jueves, 4 de junio de 2015

Gerardo

Por Marlene Caboverde Caballero*

 Ladyrene Pérez, fotorreportera de Cubadebate, captó y multiplicó la imagen que mejor encierra la esencia espiritual de Gerardo Hernández Nordelo, uno de los Cinco. La fotografía fue tomada por ella el 13 de marzo de este año, en Radio Jaruco y muestra simplemente una frase del héroe cubano en la mano de un niño.

 El pionero se llama Manuel Alejandro y dicen que no quiso cerrar la manita hasta llegar a su casa para compartir con la familia aquellas cuatro palabras: Con cariño de Gerardo. Después, pese a todos los intentos por perpetuar los rasgos del amigo en el centro de su mano, estos se deshicieron poco a poco, hasta desaparecer.

 Pero en realidad, los ojos de los niños son los que mejor saben mirar, y hoy cada vez que Manuel Alejandro pone la mirada en su mano derecha se asombra con el brillo de la frase de Gerardo. Y entonces, vuelve a contemplar su rostro, su mirada infinita, la ternura con que habló aquel día y las lecciones de amor y bondad que todavía retozan en las aceras, las calles, las escuelas y las casas de la vieja Ciudad Condal.

 Esa impresión enigmática y maravillosa se repite en cada sitio por donde pasa Gerardo Hernández Nordelo. Resulta insólito el extraordinario magnetismo que rodea su personalidad. He sido testigo de cómo en los sitios donde se le espera, las actividades se retrasan porque la gente siempre lo retiene para verlo de cerca, saludarlo, estrechar sus manos y llevarse su encanto.

 Muchas personas me dicen que Gerardo no parece haber estado 16 años en prisión porque regresó luminoso, feliz. Y es que él es un hombre muy alegre y si la esperanza pudiera adoptar la forma humana estoy segura, que quedaría exacta en su estatura.

 Cuando pienso en Gerardo evoco siempre el 17 de diciembre cuando volvió a Cuba burlando una condena que lo destinaba a morir en la cárcel, gracias al amor y la solidaridad mundial. Y también porque de este lado, en el vientre de Adriana, Gema le esperaba con los brazos abiertos.

 Aquel día, en medio de la apoteosis que rodeó el acontecimiento, desde la niña interior que me habita, vi en él al príncipe salido de un cuento de hadas tras vencer monstruos y brujas malvadas.

 Pero desde mi instinto de madre y mujer también descubrí al soldado que volvía de la guerra con las heridas sangrando bajo la camisa y el dolor disimulado por  una mirada radiante. 

 Hoy Gerardo cumple 50 años de edad y su vida es un regalo para la patria y también para el mundo, ahora un lugar más lindo para la humanidad porque la  presencia del héroe cubano devolvió el brillo a la esperanza.

 Fotos Ladyrene Pérez, Cubadebate


*Periodista de Radio Jaruco, donde lleva desde hace algunos años el programa Alas de libertad, dedicado a los Cinco Héroes cubanos