jueves, 5 de febrero de 2009

EEUU: El caso de los cinco cubanos llegó al Tribunal Supremo

Por Irina Santesteban


A contramano de la “libertad de prensa” que pregonan como un pilar de su presunto sistema democrático, los diarios y la televisión de EE.UU. no han reflejado el proceso judicial por el que se condenó a durísimas penas a cinco cubanos acusados de espionaje.


El pasado 30 de enero el caso de “los 5″ llegó al Tribunal Supremo de EE.UU. a través de una petición para que se rechacen las sentencias y se revise el caso. El abogado Thomas Goldstein, considerado uno de los cien abogados más importantes en los EE.UU., quien ha discutido 20 casos en la Corte Suprema y es profesor de “Litigios en la Corte Suprema” en las escuelas de Leyes de Stanford y Harvard, será el encargado de defender la petición a favor de los cinco cubanos.


Sin embargo, la población norteamericana permanece desinformada sobre este caso. Un anuncio pago en la edición del 4 de marzo de 2004 del diario “The New York Times”, intentó romper ese cerco informativo, cuando ya habían transcurrido cinco años y medio de la detención en Miami de los cubanos Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y René González.

La solicitada costó 50 mil dólares y fue costeada con las donaciones que enviaron los comités de solidaridad que se han ido organizando en todo el mundo (actualmente existen 275 comités en 90 países) y que siguen trabajando por la difusión del caso. Paradojalmente, una de las críticas más fuertes del gobierno norteamericano a Cuba es la supuesta falta de “libertad de expresión”.


Atentados


Durante los años 90, Cuba sufrió numerosos atentados contra instalaciones turísticas y población civil, a manos de los grupos anticastristas con sede en Miami, que costaron la vida a un turista italiano y provocaron cuantiosas pérdidas materiales al gobierno de la isla bloqueada. Frente a esto el gobierno de Cuba decidió actuar, frente a la total inacción del gobierno norteamericano, que no reprimía esas actividades terroristas promovidas y organizadas desde su territorio.


Los cinco cubanos hoy prisioneros, eran agentes que se infiltraron en esas organizaciones, para conocer, informar y prevenir esos atentados. Gracias a la tarea de “los 5″, Cuba recopiló valiosa información sobre las actividades terroristas planificadas contra la isla, que fue entregada a las autoridades norteamericanas en junio de 1998. “Les dieron ese material donde documentaban residencias, ubicaciones de campamentos y actividades de esos grupos que violaban las leyes estadounidenses, sobre todo la de neutralidad, pues por los planes que proyectaban, pensaban ejecutar acciones militares contra una nación con la cual Estados Unidos no estaba en guerra. Todo eso se lo facilitaron a Washington y Cuba no recibió respuesta, no ocurrió nada. Nuestro prestigioso periódico The New York Times, también recibió esa valiosa información y no publicó nada”, afirmó Leonard Weinglass, abogado de los 5.


En realidad sí ocurrió, el FBI detuvo a los cinco agentes cubanos y los acusó de “violar la seguridad de los EE.UU.” “Ellos fueron a Estados Unidos sin armas, el gobierno no las encontró, no lastimaron ninguna propiedad, se infiltraron en los grupos que operaban contra Cuba y lo hicieron con éxito. No cometieron ningún crimen contra los estadounidenses, no lastimaron a nadie y reportaban sobre las actividades de esas organizaciones”.


Un fallo político


A pesar de la oposición de los abogados de oficio que ejercieron la defensa, el proceso judicial se llevó a cabo en Miami, pese a que era evidente que en esa ciudad era imposible un juicio justo e imparcial. No obstante esta razonable petición, la jueza Joan Lenard toleró que se desarrollara una feroz campaña de prensa por parte de las organizaciones anticastristas, que influyeron negativamente tanto en la opinión pública como en el jurado, generando sentimientos de odio y venganza contra Cuba.


A pesar de la escasa evidencia presentada por la Fiscalía, que llegó a presentar como prueba documentos secretos de inteligencia a los que no tuvo acceso la defensa, los cinco acusados fueron condenados a durísimas penas: Gerardo Hernández fue condenado a dos cadenas perpetuas más 15 años de prisión; Fernando González a 19 años de prisión; Ramón Labañino fue sentenciado a cadena perpetua más 18 años de reclusión; René González fue condenado a 15 años de prisión y Antonio Guerrero a cadena perpetua más 10 años de prisión.


El 27 de mayo del 2005, el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas determinó que el proceso judicial que condenó a los cinco cubanos fue arbitrario y parcial, porque viola la Convención Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y llamó al gobierno de los EEUU a realizar un nuevo juicio.


El 9 de agosto de ese mismo año, la Corte de Apelaciones de Atlanta por la decisión unánime de tres de sus jueces anuló el juicio que había condenado a los cinco cubanos y revocó las sentencias. Pero, cediendo a las presiones de la Fiscalía y el Departamento de Estado, un año después, el mismo Tribunal, en fallo plenario pero dividido, revocó la anterior decisión, dejó firme la condena y devolvió el caso a los tres jueces iniciales, para que se pronuncien sobre los restantes puntos de la apelación, con la evidente intención de prolongar indefinidamente este proceso, que ya ha entrado en su onceavo año.


La hora decisiva


Ahora, a partir de la presentación el pasado 30 de enero, de una petición ante el Tribunal Supremo de los EE.UU., para que se anulen las condenas y se realice un nuevo juicio, el caso entra en una etapa decisiva. El Tribunal o Corte Suprema es el más alto tribunal judicial en aquel país, y deberá decidir antes del mes de mayo si acepta la petición formulada y, en tal caso, si se revisará todo o parte del juicio.


Los puntos principales que la defensa planteará en esta petición se refieren al cambio de sede, a la mala conducta de la fiscalía, y en la selección impropia y discriminatoria del jurado. Asimismo, se planteará también que la condena a cadena perpetua a Gerardo Hernández por conspiración para cometer asesinato, así como la de conspiración para espionaje, no tiene sustento.


Según Richard Klugh, abogado de apelaciones de la oficina Federal de Defensores Públicos de Miami, quien ha estado en el equipo de la defensa de los cinco desde que fueron arrestados en 1998, la sede es uno de los aspectos fundamentales de la ley americana; para él “no importa cómo está ideado un sistema, Si usted tiene un juez o un jurado que está dispuesto a ser influenciado por pasiones y presiones locales, lo que usted tiene es un dictamen acosado y no tiene justicia en ningún sentido”. Por ejemplo el juicio por el atentado en un edificio federal Oklahoma City en 1995, que costó la vida a 168 personas, 19 niños entre ellas, fue llevado hacia Denver, a 200 millas, para evitar prejuicios del jurado. Sin embargo, la defensa de “los 5″ solicitó mover el proceso a unas escasas 25 millas de Miami, a Fort Lauderdale y no les fue concedido.


Ofrecimiento


El presidente Raúl Castro ofreció en diciembre al entonces presidente electo, Barak Obama, un canje de prisioneros, para que EE.UU. libere a los cinco y a cambio Cuba, haría lo propio con los llamados “disidentes”, presos en la isla. En realidad, éstos sí estaban conspirando contra el gobierno de Cuba, solventados por la Oficina de Intereses de EE.UU. Obama no ha respondido esa oferta. Es de esperar que el Tribunal Supremo atienda los fuertes argumentos de la defensa y ordene la realización de un nuevo juicio, para que finalmente y luego de casi once años, “los 5″ puedan demostrar su inocencia en un juicio imparcial.




Publicado por ARGENPRESS


Tomado de http://migenteinforma.org/eeuu-el-caso-de-los-cinco-cubanos-llego-al-tribunal-supremo/


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