en España como economista
cumpliendo misiones que tendrían que ver con tratar de aliviar la
situación económica en nuestro país. Tiempo después me comenzó a
decir que su trabajo no era exactamente en Europa, que tendría tiempo
para decirme, pero que estaba en nuestro continente. Que sus misiones
eran muy importantes y que iban a requerir mucho sacrificio de mi parte.
Nunca me imaginé los peligros que él estaba corriendo. ¿Cómo fue el día en que lo arrestaron? Terrible.
Se me movió la tierra, caí en un abismo del que todavía no he podido
salir, que lo voy a hacer el día en que Ramón regrese a la casa.
Llegaron unos compañeros y me dijeron que Ramón había sido arrestado y
ahí me enteré que estaba en Miami. Sospechaba que podía estar por aquí,
pero no precisamente en Miami. Las labores de nuestros familiares
estaban destinadas a conocer de planes terroristas contra Cuba, planes
de los cuales se le advirtió al gobierno de Estados Unidos. ¿Cómo percibe el manejo judicial que se le ha dado al proceso de los “5”? Cuando
los arrestaron, parecía un caso más sencillo, pero ante la presión de
congresistas cubano-estadounidenses como Bob Menéndez e Ileana Ros
Lehtinen se empezó a manipular todo lo que tenía que ver con las labores
y las misiones verdaderas de nuestros familiares. Silenciaron todo y
empezaron a enfilarse hacia involucrar a uno de ellos con el derribo de
dos avionetas en el año 1996. Involucraron a Gerardo, que nada tenía que
ver con eso y le endilgaron ese cargo para darle un tinte político al
caso. LUIS ALEJANDRO AMAYA Redacción Internacional
Aquel día de diciembre del 2009, cuando fueron a
resentenciarlo en la ciudad estadounidense de Miami, Ramón Labañino
Salazar, quien aún cargaba con la sanción de una cadena perpetua más 18
años de cárcel, entró a la sala del tribunal con las manos en alto, en
símbolo de victoria.
Con su mirada lo escudriñó todo hasta encontrar entre los presentes
en la audiencia a su querida Elizabeth. Le sonrió como el más feliz de
los mortales y la cubrió de besos con la mirada. Fue un momento fugaz y a
la vez casi eterno.
Ramón junto a su
esposa Elizabeth y sus hijas Laura y Lizbeth. Ailí, su otra hija de un
matrimonio anterior, se encuentra por estos dias visitándolo.
Cuántas cosas se dijeron en aquel momento, similar al que vino
después, cuando conoció que la nueva sentencia, igual de injusta, lo
privaría 30 años de su vida de la libertad física, porque la del alma y
el espíritu sus captores no han podido encerrarla.
“Es que por naturaleza soy un hombre optimista”, confesó Labañino,
uno de los cinco antiterroristas cubanos condenados a largas penas en
cárceles de Estados Unidos.
“Siempre he encontrado razones para ver el ángulo positivo en todo lo
que me pasa, de todo lo que me rodea, de las peleas, incluso, de las
injusticias, de las cosas duras que uno vive y ve en la prisión”, señaló
en respuesta a un cuestionario el Héroe de la República de Cuba, título
que comparte junto a sus compañeros Gerardo Hernández, Antonio
Guerrero, Fernando González y René González (los dos últimos ya están
en Cuba, pero purgaron antes la totalidad de sus sanciones).
Hermanados en la misma lucha, aunque a los Cinco los confinaron en
distantes prisiones, desde su detención el “yo” pasó a ser “nosotros” y
la causa de uno adquirió un carácter colectivo.
Así lo asumieron desde el inicio y cada vez que un mensaje de ellos
llega la despedida termina, invariablemente, en “cinco abrazos” como
escribió Ramón en estas repuestas enviadas desde la penitenciaría de
Ashland, en Kentucky.
Hijo de Nereyda Salazar Verduy (fallecida) y Holmes Labañino
Cantillo, nació el 9 de junio de 1963 en el barrio habanero de
Marianao y se graduó con Diploma de Oro en la licenciatura de Economía,
en la Universidad de La Habana.
Sus mayores tesoros son Ailí (de un primer matrimonio), Laura y Lizbeth, las hijas que no se cansa de repetir que adora.
Justo en febrero de 1992, cuando se fue de casa para trabajar en el
exterior, Elizabeth Palmeiro, su esposa, apenas tenía ocho semanas de
embarazo de Laura. Él no pudo disfrutar esta etapa, ni tampoco la
llegada al mundo de Lizbeth, a la que sí conoció recién nacida, en
febrero de 1997.
Sus entradas y salidas al país y luego la prisión provocaron que pese
a llevar 23 años de casados, Ramón y Elizabeth solo han vivido juntos
sin separarse, apenas dos, el resto ha sido a distancia.
No obstante, ambos construyeron una familia y ella, en la
retaguardia, lo espera, al frente de un proyecto de familia que se
logró por encima de los obstáculos y ahí están “sus hermosas mujeres”,
como él se enorgullece decir.
—¿Cómo un hombre logra sobreponerse a las mayores adversidades? ¿De dónde es posible sacar tanta fortaleza?
—Sobre todo cuando se tiene la convicción de que se está haciendo
siempre lo correcto, lo justo, lo legal, que uno defiende una causa
humana, que jamás ha hecho daño a nadie ni a nada material, al
contrario, se ha sacrificado todo por el bien común, por la vida de los
pueblos, de personas inocentes, esa idea por sí sola da una fuerza
enorme de voluntad y entereza en contra de todas las adversidades y
“adversarios”. La pelea es justa. La victoria deberá ser mucho más
dulce.
—Del Ramón niño y del joven universitario. ¿Qué recuerdas?
—Yo creo que soy un eterno niño, así me dicen mi esposa Elizabeth,
mis hijas y quienes me conocen, no sé si será verdad o es por el amor
que me devotan; pero sí creo que nunca he perdido (ni jamás lo haré) ese
espíritu juvenil, risueño, alegre y optimista que tanto ayuda a luchar
a vivir y a luchar.
“Así era de niño: risueño, muy tímido, mucho diría yo, y siempre me encantó estudiar y hacer deportes.
“Recuerdo que desde pequeño mi hermanita Laide me empezó a llamar
‘papi’, creo que porque la cuidaba mucho y mi mamá nos educó con el
concepto de que el hijo mayor de la familia es como el segundo padre.
“Y pienso que ese papel me lo creí con mucha fe, tanto, que hoy día,
muchos me dicen ‘papi’ y eso es algo que mis niñas resienten; porque
quieren ser las únicas en decirme así, pero ellas saben muy bien que soy
único e irrepetible Papi, desde el alma hasta el infinito, y eso es lo
importante.
“Disfruté mucho mis años de universidad, como dije me encanta
estudiar y hacer deportes y allí pude desarrollar ampliamente ambas
actividades.
“También fui alumno ayudante de Estadística Matemática desde el segundo año de la carrera.
“A veces daba repasos y clases a los compañeros de años inferiores o
de nuestro propio año, es algo que también me gusta mucho: enseñar.
“En la Universidad pude practicar judo y karate-do, que era mi sueño como deportista.
“Fue un periodo de aprendizaje, pero sobre todo de crecimiento. Me
ayudó mucho en mi formación y en mis convicciones en todos los sentidos,
cosa que agradezco infinitamente a Cuba, a nuestra Revolución, a
nuestro sistema socialista”.
—Te ven como el fortote del grupo…
—Es un punto de vista de los que me ven. Yo no me veo fuerte, más
bien trato de “considerarme” delgado. Claro, que eso me cuesta cada vez
más trabajo creérmelo.
“Hago deportes por placer, también por la necesidad de liberar tanto
estrés, y porque me siento mucho mejor y útil después de cada jornada.
“Trato de mantenerme saludable a pesar de los pesares, pues es
nuestra manera de pelear y vencer, de no dejarnos derrumbar ni destruir.
“Ahora mismo estoy haciendo pesas, caminatas dentro de la prisión,
algo de handball, mucho ajedrez. Eso me hace sentir saludable, vital,
listo para las contiendas de cada día y las que han de venir en el
futuro”.
—¿A quién quisiste parecerte?
—Trato de ser yo mismo guiado por el ejemplo de los grandes, pues es
imposible alcanzar íconos; pero he admirado mucho y trataría de ser como
el Che, como nuestro inmortal Antonio Maceo, como José Martí, como
Fidel, como Raúl, como Bolívar, como Sucre y ahora mucho como nuestro
Hugo Chávez, ellos son en esencia mis ejemplos cotidianos.
“Me gustaría ser, simplemente, como cada hombre con decoro y honor que harían esta lista demasiado extensa”.
—Déjanos saber ¿qué te gusta en materia de lecturas, personajes históricos, de ficción, series…?
—Voy a reducir la lista a cinco de cada uno, no quiero aburrirles ni
ser tan extenso, pero mira, entre mis lecturas favoritas están Cien
años de soledad y El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García
Márquez; El reino de este mundo, de Alejo Carpentier; Los versos
sencillos de José Martí y La Casa de los espíritus, de Isabel Allende.
“De las series puedo nombrar En silencio ha tenido que ser y Julito
el Pescador, dos excelentes producciones cubanas; también un espacio que
existió: Aventuras, donde vi Los comandos del silencio.
“Y aprovecho para preguntar ¿por qué no hacen en la televisión cubana una nueva versión de todos estos seriales?
“En cuanto a las películas Fresa y Chocolate, y Clandestinos, protagonizada por nuestra admirable Isabel Santos.
“Sobre los personajes de ficción, Don Quijote y Sancho Panza; el
David de En silencio ha tenido que ser, interpretado por el
desparecido actor Sergio Corrieri, Julito el pescador inmortalizado por
René de la Cruz y Bruce Lee, en alguna de sus películas por lo de las
artes marciales, no por nada más.
“Los personajes históricos coinciden con aquellos que siento como
ejemplos a imitar: Simón Bolívar, Ernesto Che Guevara, Antonio Maceo,
José Martí y Fidel Castro”.
—Cuando te arrestaron tenías 35 años. ¿Cuál es tu concepto del tiempo?
—El tiempo es un concepto relativo. Si pienso en mí, creo que el
tiempo no ha pasado. Cuando veo a mis hijas hechas mujeres, cuando me
miro en los ojos de mi Eli amada, el tiempo se me hace infinito, duro,
implacable.
“Por eso recurro al otro tiempo: al de las risas y las alegrías, al
del retorno y la felicidad, al tiempo precioso de nuestro futuro libre
en Cuba y con ese me quedo (mi optimismo)…Ya sabes soy un infinito
optimista, qué le voy a hacer, y así soy feliz”.
—Imagina que eres un repentista y que te dan un pie forzado que dice: “...yo soy un tipo así”
Yo soy un tipo así
exactamente como ves
sin derecho ni revés
simple y sin frenesí.
Con Cuba libre aprendí
Que amar luchando es el camino
Y esta pelea que hoy conmino
Es por la verdad que conocí
Y seguiré siendo así
Un tipo simple pero con decoro
Que vale mucho más que el oro
A quien le honra morir como viví
—Si cerraras ahora mismo los ojos, ¿qué ves?
—Veo a Cuba, una playa azul limpia, deslumbrante. Veo a Eli, a mis
hijas, a toda mi familia, a mi pueblo. Veo risas, alegría, eternidad.
Así es como mi libertad se hace tangible y real. Y sé que es cierto.
Hoy logró la libertad nuestro hermano Fernando González. ¡Gran alegría y regocijo sentimos por él! Para nosotros Cinco, esa experiencia la vivimos cada uno como propia. Y es que en verdad es así. Un día dichoso decidimos unirnos para jamás dejarnos vencer, lo cual es y será ya para siempre. Recuerdo
a Fernando en aquel hueco duro de Miami. lo que más me impactó de él
fue el rostro fruncido y su firmeza ante los intentos de doblegarnos y
hacernos cooperar. Otros en cambio, más altos (nunca más grandes) y más
fuertes (no de valor), flaquearon y se vendieron. Esa experiencia de vida es un tesoro que recordaré eternamente. Con Fernando regresamos todos de alguna manera. En él está también, como en René, la esencia de todos, Nuestra energía y nuestra forma de pelear y de vencer. Es una alegría a medias, pues en verdad terminó hasta el último segundo de una sentencia injusta que jamás debió cumplir. No
podemos permitir que ninguno cumpla más esta sentencia injusta. Se lo
debemos a Gerardo y a la historia hermosa de nuestro pueblo. ¡La pelea se ha reforzado, el triunfo es cierto! Hoy Fernando regresa a la amada patria con la frente en alto y el decoro limpio. Nosotros le seguiremos. Con el abrazo y cariño de pueblo y familia recibe también el nuestro, querido hermano. ¡Hasta la victoria siempre! Ramón.
Después
de varios días de permanecer Gerardo en lockdown pudo llamar
casualmente en el momento de conocer la triste noticia del fallecimiento
de Nelson Mandela y dedicó este breve mensaje con los pocos minutos de
comunicación con que contaba; también Ramón Labañino envió mensaje de condolencia:
Quienes
dedican ilimitados recursos a borrar y reescribir la historia, y lo
tuvieron en sus listas de "peligrosos terroristas", hoy sufrirán de
amnesia colectiva.
Quienes lo agraviaron negándole un homenaje en
la Ciudad de Miami, por abrazar a Fidel y agradecer la ayuda de Cuba a
África, hoy tendrán que callar avergonzados.
Los Cinco seguiremos enfrentando cada día la injusta prisión, hasta el final, inspirados en su ejemplo de lealtad y resistencia.
¡Gloria eterna al gran Nelson Mandela!
Gerardo Hernández Nordelo Prisión Federal de Victorville, California Diciembre 5 de 2013
Sentimos
gran dolor por la partida de nuestro hermano y guía en la vida: Nelson
Mandela. Él fue y será siempre el ejemplo real de la libertad, de la
paz, de la victoria. Su talla mundial de líder, de símbolo de justicia y
optimismo, nos acompañan ya para siempre. ¡Su luz permanecerá
eternamente en el alma de cada ser humano digno!
Llegue a toda
su familia, amigos y al querido pueblo de Sudafrica nuestras
condolencias y solidaridad en este y todos los tiempos, a nombre de los
Cinco, nuestros familiares y todo el pueblo cubano.
¡Hasta siempre Mandela! ¡Cinco abrazos infinitos!
Ramón Labañino FCI Ashland, Kentucky Diciembre 6, 2013. 7:54 A.M.
El mensaje en mi bandeja
de entrada confirmó la humildad de mi entrevistado. «Mi amor, mi cariño
y gratitud para todo mi pueblo, siempre a nombre de los CINCO. Gracias
por el privilegio que me das de responderte, trataré de ser concreto
dadas las circunstancias. Estamos en medio de un lock-down…». Así
comenzaba el correo-respuesta de la primera entrevista que lograba
realizarle a Ramón Labañino, héroe cubano preso injustamente en una
cárcel en Estados Unidos. Desde la soledad de su prisión pero con los
más de once millones de corazones que laten junto al suyo, Ramón tecleó
estas líneas en las que cuenta su vínculo con el Che.
En
el mes de junio de 2013, Elizabeth contaba ante un auditorio de jóvenes
e investigadores interesados en la vida y obra de Ernesto Guevara, que
cuando ella supo del injusto encarcelamiento del que serían objeto los
Cinco, le envió una postal con la imagen que el fotógrafo cubano
Alberto Korda tomara del Che. Al dorso escribió: «a su imagen y
semejanza te ven mis ojos y mi corazón». ¿Qué sintió cuando su esposa lo
comparó con un hombre como el Che?
Me sentí muy orgulloso y honrado. Mi esposa
sabe muy bien lo grande y especial que el Che es para todos nosotros.
El solo hecho que ella, que me conoce tan bien, me hiciera esa
extraordinaria confesión, me conmovió profundamente. Con el honor
también se eleva la responsabilidad de estar a la altura infinita del
Guerrillero heroico. Tratamos de ser como él cada día de nuestras vidas.
A los héroes hay que sacarlos del mármol
y traerlos a nuestro quehacer diario. ¿Cómo trae al Che, Ramón Labañino
en su día a día?
Siempre lo veo como el compañero mío de
cuarto, de batalla, de cotidianidad. Me aferro al Che guerrillero, al
que subió a las montanas, al que sufría de asma pero crecía en valor y
dignidad con sus pulmones, al ser humano que celaba con extremo las
faltas siendo el primero en dar el ejemplo, al médico que primero curaba
las heridas de los demás antes que las propias, al valiente temerario
que siempre era el primero en lanzarse sobre las balas enemigas. Pienso
en lo que el haría cada segundo de su vida de estar en nuestro lugar.
Salvando las enormes diferencias históricas y de altura de este grande
de todos los tiempos, creo que esta misión es nuestra «guerra de
guerrillas», es nuestro «Girón», nuestra «Angola», nuestro «Congo
belga», nuestra «Bolivia».
En el primer número de la revista
Paradigma, anuario del Centro de Estudios Che Guevara, se publicó un
poema suyo dedicado al Che en el que escribe: « ¿Qué soy? sino tu
sonrisa acrisolada, tu mirada firme y combativa, tu andar soberano y
temido por los cobardes de ayer y de hoy». ¿Son los mismos cobardes los
de ayer y los de hoy?
Lamentablemente sí. Son los mismos
cobardes, los mismos traidores, los mismos pusilánimes, solo que con
diferentes rostros y enormes sombras. Para mí lo más difícil de todo
este proceso fue conocer que alguien se acobardó, que temió y traicionó.
Fue muy duro, muy desgarrador. Pero inmediatamente comencé a rebuscar
en la historia, desde Caín y Abel en la Biblia, a lo largo de todos los
tiempos de la humanidad, y en especial de nuestra Revolución, han
existido y durísimamente debemos reconocer que existirán hombres
indecorosos; pero por cada uno de ellos siempre habrá un cubano que sepa
elevar «el decoro de todos los demás». Esa es mi fe y mi convicción,
como es también la de mis hermanos.
Usted fue parte de una generación que tuvo al Che mucho más cerca. Ahora, mediante sus hijas, está en
contacto con una generación mucho más joven que lo ha vivido de forma
diferente. ¿Considera que sus ideas no perderán vigencia con
independencia de los cambios generacionales?
El Che es eterno, infinito, es ícono y es
luz. Nada en él se destruye ni acaba, solo se transforma. Ahora mismo
vemos su rostro en todas las manifestaciones contra del neoliberalismo,
las crisis complejas del imperialismo, el hambre y el desamparo, y a
favor de los derechos de los inmigrantes, de los pobres, de la vida.
Donde quiera que exista una causa justa por defender, una causa de amor,
en cualquier tiempo y circunstancias, allí estará siempre, fiel y
sereno, combativo y rebelde. El Che nunca perece, al contrario, renace y
se magnifica con cada salida del sol.
¿Cuál podría decir qué es, de los textos
del Che, el que más lo ha marcado? ¿Recuerda en que momento de su vida
lo leyó y cuánto le aportó?
La carta de despedida del Che a Fidel. Ese
mensaje se convirtió en un mensaje a todo el pueblo de Cuba, del mundo.
Me impacto definitivamente. La primera vez lo escuché en una grabación
en la voz de nuestro Comandante eterno mientras yo cursaba mis estudios
primarios. Su humildad, nobleza, entrega total a una causa justa, su
desprendimiento de todo lo material, su apasionado amor por los pobres y
los más necesitados, caló tan profundamente en mí, que desde ese mismo
momento (y creo que nos pasó a muchos de nuestra generación) en verdad
quería de todo corazón ser como el Che, como decíamos todos los
pioneros.
Aunque pudiera considerarse una pregunta
pretenciosa, teniendo en cuenta la modestia que siempre ha
caracterizado a los CINCO, ¿considera que en ustedes se materializa el
pedido del Che de formar ese, tan necesario, «hombre nuevo»?
Tu pregunta pide dos respuestas. En el
proceso socialista, como bien lo define el Che, urge tener y educar a
ese «hombre nuevo» que sea capaz de llevar adelante una obra tan gigante
y humana. Solo ese hombre nuevo al que hacía referencia el Che, puede
crear y construir ese mundo nuevo. Ahora bien, pensar que nosotros cinco
seamos el reflejo siquiera de ese hombre nuevo es demasiado
pretencioso. Si te puedo asegurar que nos esforzamos cada segundo de
nuestras vidas para estar a la altura de este tiempo y de todos los
tiempos, con el Che en el alma e intentando acercarnos aunque sea un
poquito «a su imagen y semejanza» como mencionaba mi amada esposa. Solo
así nos sentimos un poco más realizados como hombres, como
revolucionarios.
El pie de firma del correo electrónico era inconfundible: «¡Viva
el 26 de julio! Día de nuestra independencia nacional. Ramón Labañino
Salazar. Julio 26. 2013. FCI. Ashland, Kentucky. 9:03 am.».