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miércoles, 6 de abril de 2016

Una llamada devuelta desde el Niágara

Foto de Embajada de Cuba en Canadá.


Canadá, 5 de abril.-En la helada tarde de una excepcionalmente fría primavera, Gerardo Hernández Nordelo, uno de los Cinco Héroes cubanos cuyo regreso a la Patria hace poco más de un año su pueblo no terminará nunca de celebrar, devuelve desde las cataratas del Niágara una llamada telefónica que le había hecho desde ese mismo lugar, pero unos cuatro años antes, un grupo de niños que se hace llamar La Colmenita, también orgullo para su país.


La primera llamada ocurrió un día de abril de 2012, en otra primavera seguramente menos fría, durante un recorrido por Canadá de la compañía de teatro infantil dirigida por Carlos Alberto Cremata. La gira tenía como objetivo, precisamente, divulgar la causa de los Cinco cubanos que se encontraban cumpliendo largas e injustas condenas en cárceles norteamericanas por defender a su país contra el terrorismo. En una parada obligada para cualquier cubano que visita estas tierras, los niños se detuvieron frente a la tarja que inmortaliza al poeta cubano José María Heredia, el cantor del Niágara. Desde allí, ante el espectáculo imponente de las aguas que despertó en el poeta la añoranza por su patria, Cremata hizo la llamada a Gerardo, seguramente transmitiéndole la alegría de esos niños y la fuerza de esas aguas para soportar su injusto encierro.


Cuatro años después Gerardo recorre los mismos caminos de La Colmenita, esta vez para agradecer a todos los que desde acá trabajaron y lucharon sin descanso, junto a toda Cuba, por la libertad de los Cinco. Y desde ese punto de la geografía canadiense que une de manera singular la historia de los dos países, Gerardo devolvió la llamada.


(Fuente, Facebook de la Embajada de Cuba en Canadá)

jueves, 19 de junio de 2014

La guitarra mágica del “Gera”

La guitarra de Gerardo acompañará a La Colmenita en todas sus presentaciones. Foto: Juvenal Balán
Dicen que Gerardo “está en todas”. Desde Victorville, California, allá en la prisión estadounidense de máxima seguridad, no se le escapa una. Y lo mismo está al habla con Francis del Río, que con los muchachos de la delegación al Festival Mundial de la Juventud, que mandando bates a los peloteros cubanos, o escribiendo una carta para cualquier niño del país.

Y así, con esa manía de estar pendiente porque Cuba toda es su vida, justo el 4 de junio, día en que llegaba al cumpleaños 49, tan preso co­mo hace 16 años, le regaló a La Col­menita una guitarra eléctrica. Por­que aun cuando la prisión ha pretendido robarle todo, incluso el cariño de los cumpleaños, la algarabía de los regalos, el asombro de las sorpresas; su aniversario es tiempo bue­no para hacerle saber a los demás, a los suyos, que está bien y que no se le agotan los ánimos.

“¿Se imaginan, un regalo para no­sotros precisamente por su cumpleaños?” pregunta aún sorprendido Carlos Alberto Cremata, el Tin de La Colmenita. “Estábamos en la sede del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), en medio de la fiesta que le habían armado al ‘Gera’ y a Ramón, con cake, velas, canciones… y hasta René había estado tocando la tumbadora”. De repente, sigue narrando Tin, llegó casi corriendo un compañero del Ministerio de Relaciones Exteriores diciendo que Gerardo estaba llamando insistentemente para saber si su regalo había llegado a tiempo. Y allí estaba, dentro de una maleta negra, la guitarra mágica del “Gera”.

Con ella venía la carta que lo explicaba todo. Estaba firmada por Bill Ryan y su esposa Nora, los mismos seres que tantos puentes han tendido entre el Héroe y Cuba. “El cuerpo de la guitarra está hecho de nogal negro, la misma madera que Gerardo y yo usamos para hacer nuestros primeros símbolos en madera de ‘los Cinco’. Además la historia de la madera de la guitarra está muy relacionada con Gerardo. El árbol original estaba en la granja de la familia de Nora, mi esposa. Su papá taló, ese árbol, en junio de 1965, el año en que nació Gerardo”.
Y continúa la carta para La Col­menita: “Después de aserrar la ma­dera, el padre de Nora la guardó en su granero. Allí estuvo hasta agosto de 1998, cuando la madre de Nora me llamó para preguntar si me la llevaría. Como sabes, eso fue, exactamente, un mes antes del arresto de los Cinco. Gerardo y yo acordamos que la madera está unida a él de cierta forma…  y creemos incluso, que pueda jugar algún papel en su regreso a casa”.

Ahora la guitarra tiene un nuevo hogar. “Será como un símbolo que estará junto a nosotros en todas las funciones. Lo importante no solo será que la gente espere a La Col­menita en escena, sino también a la guitarra de Gerardo, que nos acompañará siempre. Adonde vaya La Colmenita irán los Cinco con ella. Será una buena manera para que la gente se interese por el tema, para que hablemos sobre ellos con los que nos pregunten por esa guitarra sui géneris. Y quien sabe si cuando Gerardo vuelva pueda tocarla con nosotros en la escena”.

Mientras ese tiempo llega, cuatro niñas se preparan para tocar el instrumento especial y montan la primera canción. Es Cuba va, el esperanzador tema de Silvio, Pablo y Noel. De alguna manera pareciera que el “Gera” los acompaña, les tararea, les asegura: “puede que algún machete se enrede en la maleza, puede que algunas noches las estrellas no quieran salir. Puede que con los brazos haya que abrir la selva, pero a pesar de los pesares, como sea, Cuba va”.

Entonces a uno no le queda más op­ción que, como al final de Abra­cadabra, aquella obra que desmitificó a los Cinco y nos los devolvió como héroes de a pie, volvernos a preguntar una y otra vez porque cada minuto cuenta:  “¿Y ahora, qué otra cosa podemos hacer?” Por lo pronto, cada vez que esa guitarra mueva sus cuerdas, ellos estarán más cerca de casa.

Tomado de Periódico Granma

domingo, 4 de diciembre de 2011

El necio, la Colmenita y Tony Guerrero

Nuestra Colmenita celebró el 2 de diciembre el aniversario 55 del desembarco de los expedicionarios del yate Granma y día de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Allí, en un acto en el que interpretaron a personajes de historietas mambisas, voces de varias generaciones se unieron para cantar “El Necio”, la canción de Silvio Rodríguez.

Esta vez, y en ese acto, los niños de la Colmenita presentaron una grabación de la voz de Antonio Guerrero, uno de los Cinco Héroes, interpretando fragmentos de dicha canción, a la que sumaron sus voces los niños de la Colmenita.

Para todos ha resultado emocionante escuchar por vez primera y justo en momento tan simbólico, la voz de Tony, y una vez más comprobamos cuan ligados estamos a las canciones de Silvio y cuánto le debemos como acicate y ejemplo!
Compartimos con ustedes el audio con la voz de Tony y el video donde La Colmenita incorpora su voz al coro:

Descargue el audio con la voz de Tony (MP3, 3.9 Mb)
Video en


Con informaciones de Cubadebate

Imagen agregada RCBáez

martes, 24 de agosto de 2010

La Colmenita junto a los Cinco en Turquía


Por José Luis Estrada Betancourt


la-colmenita-teatro-cuba.jpg

Cientos de turcos ovacionaron a la reconocida agrupación, y muchos agradecieron el conocimiento que habían adquirido de una de las batallas más importantes que libran hoy los cubanos

En una función multitudinaria desarrollada en el centro cultural Nazim Hikmet, en el corazón de Estambul (Turquía), la compañía infantil de teatro La Colmenita presentó el estreno mundial de su nueva puesta en escena Cinco Héroes cubanos, con dramatizaciones de textos de Alicia Jrapko, Mario Benedetti y Nazim Hikmet, y música (interpretada en vivo por los niños cubanos) de Silvio Rodríguez, Carlos Puebla, Fito Páez, Joseíto Fernández y los Van Van.

Cientos de turcos ovacionaron de pie a la reconocida agrupación, y muchos se acercaron una vez terminado el espectáculo para agradecer el conocimiento que habían adquirido de la batalla más importante que libran hoy los cubanos, pues por los medios oficiales de su país no se expresa absolutamente nada del tema, tan bellamente expuesto por los niños a través de la música, el teatro y la poesía.

La Colmenita se despidió de Turquía tras haber ofrecido siete funciones en tres ciudades: Estambul, Eskisehir y Ankara (la capital) para más de 3 000 personas, siempre en plazas abiertas o importantes teatros, en una gira artística que se extendió del 14 al 23 de agosto.

En Estambul también repusieron su penúltima puesta en escena, Chamaquili y los Derechos del Niño, que recién habían estrenado en La Habana, el pasado 1ro. de junio, Día Internacional de la Infancia, como Embajadores de Buena Voluntad de UNICEF, y a pedido de esa entidad de las Naciones Unidas.

También representaron el musical La Cucarachita Martina (original de Julia González Carid) y Conciertos musicales, en el Anfiteatro del Parque de la Libertad de Estambul. Asimismo realizaron conferencias, talleres, se hermanaron con la naciente Compañía de Teatro Infantil de Ankara, y dejaron creadas las condiciones para la fundación de La Colmenita de Turquía (auspiciada por la Cooperativa de Cine de esa nación), que debe comenzar a funcionar para principios del próximo año.

“Era impresionante escuchar el silencio total que hicieron los espectadores de Estambul mientras escuchaban el cuento dramatizado de Alicia Jrapko sobre Gerardo y Cardenal”, manifestó a JR ‘Tin’ Cremata, director de La Colmenita.

“Especial emoción sentimos también ante el respeto y la devoción demostrados por la música de Silvio, o por la manera contagiosa como disfrutaron el Somos cubanos, de los Van Van…

“En relación con la lucha que libramos a favor de nuestros cinco hermanos, decimos, como la inmortal canción de Fito Páez: ‘¿Quién dijo que todo está perdido? ¡Yo vengo a ofrecer mi corazón!’, o como Nazim, en su contundente e inolvidable poema, Acerca del vivir*, que estremeció la noche turca con su vigencia.

Foto archivo




*Acerca del vivir
Nazim Hikmet

El vivir no admite bromas.

Has de vivir con toda seriedad,
como una ardilla, por ejemplo;
es decir, sin esperar nada fuera y más allá del vivir;
es decir, toda tu tarea se resume en una palabra:
Vivir.

Has de tomar en serio el vivir.

Es decir, hasta tal punto y de tal manera
que aun teniendo los brazos atados a la espalda,
y la espalda pegada al paredón,
o bien llevando grandes gafas
y luciendo bata blanca en un laboratorio,
has de saber morir por los hombres.
Y además por hombres que quizás nunca viste,
y además sin que nadie te obligue a hacerlo,
y además sabiendo que la cosa más real y bella es
Vivir.

Es decir:
has de tomar tan en serio el vivir
que a los setenta años, por ejemplo,
si fuera necesario plantarías olivos
sin pensar que algún día serían para tus hijos;
debes hacerlo, amigo, debes hacerlo,
no porque, aunque la temas, no creas en la muerte,
sino porque vivir es tu tarea.

Sucede, por ejemplo,
que estamos muy enfermos;
que hemos de soportar una difícil operación;
que cabe la posibilidad
de que no volvamos a levantarnos de la blanca mesa.

Aunque sea imposible no sentir
la tristeza de partir antes de tiempo,
seguiremos riendo con el último chiste,
mirando por la ventana para ver
si el tiempo sigue lluvioso,
esperando con impaciencia
las últimas noticias de prensa.

Sucede, por ejemplo, que estamos en el frente,
por algo, por ejemplo, que vale la pena que se luche.
Nada más comenzar el ataque, al primer movimiento,
puede caerse cara a tierra, y morir.
Todo esto hemos de aceptarlo con singular valor,
y a pesar de todo, preocuparnos apasionadamente
por esa guerra que puede durar años y años.

Sucede
que estamos en la cárcel.
Sucede
que nos acercamos
a los cincuenta años,
y que falten dieciocho más
para ver abrirse las puertas de hierro.

Sin embargo, hemos de seguir viviendo con los de fuera,
con los hombres, los animales, los conflictos y los vientos,
es decir, con todo el mundo exterior que se halla
tras el muro de nuestros sufrimientos;
es decir: estemos donde estemos
hemos de vivir
como si nunca hubiésemos de morir.

Se enfriará este mundo,
una estrella entre las estrellas;
por otra parte una de las más pequeñas del universo,
es decir, una gota brillante en el terciopelo azul,
es decir, este inmenso mundo nuestro.
Se enfriará este mundo un día,
algún día se deslizará
en la ciega tiniebla del infinito
-no como una bola de nieve,
no como una nube muerta-,
como una nuez vacía.

Desde ahora mismo se ha de sufrir por todo esto,
ha de sentirse su tristeza desde ahora,
tanto ha de amarse el mundo en todo instante,
se le ha de amar tan conscientemente que se pueda decir:
"He vivido".