jueves, 8 de enero de 2015

Gema: te conozco


Por Marlene Caboverde Caballero*
 
Hay historias difíciles de escribir porque la mano tiembla al tener que reinventar las palabras para construirlas y compartirlas con el brillo y la fuerza que merecen.

 Corro el riesgo de repetirme y reiterar lo que casi todo el mundo dice, cuenta y canta desde este 6 de enero, cuando se supo de la llegada de Gema, la niña de Adriana Pérez y Gerardo Hernández, pero es importante para mí correr el riesgo.

 Pienso, en primer lugar, que Gema ya existía y desde hace años revuelve las gavetas de Adriana para reír con las cartas y los dibujos de su padre, y oler la canastilla que su mami atesora para ella en el armario.

 Gerardo conocía a su hijita desde La Habana de los ochenta, la había visto rondar en la parada de ómnibus de la Rampa, en el malecón y en el instante del beso robado que le aseguró desde aquel entonces la llegada a este mundo, un día posible y de cualquier manera.

 Gema se había colado como rayo de luz y soplo de aire en todas partes: en las tribunas, las consignas, las canciones, los discursos, las prisiones.

 Y aseguran que se la pasó todo este tiempo en las escuelas entre juegos y lecciones, cantando en los conciertos, gritando en las marchas en mil idiomas diferentes, juntando manos, clamando voces, fundando amor.

 Tengo la certeza que cuando Adriana y Gerardo tuvieron a Gema entre los brazos este 6 de enero, ambos sabían que no se trataba de la primera vez, más bien de un reencuentro soñado desde siempre.

 Casi puedo asegurar que también a ellos se les perdieron las palabras en un enjambre de besos y para decir algo, simplemente le susurraron algunos versos de Silvio: "Te conozco, desde siempre, desde lejos, te conozco"…
                                                                                                                      
 
*Periodista de Radio Jaruco, donde lleva desde hace algunos años el programa Alas de libertad, dedicado a los Cinco Héroes cubanos