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jueves, 28 de enero de 2016

Gerardo Hernández: “Quieren destruir la revolución cubana con el abrazo del oso”


Considerado el jefe de la red de cinco agentes de la Isla detenidos en EE UU, se proclama revolucionario con las mismas convicciones que hace casi 20 años

El exespía cubano Gerardo Hernández, en Madrid.
“Quieren destruirnos con el abrazo del oso”. Gerardo Hernández, de 50 años, militante desde los 15, no es un miembro más del Partido Comunista de Cuba (PCC), ni las intenciones que atribuye a Estados Unidos son retóricas. Considerado el jefe operativo de la red de cinco agentes cubanos detenidos en 1988 por el FBI, condecorados todos en la isla con el título de Héroes de la República, y liberados en el marco de la distensión binacional anunciada el 17 de diciembre de 2014, Hernández tiene acceso a Raúl Castro y al vértice del partido. Se proclama revolucionario con las convicciones que hace casi 20 años le llevaron a aceptar una misión peligrosa: infiltrarse entre los grupos anticastristas más violentos de Florida e informar sobre sus actividades.
Su excarcelación después de 16 años en prisión fue la principal exigencia del régimen cubano para abrir el proceso hacia la normalización diplomática. El caso de Hernández era el más complejo y la pena impuesta por un tribunal federal, la más dura: dos cadenas perpetuas con cargos de espionaje, conspiración para el asesinato y falsedad documental. Hace pocos días viajó a España para agradecer la solidaridad de sus simpatizantes y visitar Gran Canarias, donde nació su madre, fallecida en 2009. Hernández considera que la nueva política norteamericana, el turismo, los intercambios diplomáticos, comerciales, culturales y deportivos, se asemejan al “abrazo del oso” porque su objetivo es socavar el sistema desde dentro.
“Tenemos razones para ser muy cautelosos. Estados Unidos siempre ha visto a mi país como su patio trasero y hay poderosos intereses que ven ahora una oportunidad para lograr lo que no han podido por otros medios durante medio siglo, declara durante una entrevista en la embajada de Cuba en Madrid. “Muchas personas quieren un acercamiento real, pero congresistas con influencia y también la propia Administración no ha renunciado a sus objetivos con Cuba. Y el objetivo siempre ha sido destruir la revolución. Están apostando a que ahora podrán hacerlo con el abrazo del oso”. La biografía de Hernández no presenta fisuras ideológicas: destaca en la Unión de Jóvenes Comunistas, (UJC), cumple 54 misiones de combate en Angola (1989) y a mediados de los noventa dirige en EE UU la denominada red de espionaje Avispa.
Contrariamente a quienes sospechan de compromisos todavía sin desvelar, sostiene que las negociaciones entre Estados Unidos y Cuba comenzaron sin condiciones previas ni temas inabordables, pero sin que el Gobierno cubano aceptara promover aperturas políticas en la isla a cambio del levantamiento de sanciones. “No sé lo que tendrán ellos en mente, pero yo le aseguro que este proceso se inició sobre la base de que se discutiría de igual a igual, sin precondiciones, con respeto y soberanía”. En enero de 2015 nació su única hija, concebida a la distancia, desde la cárcel, porque se prohibió cualquier visita de su esposa. La reproducción asistida fue autorizada durante las conversaciones secretas previas al anuncio oficial de 2014
El exagente de inteligencia desconfía de Washington. “Hay partidas, grandes sumas, públicas o no, dedicadas a la subversión en Cuba, pero los cambios que vayan a ocurrir ocurrirán por la voluntad y el deseo de los cubanos”. No cree en el pluripartidismo porque dice que atenta contra “nuestra propia historia. Ya Martí habló del partido de la nación cubana. No tengo una bola de cristal para predecir el futuro y los cambios y consensos que pueda haber en nuestra población. Las circunstancias cambian, y nuestra propia realidad, pero ahora la gran mayoría de los cubanos quiere que nuestro sistema siga siendo socialista”. A continuación, la entrevista con este baluarte revolucionario.
Pregunta. ¿Puede cuantificar el apoyo social de la revolución?
Respuesta. No podría decirle si en el año 70 tuvo un 90% y ahora un 77%. No creo que nadie tenga los números, pero puede estar convencido de que sin la mayoría del pueblo la revolución no resiste.
P. Entonces habría que consultar al pueblo para confirmar esa mayoría, ¿no?
R. Ya se hizo. Uno de los procesos de consulta popular fue para discutir los lineamientos (documentos del VI Congreso del partido de 2011) Se recogieron millones de opiniones de la población sobre hacia donde quiere que Cuba vaya y qué modificaciones hacemos.
P. ¿Es posible incorporar la participación política de sectores ajenos al partido?
R. Nuestro sistema electoral establece esa posibilidad. Hay casos de personas sin afiliación que se han propuesto a nivel de comunidad. No es una limitación no ser del partido.
P. Pero la gente se inhibe porque cree que no hay nada que hacer.
R. Sería ilógico que un Gobierno al que costó una guerra hacer una revolución estimulara su propia oposición.
P. Propone perfeccionar el socialismo. ¿A qué socialismo se refiere?
R. Yo insisto en el apellido de cubano porque ya cometimos el error de copiar de otras latitudes y no nos salió bien. Tiene que incorporar cualquier mecanismo siempre que beneficie a la mayoría y cuente con el apoyo de la mayoría
P. ¿Y los medios de producción en manos del Estado?
R. No está en los planes de nuestra revolución privatizarlos. Eso iría en contra de los principios fundamentales del socialismo.
P. También las desigualdades sociales originadas con la privatización de los servicios van contra el socialismo. ¿No?
P. Son riesgos que se corren. Lo importante es darle a la gente la igualdad de oportunidades. El igualitarismo a ciegas no conduce a nada. Si un hombre está haciendo dinero con su trabajo sin explotar a nadie bienvenido sea.
P. Da la impresión de que la juventud cubana vive ajena a la ideología.
R. Ellos [EE UU] confían en el cambio generacional de nuestra dirigencia histórica: en que los jóvenes cubanos tienen otra mentalidad, y no tienen el mismo compromiso con la revolución. A eso aspiran. Y es algo para lo que debemos prepararnos.


domingo, 15 de noviembre de 2015

No fuimos a Estados Unidos a buscar el secreto de la bomba atómica (+ Fotos)

Por Enrique Ojito

“Le debemos mucho a la solidaridad internacional”, destaca. Foto: Vicente Brito.
“Le debemos mucho a la solidaridad internacional”, destaca. Foto: Vicente Brito.

Lunes, 15 de diciembre del 2014. En la prisión, antes de irse a descansar, Ramón Labañino Salazar hojea el álbum de fotos, ventana por donde se escapa cuando quiere encontrarse con los suyos, aunque exista un abismo entre Ashland, Kentucky, Estados Unidos, y La Habana, Cuba.

—Coloca el reloj en la taquilla y ponte los tenis. Ven conmigo, le apremia el guardia.

La celda queda atragantándose la injusticia. Ágil de marcha, Labañino casi le pisa los talones al uniformado. Primero van al ropero; luego, a otro sitio para ponerle las cadenas. Las rejas abren y cierran, y su rechinar metálico recuerda al cubano que no camina por el Vedado capitalino

—Hay que sacar a esta persona hacia el aeropuerto más cercano y trasladar las propiedades.

Claro, bien claro lo escucha Ramón y comienza a pensar que algo bueno está por suceder. Esposado, sube a una camioneta Vans; al llegar al aeropuerto, oye: “Apúrate, que el otro viene atrás”. El destino: un hospital carcelario en Carolina del Norte.

Las escenas se suceden como en una película al estilo hollywoodense, con la sustancial diferencia de que se trata de una historia real, protagonizada ese día también por Antonio Guerrero y Gerardo Hernández. Ni asomo de idea tenían de la ronda secreta de conversaciones oficiales entre funcionarios de La Habana y Washington iniciada en el 2013.

La premonición de Ramón está por consumarse, aunque nada le aclaran aquellos guardias de caras ceremoniales que lo llevan de un lado a otro. Desde su arribo al hospital, solo tiene ojos para buscar a Gerardo y Antonio; sin embargo, ni la menor señal de ellos. Alrededor de las ocho de la mañana del 16 de diciembre, un guardia le advierte:

—Vas para el área de visita.

Precipitadamente lo sacan por el pasillo; de improviso, frente a él, sus hermanos. Olvida la molestia aferrada a la rodilla desde hace tiempo y corre hacia a ellos. Abrazo viril, pecho contra pecho; tres hombres, igual épica. Más tarde conocerán que a las 8:10 a.m. del siguiente día tendrán a Cuba, cálida y venerable, bajo sus pies.

Por segunda vez, he vuelto a la sede del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos en la habanera calle 17, antigua mansión del marqués Avilés, construida bajo los códigos del BeauxArts parisino. He vuelto al mismo salón de altos espejos, a la misma butaca de rojo púrpura. Delante, otro Héroe: Ramón —primero había sido René González—. A su lado, Elizabeth Palmeiro Casado, atenta a alguna fecha descarriada en los más de 16 años de encierro en cárceles de los Estados Unidos de su esposo, quien se establece desde febrero de 1992 en la Florida como agente de la Seguridad Cubana bajo el seudónimo de Oso.

“Mi familia estaba ajena a todo. Como soy economista, dije que era gerente de una supuesta firma en España que se encargaría de traer mercancías para Cuba debido al bloqueo”, señala.

- ¿Cuál fue el itinerario que siguió para llegar a Estados Unidos?

- Varios países y México finalmente. Cuando puse un pie allá me dije: pude cruzar. Para nosotros, entrar a otro lugar es el momento más difícil porque lo haces con identidad falsa. Toda tu preparación se va ahí. Si cruzas, eso demuestra que fue un trabajo muy fino.

- A partir de ese momento usted sería el puertorriqueño Luis Medina. ¿Podría decirse que conocía más San Juan que La Habana?

- Teníamos los elementos para representar ese personaje. Viajé a Puerto Rico; en mi leyenda tenía hasta el color de la casa donde vivía, donde estudié, la parada de la guagua de enfrente. Me moría siendo Luis Medina.

En Tampa, localizada en la costa oeste de Florida y cuyo nombre significa astillas de fuego —en referencia a los relámpagos que azotan el área en verano—, se asienta Ramón, quien permanece inicialmente en un hotel; pero enseguida sale a buscar un sitio más económico.

- Escogí la parte sur de la ciudad, zona de recursos bajos. Empecé a caminar cuadra por cuadra, hasta que detecté una casa que tenía un cartelito a flor de césped que decía: Forrent. La casita al final tenía un garaje, convertido en vivienda. Conversé con la dueña, de origen haitiano, muy humilde. Me presenté como un estudiante universitario. Por suerte, no pidió ningún documento. Me mudé; hay una foto por ahí donde aparecen la casa y una bicicleta; en esa comencé a hacer el trabajo operativo.

Nacido el 9 de junio de 1963, Labañino reconoce la contribución de los medios cubanos a la causa de los Cinco. Foto: Vicente Brito.
Nacido el 9 de junio de 1963, Labañino reconoce la contribución de los medios cubanos a la causa de los Cinco. Foto: Vicente Brito.

- ¿A qué se dedicó para sobrevivir?

- Repartí periódicos en viviendas, vendí zapatos de cuero por catálogo. El trabajo en casa nos permitía tener mucha autonomía y no dejar tantos rastros documentales. En el 96 me orientan que me mudara para Miami; allí manejé un camioncito Vans y distribuía mercancías, medicinas… en diferentes farmacias. Fue el trabajo más estable.

- ¿Cuándo acontece su primer encuentro con Gerardo, jefe de la red, en Estados Unidos?

- Una aclaración: en realidad, Gerardo no era el jefe de la red completa; él era de un grupo y yo de otro. Pienso que la Fiscalía, en el afán de cruzarse con Gerardo, lo puso como jefe de la red. Contra Gerardo se formó una insidia descomunal. Querían buscar un chivo expiatorio para el asunto de las avionetas (el 24 de febrero de 1996 Cuba derribó dos aeronaves del grupo terrorista Hermanos al Rescate por violación de su espacio aéreo).

Ramón y Elizabeth se casaron el 2 de junio de 1990. Foto: Vicente Brito.
Ramón y Elizabeth se casaron el 2 de junio de 1990. Foto: Vicente Brito.

Después de estar yo establecido en Miami, me dieron la instrucción de verlo. El primer encuentro fue muy formal entre dos oficiales. Nos vimos detrás de una librería. Yo debía llegar con cierta vestimenta, y él, igual; le dije una contraseña y me respondió con otra. Fue un intercambio breve. Luego es que conozco a Gerardo con la forma jocosa de él.

- Entre sus misiones, dio seguimiento a un terrorista como Orlando Bosch, uno de los autores intelectuales del crimen de Barbados.

- Es duro seguir a terroristas, son gentes con deudas tremendas con tu pueblo. Era duro tener tan cerca a Orlando Bosch y pensar que causó tanto daño. Una de las misiones era seguirlo cuando él iba a Tampa, sobre todo a Ybor City; también lo hicimos a personajes de la Fundación Nacional Cubano Americana. Mi trabajo era hacer un levantamiento de toda esa parte y tratar de poner un agente nuestro al lado de ellos para buscar las informaciones acerca de sus planes para agredir a Cuba. Fuimos a Estados Unidos para evitar que pusieran bombas aquí, incluso allá. No fuimos a buscar el secreto de la bomba atómica. Cuba tiene derecho a defenderse.

- ¿Qué ejemplos podría citar de las acciones terroristas que evitó?

- Nuestro trabajo es de muchos hombres y mujeres. Los Cinco representamos a muchos. A través de los compañeros que atendía, detectamos la preparación del disparo de un cohete a un avión de Fidel, que iba a cruzar por cierto lugar; también, una pluma con explosivo para hacérselo explotar al Comandante en determinado espacio. En otra ocasión trataron de pasar explosivos por el aeropuerto en un pomo de champú con el objetivo de poner bombas en centrales eléctricas en Cuba.

Para nosotros, lo más gratificante es saber que lo que hicimos tuvo una utilidad final: se evitó una persona herida, una muerta, un ataque a tu Comandante. Esa es la cúspide. Ninguno de los Cinco buscaba la publicidad; nuestro éxito hubiera sido seguir en el anonimato toda la vida.

- Por cierto, debido al desconocimiento de la verdadera misión de usted y su constante ausencia de la casa, la familia llegó a cuestionarlo. ¿Qué sucedió aquel día ante la tumba de su mamá?

- Mi mamá falleció tres meses antes de yo ser descubierto sin saber mi misión; no le di el dolor de verme preso. Ella también me reclamaba: ‘Ramoncito, tienes que sentar cabeza, hijo’. Aquel día frente a su tumba, mi papá me preguntó: ‘¿Hasta cuándo va a ser esto? Tienes tres hijas y una mujer…’. Mira, papá, te voy a ser honesto, esto va a ser hasta que yo no sirva para mi trabajo, me muera o hasta que me cojan preso.

El 12 de septiembre de 1998, Ramón Labañino debía volver a su ritual mañanero: saldría de un tirón de la cama en su pequeño apartamento en Hollywood Beach y luego recogería su Vans en la base; lo abastecería de aceite y gasolina, de ser necesario; montaría los medicamentos e insumos para lanzarse a vencer, semáforo a semáforo, la ciudad de Miami y distribuir la carga a una lista inacabable de farmacias.

Esa debía ser la rutina de aquel sábado, que se vio cortada alrededor de las 5:30 a.m. El agente cubano apenas sintió los golpetazos contra la puerta, que cedió como un limón ante un hachazo. Cuando vino a reaccionar ya tenía encima a los uniformados; intentó forcejear con uno, pero de poco le valió su cinta negra en kárate do con tal desventaja.

—FBI, FBI. Tírate en el piso, tírate en el piso.

Afuera, las hélices del helicóptero despertaban la vecindad y las luces intermitentes de los carros patrulleros anunciaban los dramáticos episodios por acontecer. En el Cuartel General del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), en Miami, lo sometieron a una entrevista de “convencimiento” para traicionar; de ahí lo condujeron al Centro de Detención Federal. Por similar trance, pasaron otros nueve agentes cubanos, llevados también al edificio de la Corte Federal el 14 de septiembre. En el trayecto, otro reo, al saberlos cubanos, les gritó: “¡Resistan, co…! ¡Resistan porque Fidel nunca los va a abandonar!

Con sus hijas y Elizabeth, a su arribo a Cuba el 17 de diciembre del 2014. Foto: Estudio Revolución.
Con sus hijas y Elizabeth, a su arribo a Cuba el 17 de diciembre del 2014. Foto: Estudio Revolución.

- Pero cinco del grupo traicionaron. ¿Cómo supo la noticia?

- Antes de entrar a la Corte, nos pusieron como en una celda de espera. Allí nos dimos cuenta de que había gente floja. Hablamos de que esa era La historia me absolverá nuestra; pero ya veías a uno por allá en una esquinita recostado; el otro no te miraba a la cara.

Conversé con René —yo no lo conocía por la compartimentación— y me dijo: ‘Aquí nadie se puede partir’. Él habló con otro y me di cuenta de que la respuesta del otro no era tan así. ‘Sí, pero hay que pensar en la familia’. ¡Ahhh! Esto está complicado, me dije. Con posterioridad, los mismos abogados nos alertaron que dentro del grupo había quienes estaban colaborando. El impacto de la traición fue tremendo, honestamente.

En esas circunstancias, los Cinco hicieron suya una frase muy gráfica de Simón Bolívar: “A la pi…”, que los lectores no deben tomarla ahora como un irrespeto.
Nosotros conocíamos la historia de Bolívar; era el eslogan que empleaba en misiones complejas, al iniciar un combate. Cuando la cosa se puso difícil, dijimos: Aquí, a la pi… Hay un momento en la vida que uno tiene que definirse, y si te toca morir, te toca.

- ¿Cuánta incertidumbre le asaltó a sabiendas de que sería defendido por un abogado estadounidense?

- Mi primer abogado, cuyo nombre no voy a mencionar, no me satisfizo; no me gustó cómo me defendió en la presentación de los argumentos iniciales para que me dieran la fianza. Lo vi un poco ambiguo. Tuve una conversación con él: con todo respeto, yo necesito que usted me diga si está dispuesto a defenderme con valor, porque si no tiene valor… Necesito a alguien que demuestre la verdad. Vamos a denunciar a terroristas, a la gente que controla esta ciudad. Él poco a poco se fue retirando del caso.

Después entró el abogado William Norris, y desde el primer momento cuando lo vi —fue durante los 17 meses en el ‘hueco’—, me causó buena impresión y le manifesté: me alegra mucho que entienda el trabajo nuestro, secreto. Le prometo a usted que le diré lo que realmente le puedo decir; nunca le diré una mentira. Le pedí que no le hiciera caso a la prensa. ¿Te imaginas que cinco hombres sin dinero en el bolsillo podían destruir la democracia y la Seguridad Nacional de Estados Unidos, como salía en la prensa? En verdad, los abogados se fajaron como fieras por nosotros.

El 6 de diciembre del 2000 se inició realmente la vista oral del juicio con la presentación de los argumentos por la Fiscalía y la Defensa, la cual reveló en ese contexto los verdaderos nombres de Manuel Viramontes (Gerardo Hernández), Rubén Campa (Fernando González) y de Luis Medina (Ramón Labañino). Ni el FBI pudo descubrirlo.

Minutos antes del alegato de Norris, Ramón le aclaró: “Sí soy un agente extranjero no registrado, sí tengo documentos falsos; pero no soy un espía. No vine aquí a buscar secretos militares.

Con una cadena perpetua más 18 años de privación de libertad, se abismó en su itinerante vida de reo, que lo llevó a las cárceles de Beaumont, Texas, y a McCreary, Kentucky. Resentenciado a 30 años en el 2009, lo trasladaron para Jesup, Georgia, y luego hacia Ashland, Kentucky.

Raúl recibe a Gerardo, Ramón y Antonio a su llegada a Cuba el 17 de diciembre del 2014. Foto: Estudio Revolución.
Raúl recibe a Gerardo, Ramón y Antonio a su llegada a Cuba el 17 de diciembre del 2014. Foto: Estudio Revolución.

- ¿Cuántas veces en la cárcel se vio precisado a advertirle a otro preso: no cruces esa línea?

- A nosotros nos respetaban en las cárceles, pero sí hubo momentos en que intentaban faltarte el respeto. Uno se relacionaba con personas criminales y si no respondías a la altura de los acontecimientos podían después abusar de ti. Se lo advertía a la gente: somos cordiales, pero no nos busquen porque enseguida sacamos el machete de Maceo, y lo decía gráficamente. A uno lo metí en el cuarto: no sé por qué me faltas el respeto, si te trato superbién. ‘No, porque yo soy preso de una pila de años’. No me interesa esa pila de años. Me tienes que respetar. No cruces la línea conmigo y si la cruzas, aquí estoy.

Muchos de los problemas en la prisión son porque la gente no sabe hablar, son por cosas mínimas. Por ejemplo, para ver televisión tienes que marcar el piso donde va tu silla; si la sacas un poco para al lado, es causa hasta de puñalada. Siempre me querían coger de líder de los cubanos, no solo porque soy grande y fuerte, sino, también, por la forma de hablar, la forma de comportarme ante los demás. Ellos se daban cuenta de que tú eras una persona decente, recta; pero que le decías a cualquiera: eres un descara’o.

Estoy escribiendo un diario sobre la cotidianidad de la prisión. No quería que lo leyeran mi esposa y mis hijas; tiene escenas de asesinato, droga, prostitución, de todo lo visto en una cárcel en Estados Unidos.

- No obstante ello, usted aseguró que dejó allá a otra familia.

- En la prisión uno conoce a personas humanas también, que cometen errores. Nosotros no lo haríamos porque somos incapaces de robar. La vida en Estados Unidos es muy difícil; si no tienes dinero, te mueres de hambre. Había uno que robaba bancos… Son personas que sienten por Cuba y son capaces de defender la Revolución. Uno convive con ellas y hace amistad. Por eso, hoy me llaman, me escriben por correo. He tratado de ver a sus familiares y así cumplir con mis hermanos de la prisión.

- ¿Por qué recurrió a la poesía?

- La poesía constituyó una forma de combatir la soledad, nos ayudó a sobrevivir. La escribo desde el alma, como los poemas que le dediqué a mi mamá. Tenía deudas con ella que nunca pude cumplir y traté de hacerlo a través de los versos. En Carta a una madre ausente y Deuda le expresé cosas que me quedaron por decirle.

- Otro poeta, Silvio Rodríguez, nos legó El dulce abismo, canción que simboliza la historia de amor de los Cinco. Amada, (…) yo parto, tú guardarás el huerto, escribió. ¿Y cómo Ramón encontró el suyo? El calificativo de heroína para su esposa, ¿cortesía?

- ¿Mi huerto? Hermosísimo. Encontré una familia amorosa. No me canso de decir que Eli es la heroína. Imagínate, sola, con dos niñas en medio del período especial, cuando no había comida ni medicinas. Laurita está en el último año de Relaciones Internacionales y Lisbeth empezó Psicología. Ailí (hija del primer matrimonio) es otro ejemplo. Mejores niñas no puede haber. Eli supo inculcarles a mis hijas que yo no las había abandonado.

Por encima de eso, la campaña internacional. Como el resto de las esposas, no solo fue fiel como Penélope. Ellas no se pusieron a esperar, fueron las primeras en recorrer Cuba; después, se reunieron con presidentes de países, parlamentarios. Yo leía las noticias. ¡Esa es mi mujer! Mira, cómo se ha crecido. Ese crecimiento espiritual, humano, solo lo tienen las heroínas como ella. Nosotros no somos los héroes, son ellas.

El Presidente cubano lo condecoró con el título de Héroe de la República de Cuba y la Orden Playa Girón. Foto: Ladyrene Pérez/Cubadebate.
El Presidente cubano lo condecoró con el título de Héroe de la República de Cuba y la Orden Playa Girón. Foto: Ladyrene Pérez/Cubadebate.

- Usted se declara como el más optimista de los Cinco.

- Soy optimista por naturaleza; el optimismo ayuda a vivir y a vencer y tiene que ver con la riqueza interior de uno, con los recuerdos. Por ejemplo, siempre soñaba bonito. Estando preso soñaba que era libre, lo soñaba nítidamente, y cuando despertaba me decía: no puede ser que esté preso, si ya yo estaba en Cuba. Cuando eres optimista, dices: hoy no soy libre, pero lo seré mañana. Cuando llega mañana, ya has pasado otro día.

Si te metes en la negatividad de la cárcel, te destruyes; ahí estás rodeado de crímenes, de cercas… El optimismo parece algo anacrónico en esas circunstancias. Si te tomas lástima… Vi a personas deprimidas que se ahorcaron. Conocí a un hombre que mató a 12 miembros de su familia. ‘Yo soy un monstruo; sé que voy a morir en esa cama’, me dijo una vez. Cuando uno oye hablar así a una persona en la cárcel… Por eso, creé un concepto: sobrevivo la prisión, pero vivo fuera de ella. Vivía la cotidianidad de mi familia. El 90 por ciento de mi mente era para eso; el 10, para la problemática interna de la prisión, que trataba que no se me metiera en la sangre, aunque para sobrevivir a veces tuvieras que meterte en la cárcel.
Para sobrevivir, también me refugié mucho en el deporte, hacía ejercicios, pesas; jugaba ajedrez, handball, que fue el que me afectó la rodilla; tuve un trauma ahí, se me inflamó. Fui al médico, pero la atención en la prisión es terrible. Me dijeron: ‘Tómate dos aspirinas. Pon los pies en alto, ponte hielo y mañana estarás bien’. En la cárcel te atienden cuando ya estás a punto de morir.

- ¿Ha rebasado la dolencia?

- No tengo dolores. Me siento mucho mejor. Después que subí el Turquino, me siento más ágil. El médico puso la pauta: si me duele en extremo, tengo que operarme. Al estar mucho tiempo de pie, sí me canso porque trabajo mucho la parte muscular. Fuera de eso, estoy entero.

- Cuando mencionamos las gaviotas blancas, ¿qué le recuerda?

- En el otoño, la prisión en Beaumont, Texas, se llenaba de gaviotas blancas; algo poético. Imagínate una cárcel violenta, donde todo lo que hay es alambrada, muros altísimos, gente odiándose los unos a los otros, matándose allá adentro, y que veas aquella imagen. Tremendo simbolismo. Piensas, entonces que, a pesar de todos los desmanes, existen la paz, el amor. Para mí, las gaviotas blancas eran la esperanza.

Tomado de Cubadebate

lunes, 19 de enero de 2015

Los Cinco, más allá de la realidad y la ficción

Por Mayán Venero
 
 Como protagonistas de historias llenas de heroísmo y dignidad, los agentes antiterroristas cubanos aparecen en la pequeña pantalla

En el estudio de la Mesa Redonda de la Televisión Cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate 

Desde tiempos remotos cada pueblo ha tratado de defenderse de quienes lo han querido atacar por varios puntos. Por eso surgen hombres que dedican su vida a realizar ese tipo de trabajo que muchos nombran espionaje, palaba que no me agrada, pero es la más utilizada. Siempre ha existido ese modo de defensa.

Durante las dos últimas Guerras Mundiales muchos países trataron de infiltrar a sus hombres en los países involucrados en las conflagraciones.  No olvidemos que hasta mujeres actuaron como espías; tal es el caso de la bailarina Mata Hari o la famosa diseñadora de modas Cocó Chanel.

Estados Unidos, después de terminadas las guerras, creó la Agencia Central de Inteligencia, conocida por todos como la CIA, sus agentes están por todos lados.

Pero, yendo un poco más atrás, recordemos que durante las guerras de independencia de Cuba para liberarse de España, muchas expediciones con armas para los mambises no llegaron a costas cubanas porque fueron detectadas por los agentes que radicaban en Estados Unidos.

Siempre hubo agentes en Cuba por parte de Estados Unidos para viabilizar y defender sus intereses aquí. Cuando apenas triunfaba la Revolución en 1959, se descubrió que espías mandados por el imperialismo operaban en nuestro país bajo el mando del norteamericano William Morgan y otros cubanos. Estos grupos fueron descubiertos y abortadas sus labores en El Escambray.

Hollywood explotó durante años en sus filmes el tema del espionaje, pero tras el triunfo de la Revolución comenzaron a trasmitirse en la televisión cubana seriales de la Unión Soviética. Entonces, conquistó la pequeña pantalla la serie Diecisiete instantes de una primavera, protagonizada por el gran actor Viacheslav Tijanov, que acaparó la atención del pueblo debido a su gran historia e inmejorable factura.

Por su parte, la televisión nacional no se quedó de brazos cruzados, y ya en 1969 surgen los policiacos Sector cuarenta, Móvil ocho y Día y Noche, muy bien acogidos por los televidentes por la calidad de la puesta, las actuaciones, el guión, la banda sonora.

En esa época dichas producciones eran difíciles de realizar, pues la tecnología con que contaba la televisión era muy modesta.

La investigadora y escritora Josefa Bracero, en su libro Televisión.  Ángel o Demonio (Editorial En Vivo, 2013) explica: “A partir de 1981, la pantalla nos trajo tres seriales que lograron sentar ante el televisor  a todo el pueblo: En silencio ha tenido que ser, Julito el pescador y El regreso de David,escritos por  Nilda Rodríguez y Abelardo Vidal, bajo la dirección de Jesús Cabrera, asesorados por el Ministerio del Interior por el coronel Fabián Escalante.

“La idea -sigue contando la autora- fue de común acuerdo, alguien pasó y dijo al colectivo: léanse a Martí, la carta a Manuel Mercado, y enseguida surgió el título apropiado (…)”.
Para darle al lector una idea de lo sucedido con En silencio ha tenido que ser, les diré que los muchachos de esa época, entre 15 y 18 años, comenzaban sus fiestecitas los sábados a partir de las diez de la noche, la hora cuando terminaba el serial.

El país se paralizaba, muchas veces se veían los ómnibus detenidos al frente de alguna casa para ver qué sucedía en el episodio. En el último capítulo, cuando aparece David, rol protagónico desarrollado magníficamente por ese grande de la actuación que fue Sergio Corrieri, el pueblo se lanzó a la calle. Se abrazaban, aplaudían. Aquello era la apoteosis.
Algo parecido ocurrió con Julito el pescador y La frontera del deber.

Hoy vemos en pantalla, protagonizando reportajes, documentales, programas como la Mesa Redonda, a personajes que parecen nacidos de la ficción. Se trata de Los Cinco, protagonistas en carne y hueso de historias muy conmovedoras.

Antonio Guerrero, Ramón Labañino, Gerardo Hernández, René González y Fernando González  sufrieron durante 16 años las más horribles vejaciones por ser hombres dignos y comprometidos con su deber.

Tal como se proclamó siempre en la campaña internacional por la liberación de Los Cinco, ellos lucharon por evitar en su patria las agresiones que, perpetradas por agentes norteamericanos, han causado la muerte y mutilado a cientos de personas. Nunca causaron daño al pueblo norteamericano.

Y en ese gran movimiento que unió a personas y organizaciones de diversas partes del mundo, sobresalieron los periodistas y medios de comunicación cubanos, que concentraron sus mejores energías y talentos para sensibilizar a la opinión pública internacional para reclamar el regreso de los cinco cubanos encarcelados injustamente en Estados Unidos.

Luego de escuchar por más de una década el espacio radial La luz en lo oscuro, siempre portador de los mensajes para y de Los Cinco, hoy nos regocija continuar escuchándolos y viéndolos compartir con el gran público cubano sus relatos, que emergen de la simbiosis del sufrimiento y la alegría que los distingue por su condición de patriotas enteros.

Una vez al mes, desde este el pasado 9 de enero, la Mesa Redonda dedica una emisión exclusiva al diálogo con Los Cinco. Por el inmenso valor que poseen los relatos contados en primera persona, además del atractivo sentimental y heroico de las historias de vida de Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René, este espacio pudiera alcanzar el gran impacto logrado por las series citadas antes.

Y tal vez, de esas emisiones que el programa ha titulado “Los Cinco en persona” surjan nuevas y exitosas series inspiradas en hombres cuyas ideas y acciones los colocan más allá de la realidad y la ficción.

Tomado del Portal de la TV Cubana

Foto Ismael Francisco, Cubadebate

domingo, 5 de octubre de 2014

De cuando el terrorismo no es tan malo

Por René Gonzalez Schwerert

Una mañana del otoño de 1962 la ciudad de La Habana amaneció bajo el estremecimiento de detonaciones, resultado de los disparos hechos desde una embarcación que proveniente de Miami arrojó, con un cañón de 20 milímetros, una andanada contra un hotel de la ciudad. Mientras los agresores regresaban a La Florida entre vítores y titulares exultantes de los diarios, junto a mis primeras memorias de estudiante primario la conmoción entre la ciudadanía quedaría grabada para siempre.
Antes de que pudiera conocer personalmente en Miami a José Basulto, autor de los disparos, 28 años después, otras memorias igual de traumáticas pasarían a formar parte de mi experiencia vital. Secuestro o asesinato de pescadores al norte de Cuba. Ataques a poblados costeros con el resultado de ciudadanos inocentes muertos o mutilados. Sabotajes contra guarderías infantiles que pusieron en riesgo la vida de niños inocentes. Asesinato de alfabetizadores por bandas contrarrevolucionarias. La voladura de un avión de Cubana de Aviación en pleno vuelo, frente a las costas de Barbados, con el saldo de 73 personas asesinadas fríamente.
Esta historia, desconocida para el resto del planeta, se ha clavado sin embargo en la memoria colectiva de los cubanos. Primero con entrenamiento, organización o apoyo material y financiero de la CIA. Luego con caprichosos grados de contubernio con la agencia. Siempre con la cómplice negligencia de las autoridades legales y policiales norteamericanas, los actos terroristas contra Cuba han sido una constante desde que el 1ro de Enero de 1959 la Revolución en la isla rescatara para siempre las aspiraciones de soberanía hasta entonces mutiladas de su pueblo.
Fue esa misma memoria la que me impulsó sin vacilar a la aceptación de la misión que me llevaría a conocer al artífice de aquel acto terrorista de mis primeras vivencias. Como un cubano más se me hizo natural el deber de evitar, infiltrándome en los grupos violentos que aun campean en Miami, la consumación de tales actividades. El mismo sentido del deber impulsó a otros cuatro de mis compatriotas, tres de los cuales aún permanecen presos en los Estados Unidos por el crimen de proteger la vida humana; bien más preciado para cualquier sistema legal medianamente civilizado.
En el año 1998 parecía que una puerta permitiría la acción conjunta entre los gobiernos de ambos países para poner fin a tales acciones terroristas, que tanto en los Estados Unidos como en Cuba habían dejado un rastro de muertes. En junio de ese año una delegación del FBI visitó La Habana, recibiendo un expediente en que se describían los planes terroristas fraguados en Miami, así como información sobre sus perpetradores. La gestión se había abierto paso por una visita personal de Gabriel García Márquez a Washington un mes antes, en la que trasladó un mensaje personal de Fidel a Bill Clinton. Los oficiales del FBI en la reunión de La Habana se regresaron al norte luego de prometer a su contraparte cubana que se actuaría en consecuencia, no sin antes agradecer la colaboración de los representantes de Cuba. Tomó menos de tres meses para que actuaran. Han pasado 16 años y todavía los cubanos esperamos a que lo hagan en consecuencia.
En la madrugada del 12 de septiembre de 1998, en varios lugares de la ciudad de Miami, equipos del FBI tomaron por asalto los hogares en que residíamos quienes habíamos estado proporcionando información para neutralizar a los grupos terroristas.
Precedida de un ambiente de histeria comenzaría, en noviembre de 2000, la patraña del juicio oral más largo de la historia de los Estados Unidos, que luego de comenzado sería abrupta y misteriosamente cubierto por el más absoluto silencio de las corporaciones mediáticas. Previamente, en marzo de ese año, los fiscales habían puesto una moción para que no se introdujera la copiosa evidencia de terrorismo contra Cuba: “Combatir el terrorismo era la motivación de los acusados, y las motivaciones no se deben de ventilar ante el jurado”. Muy novedosa la teoría jurídica presentada por los acusadores para que no se tocara el tema del terrorismo y su complicidad con él. Muy oportuno el silencio de la prensa norteamericana, que hasta entonces había desplegado sus antenas para anatemizar a los “peligrosos espías de Castro”.
Con un jurado atemorizado, en una sede que bajo el más elemental sentido común nunca hubiera podido garantizar un juicio justo, mediante la utilización de las condiciones de confinamiento como arma de castigo y de privaciones en la preparación de la defensa, bajo un esquema de manipulación de la evidencia que apenas nos permitió estudiarla previo al juicio, y enfrentando una prensa local que años después se supo había sido pagada subrepticiamente por la oficina de transmisiones a Cuba del gobierno norteamericano; el veredicto no pudo ser otro que el de culpables de todos los cargos. Como complemento unas sentencias draconianas, en las que la jueza descargó un odio irracional e ilegal sobre los acusados, no sin antes ceder a la solicitud de la fiscalía para que nos “inhabilitara” durante los años de libertad supervisada entregándonos una joya de sabia jurisprudencia:
“Sea que el terrorismo se cometa contra personas inocentes en los Estados Unidos o en Cuba, Israel o Jordania, Irlanda del Norte o en la India, eso es diabólico y es malo, pero los actos terroristas por otros no pueden excusar la conducta equivocada e ilegal de este defendido o de cualquier otro”.
Y luego la “inhabilitación”:
“El defendido deberá también cumplir con las siguientes condiciones adicionales de libertad supervisada:
Se prohíbe al defendido asociarse con o visitar lugares específicos donde individuos o grupos tales como terroristas, miembros de organizaciones que abogan por la violencia, o figuras del crimen organizado están o se conoce que frecuenten”.
Así, de un plumazo, en una corte norteamericana se certificó el derecho de los terroristas a no ser molestados. Al parecer para algunos el terrorismo no es tan malo.
A dieciséis años de nuestros arrestos el caso de los Cinco, como se le conoce, ha concitado el repudio de organizaciones de abogados, tanto nacionales como internacionales; el rechazo de 10 premios Nobel, la condena de parlamentos en pleno o de grupos de parlamentarios, un fallo condenatorio del Comité de Detenciones Arbitrarias de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU; la oposición de Amnistía Internacional y de cientos de personalidades alrededor del mundo.
Afortunadamente no todos piensan que el terrorismo no sea tan malo.
Foto RCBáez René en el CMLK
Fuente El Universal, México

miércoles, 18 de junio de 2014

Víctimas de una gran injusticia, un mensaje vigente de Los Cinco

Por Deisy Francis Mexidor



La Habana, 17 jun (PL) Hemos sido víctimas de una gran injusticia, expresaron al pueblo de Estados Unidos un día como hoy, hace 13 años, cinco antiterroristas cubanos, pero aún el gobierno de ese país sigue sin escuchar esa denuncia.

El 17 de junio de 2001, Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González destacaron en un mensaje a los estadounidenses su más profunda convicción de que con su actitud y acciones no transgredieron ni pusieron en peligro la seguridad de los ciudadanos de esa nación.

Por el contrario, "sí contribuimos en alguna medida a descubrir planes y acciones terroristas contra nuestro pueblo, evitando la muerte de ciudadanos inocentes cubanos y norteamericanos", plantearon entonces.

Se manifestaron así al reiterar su inocencia y aseverar cómo fueron guiados por "un fuerte sentimiento de solidaridad humana, amor a nuestra patria y desprecio por todo lo que no respete la dignidad del hombre".

La carta, que circuló pocos días después de haberse conocido el veredicto de culpabilidad (8 de junio) durante el juicio que se les realizó en la ciudad de Miami, puso al descubierto que en el tribunal donde los juzgaron se les imputaron numerosos cargos, e incluso delitos que por su incuestionable falsedad, no fueron ni podrán ser probados.

Los enjuiciaron, como argumentaron, "después de un largo y escandaloso proceso mediante procedimientos, métodos y objetivos de carácter absolutamente políticos y bajo un verdadero diluvio de propaganda malintencionada y fraudulenta".

Y lo que en ese momento señalaron se comprobó años más tarde, cuando se reveló que periodistas de Miami fueron pagados en secreto por la Casa Blanca para ofrecer una visión sesgada de los acusados y así ejercer una influencia negativa sobre el jurado.

El mensaje también advirtió que Cuba había sobrevivido a décadas de agresiones y amenazas a su seguridad, a planes de subversión, sabotajes y a la desestabilización interna, por lo que "tiene derecho a defenderse de sus enemigos, que utilizan el territorio norteamericano para planear, organizar y financiar actos terroristas violando las propias leyes internas que los prohíben".

Precisamente, el 26 de abril, como prueba de la vigencia de esa misiva, fueron capturados aquí los elementos José Ortega Amador, Obdulio Rodríguez González, Raibel Pacheco Santos y Félix Monzón Álvarez, ciudadanos cubanos residentes en Miami, quienes viajaron a la isla para ejecutar acciones terroristas.

De tal manera lo admitieron al confesar sus vínculos con individuos cuyo extenso aval anticubano es conocido.

Son esos "grupos terroristas de origen cubano y sus mentores económicos y políticos norteamericanos los que erosionan la credibilidad" de Estados Unidos, advirtieron Los Cinco desde 2001.

El mensaje al pueblo norteamericano subrayó además que por su cercanía geográfica los dos países "están en posibilidad de mantener relaciones de respeto e igualdad", lo mismo que pide en la actualidad una mayoría de ciudadanos estadounidenses y cubanoamericanos.

Una encuesta difundida este martes arrojó que 68 por ciento de cubanoamericanos en Miami Dade favorece el restablecimiento de relaciones diplomáticas con la nación caribeña, con énfasis entre los jóvenes (90 por ciento) y entre los votantes no registrados (83 por ciento).

O sea, si en 1991 el 87 por ciento favorecía la política de aislamiento, a partir de 2008 esa tendencia disminuyó hasta el 45 por ciento.

Una reciente jornada de apoyo a la causa de Los Cinco, celebrada en Washington DC, debatió sobre el futuro de los nexos Estados Unidos-Cuba en medio del creciente clamor dentro y fuera de ese territorio por el cambio de política de la Casa Blanca hacia la ínsula.

Como premisa, los participantes en el evento se pronunciaron por que en esa nueva etapa que se pide debe quedar resuelto el caso de Los Cinco, lo cual significa que Hernández, Labañino y Guerrero, los tres antiterroristas que continúan en prisiones federales, regresen a su patria.

Los Cinco fueron arrestados el 12 de septiembre de 1998 y casi 16 años después solo Fernando González y René González recuperaron su libertad y se encuentran con sus familias en Cuba, pero antes cumplieron la totalidad de sus condenas.

sábado, 19 de octubre de 2013

Gloria La Riva confronta a BIll Richardson en el caso de los Cinco Cubanos

Gloria La Riva confronta a BIll Richardson
en el caso de los Cinco Cubanos

Gloria La Riva confronta a BIll Richardson en el caso de los Cinco Cubanos 
Durante un discurso en el Club Commonwealth de San Francisco, el 18 de octubre, 2013, Bill Richardson fue confrontado por Gloria La Riva, coordinadora del Comité Nacional para la Libertad de los Cinco, exigiendo la libertad para los Cinco. Cerca del fin de su presentación de una hora en la sala llena de personas, y el programa emitido por radio, se puede ver la intervención de La Riva en el video arriba.

ANTECEDENTES: El 24 de febrero de 1996, el grupo terrorista Hermanos al Rescate (HAR) invadió el espacio aéreo cubano con tres avionetas, después de haber invadido el territorio cubano varias veces en los meses previos, a pesar de múltiples advertencias por el gobierno cubano. El 24 de feb., la fuerza aérea cubana derribó dos de los avionetas invasoras. Cuatro pilotos de HAR murieron. 

Tres años después, Gerardo Hernández de los Cinco Cubanos, quien tuvo nada que ver con el derribo, fue encausado con el falso cargo por el gobierno EEUU -- durante la administración de Clinton -- de "conspiración para cometer asesinato" relacionado al derribo de HAR. Cuba insiste en que actuó para protejer a su pueblo y al territorio. Un jurado de Miami, bajo la atmósfera inflamatoria anti-Cuba de esa ciudad, condenó a Gerardo Hernández y al resto de los Cinco de todos los cargos. Como resultado, Gerardo está sirviendo una injusta sentencia en la prisión federal de Victorville.

La Administración Clinton fue cómplice de los vuelos provocativos de Hermanos al Rescate.
 
Dos veces antes del derribo de 1996, Bill Richardson se reunió con el presidente cubano, Fidel Castro, y le aseguró que el presidente Bill Clinton prometió que prohibiría que los aviones de Hermanos al Rescate volaran el 24 de febrero de 1996. Lea las reflexiones de las reuniones con Richardson de Fidel Castro  y el detalle adicional en el The New Yorker, el artículo (sólo en inglés) de enero 1998. 

Pero Clinton no detuvo los vuelos ilegales. En cambio, su inacción hizo posible que el terrorista José Basulto pudiera instigar una provocación peligrosa y deliberada de los aviones de Hermanos al Rescate. Y fue la administración Clinton que aprobó el procesamiento contra Gerardo Hernández y todos los Cinco.

Ahora, en su nuevo libro, "Cómo persuadir a un tiburón," Richardson culpa a los antiterroristas cubanos, los Cinco Cubanos que estaban en Miami para proteger a sus compatriotas de Cuba. Richardson, de una manera deshonesta y oportunista, le culpa a Gerardo Hernández.

Un extracto del libro de Richardson, dice: "Los Cinco Cubanos, claramente son espías que habían hecho mucho daño -- el líder de ellos, Gerardo Hernández, también proporcionó información a La Habana que llevó a la caída de dos aviones civiles en el Estrecho de la Florida en 1996".

Contra esta mentira flagrante, Gloria La Riva, del Comité Nacional, y Richard Becker, de la Coalición ANSWER, decidieron desafiar la falsificación de Richardson.

Gerardo Hernández se encuentra en una prisión federal con una doble cadena perpetua, y su único "delito", junto con sus cuatro hermanos, es haber protegido a la gente de los ataques terroristas apoyados por los EE.UU. que se originan en Miami. Él ha sufrido 15 años de prisión cruel y vengativa, por la falta del gobierno de EE.UU. y sus agentes, Clinton, Richardson y otros, de actuar con decisión contra los ataques terroristas contra Cuba. Hasta que la lucha sea capaz de liberar a Gerardo, enfrentará cadena perpetua sin libertad condicional. Los demás miembros de los Cinco también se enfrentan a muchos años de prisión EE.UU.

Ayúdenos a exponer el delito de privación de libertad de los Cinco Cubanos. Conozca más sobre la persecución de Gerardo y todos los Cinco por los Estados Unidos; ¡Es importante fortalecer esta lucha con los hechos y ayudar a organizar eventos más amplios para arrojar luz sobre la causa de los Cinco y conseguir apoyo para su libertad!

Lea aquí Declaración jurada de la inocencia de Gerardo Hernández, para sus apelaciones (traducida al español)
Lea el memorando del fiscal Garbus para Hernández acerca de los periodistas pagados por Estados Unidos (traducida al español)  
 
Comité Nacional para la Libertad de los Cinco Cubanos 
 
Tel: 415-821-6545

sábado, 14 de septiembre de 2013

Kilómetros de cinta amarilla desde Boston hasta Cuba


Imagen

El sintagma nominal “cintas amarillas” me llevó a través de Google a los hechos ocurridos el pasado abril, en Boston, minutos antes de que los corredores atravesaran la línea de meta del maratón más antiguo del mundo.

Los dos artefactos explosivos de fabricación artesanal (ollas a presión), causaron la muerte de tres personas: Martin Richard, un niño de ocho años de edad; Krystle M. Campbell, de 29, gerente de un restaurante de Medford; y Lü Lingzi, una joven de 23, de origen chino (Shenyang) y estudiante de la Universidad de Boston. De las 282 personas heridas, 14 sufrieron la amputación de algún miembro.

Al día siguiente cuarenta y dos kilómetros de cinta amarilla de la policía con las palabras ‘No cruzar’ marcaban el recorrido emblemático de la ciudad de Boston, en Massachussets. “La cinta amarilla de la policía seguirá todavía algún tiempo en varias partes de la ciudad, y aún así, a primera hora de esta mañana ya había mucha gente que desafiaba la congoja y la conmoción y corría por las calles, todavía frías pero ya soleadas de Boston”, escribía un periodista español.

Las víctimas de Boston me recuerdan a los 73 pasajeros de Cubana de Aviación que a bordo del vuelo 455 perecieron hace ya casi 37 años cuando una delegación de esgrimistas cubanos partía de Barbados rumbo a La Habana. Recuerdo, por supuesto, a Fabio Di Celmo, el joven italiano asesinado en septiembre de 1997 por una bomba de la CIA en el hotel Copacabana, y más atrás, vienen en la lista que voy graficando en mi mente, los 2 mil 602 muertos del atentado a las Torres Gemelas el 11 de septiembre del 2001.

En contraposición a todo eso, ayer se cumplieron 15 años del arresto a los cinco antiterroristas cubanos: Ramón, Gerardo, Fernando, Antonio y René –este último ya en casa después de cumplir su condena–.

Por una petición del mismo René, la cinta amarilla, un viejo símbolo del pueblo norteamericano  llenó las calles de Cuba este 12 de septiembre. Edificios, portales, ventanas, árboles, camiones, carros, exhibían una tira amarilla. La gente se vistió de amarillo o portaba un discreto lacito en la mano, la ropa, el pelo.

Era como si la enorme cinta  de 42 kilómetros de Boston que marcaba los límites del terror en esa ciudad, se hubiese convertido en pequeñas cintas, en la tela con la que el pueblo cubano se cubría para clamar por sus héroes, por los hombres que lucharon contra el terrorismo desde la Florida, este pueblo cubano que también ha sido víctima de actos como los que vivieron los bostonianos aquella mañana soleada del maratón.

Fuente: Blog "Chelydoscopio"

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Por la libertad de los Cinco

Por Andrés Gómez*

El 12 de septiembre marca catorce años desde que el gobierno de Estados Unidos arrestó en Miami, en 1998, a los Cinco y comenzó un escandaloso proceso judicial plagado de arbitrariedades y abusos jurídicos sin igual en la historia de este país.

Este proceso ha transcurrido mientras al mismo tiempo los terroristas de la extrema derecha cubano americana han vivido en Estados Unidos, especialmente aquí en Miami, con entera libertad y gozando de absoluta impunidad por los crímenes, por décadas, por ellos cometidos en contra del pueblo cubano y otros.

Once años se conmemoró el 11 de septiembre pasado de los ataques terroristas en las ciudades de Nueva York y Washington D.C.  Estados Unidos ha librado dos grandes guerras en el Medio Oriente, una en Irak y la otra en Afganistán, está última aún en curso y la de más larga duración en la historia estadounidense, con el propósito de perseguir y exterminar a los grupos terroristas culpables de las muertes de los miles de víctimas inocentes de aquel 11 de septiembre.

Miles de soldados estadounidenses muertos y por morir, además de decenas de miles otros físicamente inhabilitados de por vida, ha sido el costo para Estados Unidos. Cientos de miles, sino más, de muertes e incontables sufrimientos también han causado esas dos guerras a los pueblos de Irak y de Afganistán, la inmensa mayoría de ellos también víctimas inocentes.

¿Por qué el gobierno de Estados Unidos ha librado estas dos grandes guerras a tan larga distancia de su territorio, donde vive su pueblo, y a tan alto costo, a cazar y a matar a terroristas y no ha levantado un dedo para arrestar, encausar y condenar, según establecen sus propias leyes y tratados internacionales a los que está comprometido, a terroristas que viven aquí en Miami y que según los propios documentos desclasificados de las agencias de inteligencia estadounidenses, son culpables de innumerables odiosos crímenes contra miles víctimas inocentes en Cuba?

¿Por qué el gobierno de Estados Unidos arrestó a los Cinco, violó sus propias leyes procesales, los condenó a despiadadas condenas y sádicamente los mantiene aún presos, cuando el gobierno de Estados Unidos sabe, desde 1994, cuatro años antes de los arrestara, que su misión en este país era infiltrar los grupos terroristas cubanos americanos que desde Miami planifican y dirigen acciones terroristas en contra del pueblo cubano y otros?

¿Por qué el gobierno de Estados Unidos ampara al terrorista Luis Posada Carriles y si no lo deportara a Venezuela para ser juzgado por las muertes de 74 víctimas inocentes en la voladura del avión civil de Cubana de Aviación en octubre de 1976, lo juzga entonces en su territorio y en sus propios tribunales, como lo obliga tratados internacionales contra el terrorismo de los cuales el gobierno Estados Unidos es signatario?

¿Por qué las autoridades federales no han arrestado, encausado y proceso a los terroristas de la extrema derecha cubano americana responsable del acto terrorista del pasado 27 de abril, hace ya más de cuatro meses, que por completo destruyó las oficinas en esta ciudad de la agencia de vuelos chárter a Cuba Airline Brokers?

El gobierno de Estados Unidos, a través de su fiscalía, en el juicio celebrado en contra de los Cinco aquí en Miami, no intentó siquiera mantener que los Cinco representaban un peligro para la seguridad nacional de este país, ni que hubiesen cometido el delito de espionaje en contra del gobierno de Estados Unidos.

Entonces, ¿por qué tanto ensañamiento con los Cinco?

Lo he dicho anteriormente y ahora lo repito. Ha sido así porque en 1998, cuando arrestó a los Cinco, decidió y desde entonces ha mantenido, con arrogancia imperial, que el pueblo cubano no tiene derecho a defenderse de una política estadounidense de terrorismo de Estado mantenida por más de medio siglo contra ese valeroso pueblo.

Arrestar y mantener a los Cinco encarcelados todos estos 14 años significa que el gobierno de Estados Unidos mantiene como legítima -y como parte de sus intereses nacionales vitales- una política de más de medio siglo de agresión permanente en contra de los derechos del pueblo cubano de ser libre, de la cual la política de terrorismo de Estado es esencial.

Por eso disfrutan de libertad y gozan de impunidad aquí en Miami los terroristas de la extrema derecha cubano americana, quienes por décadas han sido los ejecutores de esa política de terrorismo estadounidense en contra de Cuba.

Por eso todos los que en más de 113 países estamos organizados reclamando la libertad incondicional de los Cinco tenemos que mantenernos firmes en obligar al gobierno de Estados Unidos, para proteger sus propios intereses ante la opinión pública mundial, a hacerlo y así también rechazar su política de terrorismo de Estado en contra del pueblo cubano.  

Entonces los Cinco irán libres y los terroristas irán, como merecen, a la cárcel.

*Periodista cubano residente en los EE.UU.,  director de Areítodigital

 Fuente original: Martianos-Hermes-Cubainformación-Cubasolidaridad

Imagen agregada RCBáez

sábado, 14 de abril de 2012

Escritor brasileño dedica premio a cinco antiterroristas cubanos

Por Alejandro Gómez

Brasilia, 14 abr (PL) El escritor brasileño Fernando Morais dedicó hoy a los cinco antiterroristas cubanos, presos injustamente en Estados Unidos, el Premio Brasilia de Literatura en la categoría de Reportaje, por Los últimos soldados de la Guerra Fría.

Dedico este premio a los cinco cubanos presos en Estados Unidos, quienes son los personajes del libro, afirmó Morais al recibir el galardón en la ceremonia de inauguración de la I Bienal del libro y la lectura de Brasilia, en la Explanada de los Ministerios.

En declaraciones exclusivas a Prensa Latina, Morais resaltó que este premio constituye un honor especial, pues lo recibe con la obra en que narra la labor de Antonio Guerrero, Fernando González, Ramón Labañino, René González y Gerardo Hernández en Estados Unidos, consistente en alertar a Cuba de las acciones terroristas de grupos anticubanos extremistas, radicados en la Florida.

Resaltó además que el reconocimiento permitirá una mayor difusión en Brasil de la injusticia cometida contra Los Cinco -como son conocidos a nivel mundial-, y de la necesidad de incrementar la presión para conseguir su liberación y regreso a Cuba.

La obra de Morais constituye una denuncia contra el proceso judicial y las excesivas condenas impuestas a los antiterrorista, quienes llevan casi 14 años injustamente detenidos en Estados Unidos por luchar contra el terrorismo.

Presentado en agosto de 2011, el libro de Morais estuvo varias semanas entre los más vendidos en el gigante suramericano, posibilitó romper un poco el silencio mediático en esta nación y permitió a los brasileños tener un mayor conocimiento del caso.

Adriana Pérez, esposa de Gerardo Hernández, Ailí Labañino, hija mayor de Ramón, quienes se encuentran en Brasilia, y el embajador de Cuba en Brasil, Carlos Zamora, felicitaron al escritor brasileño por el premio y por su gesto de dedicarlo a los cinco luchadores contra el terrorismo.

Otros cuatro escritores merecieron el Premio Brasilia de Literatura, pero en otras categorías.

Joao Paulo Cavalcanti, por Fernando Pessoa, una casi autobiografía, en la categoría de Biografía; Antonio Prata, por Medio intelectual, medio de izquierda, en Cuentos y Crónicas; Affonso Romano de Sant'Anna, por Sísifo desciende la montaña, en Poesía; Michel Laub, por Diario de una caída, en Romance o Novela.

A la Bienal asisten afamados escritores, entre ellos el Premio Nobel 1986, el nigeriano Wole Soyinka, los estadounidense Alice Walker y Daniel Polansky; el argentino Mempo Giardinelli, el chileno Antonio Skarmeta, el paquistaní Tariq Ali y la india Vandan Shiva.

Entre los nacionales, además de Morais y Romano de Sant'Anna, participan Leonardo Boff, Milton Hatoum, Martha Medeiros y Zuenir Ventura. En total figuran unos 150 escritores. Soyinka y el caricaturista local Ziraldo serán homenajeados en la cita, que concluirá el próximo día 23.


Prensa Latina

domingo, 1 de abril de 2012

Personalidades suecas se solidarizan con la causa de los Cinco Cubanos

Personalidades suecas se solidarizan con la causa de los Cinco Cubanos

La reciente visita de la activista estadounidense Cindy Sheehan a Irlanda y Suecia, motivó a personalidades del ámbito político y cultural sueco a pronunciarse en solidaridad con la causa de los Cinco Cubanos (ver carta adjunta).

Esta iniciativa surgió en momentos cuando aún no existía la certeza de que las autoridades estadounidenses le otorgarían a René González permiso para visitar a su hermano en Cuba.

Nos alegra saber que hoy René se encuentra con su familia. Es un pequeño logro, en esta lucha que no cesará hasta que los Cinco Héroes estén definitivamente de regreso en su Patria!

Comité Sueco por la Libertad de los Cinco

 
Adherimos a los "5 días por los 5 Cubanos" en Washington, DC.

 
Obispo Eva Brunne con Irmita

En respuesta al llamado del Comité Internacional por la Libertad de los 5 Cubanos a realizar "5 días por los 5 Cubanos” en Washington, DC, adherimos plenamente a los cinco días de acciones, organizados por el Comité Internacional en Washington, DC, del 17 al 21 de abril de 2012.

Apoyamos la demanda de la inmediata liberación de Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Fernando González, Ramón Labañino. La misión de los Cinco Cubanos en Miami era pacífica. Ellos estaban tratando de poner fin al sabotaje y la agresión contra Cuba, llevada a cabo por grupos terroristas desde territorio estadounidense.

Exhortamos que se ponga fin al acoso constante a los familiares, denegándose el derecho a visitas familiares en el caso de los Cinco Cubanos. Gerardo Hernández y su esposa Adriana Pérez no se han visto en casi 15 años, dado a que las autoridades de EE.UU. no le han otorgado un visado a Adriana Pérez para viajar a los EE.UU. y poder visitar a su esposo en prisión. Mientras estuvo encarcelado, René González fue privado del derecho a visitas de su esposa Olga Salanueva con el mismo procedimiento. A pesar de que René González ahora se encuentra fuera de la cárcel, tiene que cumplir un período de tres años de libertad condicional supervisada en Miami sin la compañía y el apoyo de su esposa a causa de la denegación del permiso a Olga Salanueva para ingresar a los EE.UU.

También exigimos, con carácter de urgencia, que las autoridades estadounidenses le concedan permiso a René González para regresar a Cuba de inmediato y poder visitar a su hermano, Roberto González, que está gravemente enfermo.

Obispo Eva Brunne, Diócesis de Estocolmo

Thage G. Peterson, ex Presidente del Parlamento sueco; ex miembro del gobierno sueco (Ministro de Justicia, Ministro de Defensa) (Partido Socialdemócrata)

Eva-Britt Svensson, ex-miembro del Parlamento Europeo (Partido de Izquierda)

René Vázquez Díaz, escritor, miembro de la directiva de la Asociación Sueca de Escritores

Francisco Contreras, presidente de Solidaridad Suecia-América Latina (SAL)

Mikael Wiehe, músico, cantautor, compositor

Sven Wollter, actor

Etienne Glaser, actor, director de teatro y cine, guionista

Siv Widerberg, escritora

Ric Wasserman, periodista

Inger Fredriksson, fil.dr., directora de editorial

Christer Themptander, artista

Maria Sandblad, periodista independiente, escritora

Nils Lundgren, periodista, cineasta

Björn Kumm, periodista

Eva Björklund, arquitecto

Ulf Hultberg, cineasta

Karin Lentz, escritora

Monica Zak, escritora, periodista

Amineh Kakabaveh, miembro del Parlamento sueco (Partido de Izquierda)

Jens Holm, miembro del Parlamento sueco (Partido de Izquierda)

Marianne Berg, miembro del Parlamento sueco (Partido de Izquierda)

Bengt Berg, miembro del Parlamento sueco (Partido de Izquierda)

Enviado por Libertad a los 5, Estocolmo

domingo, 18 de marzo de 2012

Concluye visita de Cindy Sheehan a Suecia

Por Tony Reytor Sidkvist (Stockholm)

Cindy Sheehan, la líder activista norteamericana por la paz y quien solidariza con los Cinco antiterroristas cubanos condenados en EE.UU., concluyó su visita en la ciudad de Estocolmo, Suecia, luego de responder a una invitación del Comité por la Libertad de los Cinco en Suecia e Irlanda. Sheehan, cuyo hijo Casey murió en Iraq cuando integraba el ejército de ocupación estadounidense, hoy es una defensora de la verdad y la justicia, y se destaca por sus fuertes y continuas críticas a la política exterior norteamericana, actualmente del presidente Obama, como antes también lo hizo contra Bush.

La agenda de la activista pacifista se inició en Estocolmo el lunes 10 de marzo, cuando sostuvo un encuentro con una delegación de la Sección Sueca de Amnistía Internacional, encabezada por la vocera Maja Åberg. En la reunión participaron muchos jóvenes que recién se han incorporado al trabajo de esa organización, quienes escucharon con mucha atención la exposición de Cindy Sheehan sobre el caso de los Cinco y la política agresiva de los EE.UU contra Cuba.

Más tarde ese día, Cindy Sheehan ofreció en la Biblioteca de la "Casa de la Solidaridad" una conferencia sobre los Cinco Héroes cubanos condenados injustamente en Estados Unidos, donde resaltó su respeto y cariño por Los Cinco y sus familiares, a los cuales le unen estrechos lazos de afecto desde que por primera vez conociera del caso en un encuentro desarrollado en Caracas, Venezuela, en el año 2006.

En su emotiva intervención, la solidaria Sheehan reiteró que René González, Ramón Labañino, Fernando González, Antonio Guerrero y Gerardo Hernández fueron sentenciados a injustas condenas, y comentó del peligro que corre René González, quien se encuentra en libertad condicional desde el pasado mes de octubre pero es obligado a permanecer en los Estados Unidos tres años más, poniendo su vida en extremo riesgo.

Así mismo la líder activista norteamericana rechazó la exclusión de Cuba de la próxima Cumbre de las Américas que se celebrará los días 14 y 15 de abril en Colombia, exhortando a los países del ALBA a no asistir a dicha Cumbre. Destacó que Cuba y los países del ALBA tienen una marcha indetenible y que será imposible frenar la lucha de los pueblos latinoamericanos, empeñados en que otro mundo es posible.

Cindy Sheehan llamó a las organizaciones solidarias y amigos en Estados Unidos y el resto del mundo, a respaldar las jornadas “5 Días por los 5 Cubanos” y las actividades de denuncia y solidaridad que se llevarán a cabo del 17 al 21 de abril en Washington.

Además, transmitió al semanario informativo latinoamericano "Liberación" una cálida felicitación por sus treinta años de existencia y por mantener bien informada a la comunidad latinoamericana residente en Suecia sobre los hechos que acontecen en el mundo.

Por su parte, el martes 11 de marzo, cuando salían los primeros rayos de sol en la capital Escandinava luego de un largo invierno, Cindy cumpliendo con su agenda de actividades, sostuvo un encuentro con parlamentarios del Partido de Izquierda y el Partido Verde. Les relató aspectos de la situación actual de René González y los instó a solidarizar con su causa, además de solicitarles que envíen un saludo a la jornada “5 Días por los 5 Cubanos en Washington DC”. En horas de la tarde participó en una Conferencia sobre la situación en Iraq, organizada por la organización “Iraksolidaritet”. Cindy en su exposición habló de la necesidad de luchar por la libertad de los presos políticos en EE.UU., destacando el caso de los Cinco Cubanos.

Nos alegra constatar que la visita de Cindy Sheehan contó con amplia cobertura de la prensa alternativa sueca, rompiendo así el silencio reiterado de los medios oficiales. Periodistas de “Feministiskt perspektiv” y de la revista “Folket i Bild-Kulturfront” estuvieron presentes en las conferencias sobre los Cinco Cubanos y sobre Iraq. En un aparte la líder norteamericana fue entrevistada por el periodista Johan Wiman del seminario Proletären, además de dar una entrevista filmada al periodista Nils Lundgren, de “Folket i Bild-Kulturfront“.

Las actividades en Suecia de la activista estadounidense concluyeron el miércoles 12 de marzo con una manifestación frente a la embajada de los EE.UU. en Estocolmo. Cindy Sheehan dió lectura a una carta dirigida a Barack Obama, e intentó posteriormente hacer entrega de la misiva al personal de la embajada. La policía sueca que vigilaba la manifestación informó que el personal se negaba a recibirla, y no le permitió a Cindy llegar hasta las puertas de la embajada, argumentando que se estaba intentando transgredir los límites del permiso policial otorgado. En esta acción, Cindy fue acompañada por integrantes del Comité por la Libertad de los Cinco, la Asociación de amistad sueco-cubana, y la Asociación Cubanos por Cuba. La manifestacion contó con amplia cobertura del periodista independiente Ric Wasserman, que acompañó a Cindy en las conferencias públicas y también en la manifestación frente a la embajada de EE.UU.

Cindy Sheehnan, esta valiente mujer que transformó su dolor en una bandera de lucha, nos dejó un ejemplo de consecuencia y coraje civil. Su visita a Estocolmo fue una inyección de energía para el movimiento solidario con los Cinco Héroes Cubanos, que desde ya se plantea nuevos desafíos para los próximos meses.

¡No descansaremos hasta que los Cinco Héroes estén de regreso en su Patria, junto a su pueblo!


Video en inglés en http://www.youtube.com/watch?v=ioRjuSGxar8&feature=share