domingo, 31 de julio de 2011

Diario belga más popular publica entrevista con Gerardo Hernández


Katrien, Gerardo y Marc en julio de 2011.



Metro, el diario más popular de Bélgica, publicó una entrevista con Gerardo Hernández a raíz de una visita que los belgas Katrien Demuynck y Marc Vandepitte realizaran en la prisión federal de Victorville, en EEUU, donde se encuentra prisionero el antiterrorista cubano.
Ambos compañeros trabajan activamente en la campaña para la liberación de los Cinco Héroes y aprovecharon de su visita para contactar la prensa nacional belga.

El periódico Metro reaccionó positivamente y les envió un questionario para Gerardo. La entrevista salió en las dos idiomas del país, francés y neerlandés, con los respectivos títulos: ‘Una generación ya creció con los Cinco Cubanos’ y ‘Belgas logran acceso a los Cinco Cubanos’.
En la entrevista Gerardo habla de la campaña internacional por la liberación de los Cinco y la importancia de la solidaridad. También explica sobre los problemas con las visitas familiares y la negativa de las autoridades estadounidenses a conceder una visa a su esposa Adriana.

A una pregunta sobre la presidencia de Obama contesta que hasta ahora no ha cumplido las promesas iniciales de un posible cambio en las relaciones de EEUU hacia Cuba. “Hace falta un presidente américano, que sea demócrata o republicano, con suficiente valor para no dejarse sequestrar por una minoría en Miami y actuar a favor de los intereses de la gran mayoría de ambos pueblos”, afirma Gerardo.

Los tres últimos cancilleres belgas se han pronunciado públicamente por la libertad inmediata de los Cinco Héroes. Gerardo Hernández, quien se mantiene con firmeza inquebrantable, optimismo y confianza en la fuerza de la solidaridad, aprovechó para enviar un saludo de los Cinco al movimiento internacional.

Con informaciones de Cubadebate y TeVeo

Comité Peruano de Solidaridad con los Cinco saluda al nuevo presidente Ollanta Humala

Lima, 31 jul (PL) El Comité Peruano de Solidaridad con cinco héroes cubanos encarcelados en Estados Unidos saludó al nuevo presidente peruano, Ollanta Humala, y recordó la importancia de la lucha por la libertad de los prisioneros.

El comité emitió un comunicado en el que es deber de los gobiernos de todos los países demandar al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que en uso legítimo de sus atribuciones constitucionales, disponga la libertad inmediata de los cinco luchadores.

Agrega que Obama debe permitirles el retorno a su patria, con su pueblo, siendo la libertad de Los Cinco, como se les conoce internacionalmente, una causa que encarna la dignidad del mundo.

El pronunciamiento anota que mientras Perú vive una legítima fiesta democrática, en Estados Unidos están presos desde hace 13 años René y Fernando Gonzales, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Gerardo Hernández.

Se trata, añade, de cinco valerosos luchadores antiterroristas, condenados a penas infamantes por delitos que nunca cometieron.

La lucha contra el terrorismo implica el combate contra la opresión y la guerra, la imposición, la violencia y la crueldad, el odio y la barbarie, contra los cuales actuaron los cinco cubanos, poniendo en juego su libertad y sus vidas para proteger a sus compatriotas.

Los Cinco permanecen presos desde 1998 por alertar a su país de acciones violentas fraguadas en Estados Unidos.

Publicado por Prensa Latina

Imagen agregada RCBáez

martes, 26 de julio de 2011

Pide Amnistía Internacional a Washington liberar a 5 cubanos

Por Carlos Lara / El Sol de México

Alfonso Anaya Daniel Zapico y Pedro Gellert Foto Antonio Zamora-El Sol de México
Alfonso Anaya,  Daniel Zapico y Pedro Gellert

Ciudad de México.- Amnistía Internacional (AI) exigió al Gobierno de los Estados Unidos que revise los casos de cinco antiterroristas cubanos presos en el vecino país, por la existencia de irregularidades en el proceso judicial.

En un informe, la organización de defensa de los derechos humanos, afirmó que se han registrado inconsistencias  y graves dudas sobre la justicia e imparcialidad del juicio al que fueron sometidos los denominados "Cinco" luchadores antiterroristas.

AI expuso que tras analizar el caso de manera detallada, concluye que es urgente que se les otorgue el indulto a Fernando González, Gerardo Hernández y Ramón Labañino, Antonio Guerrero y René González, quienes cumplen condenas desde 1998 que van desde los 15 años hasta doble cadena perpetua, por monitorear las actividades de grupos violentos que actúan desde Estados Unidos contra la isla.

El informe de AI fue presentado por Alfonso Anaya y Maricarmen Montes, del Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con América Latina y el Caribe Monseñor Óscar Arnulfo Romero, así como por Daniel Zapico, de Amnistía Internacional, y Pedro Gellert, directivo del Movimiento de Solidaridad con Cuba en México.

Cabe destacar que los defensores de los derechos humanos expresaron además otros argumentos sobre las ilegalidades en el caso de Los cinco y los malos tratos que reciben en prisión, los cuales incluyen la prohibición, de ver a sus esposas.
En la imagen Alfonso Anaya, acompañado de Daniel Zapico y Pedro Gellert. Foto: Antonio Zamora / El Sol de México

lunes, 25 de julio de 2011

Siempre en 26: Mensaje de Tony Guerrero a nombre de los Cinco


Queridos amigos:

En pocas horas, todo nuestro pueblo estará celebrando, con júbilo y alto espíritu revolucionario, el 58 aniversario del asalto al Cuartel Moncada, acontecido aquel 26 de Julio de 1953 que se inscribió en nuestra historia con heroísmo y sangre joven, y que marco el comienzo de la lucha definitiva por nuestra independencia, dirigida por Fidel.

Varios amigos me han escrito sobre las actividades en diferentes países del mundo, en las que se reafirma el apoyo a nuestra patria y su Revolución.

Quiero enviarles un poema de Angel Augier, cuyos versos encierran la esencia de esa dura y victoriosa lucha y,  al mismo tiempo,  expresan el sentir de todos los revolucionarios que sabemos honrar a nuestros héroes y ser fieles a nuestra redentora historia.
 Poema XXXVI de Isla en el tacto (1965)

 Desde los huesos y la sangre
que forman la entera sustancia de tu suelo,
desde esa profundidad de historia y sueño,
isla mía, desde tus cicatrices
y tu angustia; desde las entrañas
en carne viva del pueblo, desde su agonía,
emergieron estos hijos tuyos,
con barbas como raíces que hasta el rostro llegaron
ascendiendo en lenta, segura trayectoria
desde el tiempo y la pólvora,
trepando por las venas desde la tierra amarga
sacudida de cóleras;
subiendo ardientes y rebeldes
por el tejido verde de olivo y esperanza.

Delante, Fidel Castro,
el de las tempestades en el pecho,
con su carga de insomnios y relámpagos,
de gritos acumulados en la noche, recogidos
a lo largo de tu tiniebla, recogidos
a lo largo de tus lagrimas, patria:
gritos de terror y de hambre,
de lucha y herida y muerte y renacer.

Para llegar así de lejos,
de lo profundo y de lo alto
con el resplandor en las manos
de la estrella de fuego de la Revolución,
fue preciso asaltar la ciudadela de la noche
en una madrugada de disparos
y de pechos y vísceras desnudos,
de sangre y de cadáveres,
y después sentir que golpean los muros y las horas
y la oscuridad de los días secuestrados
y el látigo del odio en los jardines
y los rostros de la piedra
y que muerde el exilio
con dientes fríos y crueles.

También fue necesario
acudir hasta ti venciendo el cerco
de agua y de crimen, el cerco
de bruma y oleaje, la barrera insular
de vientos y ladridos y cuchillos
y de pronto la noche
y el rastro de la sangre y el sollozo
y el difícil camino recorrido
desde que la primera vena salto de amor a la justicia
y la primera voz encendió la protesta
y la lenta carrera de la luz, pero exacta
en su momento de decapitar la tiniebla,
y era sitio de nubes y montañas
y el cubano alzo su corazón y su brazo
a la altura mayor a que su tierra asciende.

Desde el Turquino, como en avalancha,
desde la Sierra Maestra, el color que se fija,
con la fiel imagen de la verdad combatiente
de las aguas del Cauto,
descendieron estos hijos tuyos, patria nuestra,
de barbas vegetales y voces resonantes
como clamores surgidos de tus propias raíces.
Cinco abrazos, desde cinco prisiones estadounidenses.

 ¡SIEMPRE EN 26.
 ¡VENCEREMOS!

 Tony

25 de julio de 2011
FCI Florence

Imagen agregada RCBáez

viernes, 22 de julio de 2011

La verdad secuestrada



“Porque nada hay encubierto,
que no haya de descubrirse;
ni oculto que no haya de saberse”
(San Lucas 12.2)

Reclamo internacional regreso de los cinco cubanosEl tema que me han asignado para este seminario se titula “Situación actual del caso de nuestros Cinco Héroes”.
Comenzaré diciendo que desde el punto de vista jurídico ha concluido ya su curso normal. Acudimos ahora a un procedimiento extraordinario, el llamado Habeas Corpus, que es una oportunidad que se ofrece por una sola vez a los condenados después que agotaron sin éxito todos sus recursos apelativos. Si se toma en cuenta los antecedentes son muy remotas las posibilidades de obtener por esta vía la liberación de nuestros compañeros.


Damos este paso, sin embargo, por dos razones fundamentales. La primera es una cuestión de principios: debemos librar esta batalla en todos los terrenos que podamos pues se trata de cinco inocentes que sufren injusta y cruel prisión. La segunda es que sólo alrededor de decisiones tomadas en instancias judiciales se ha logrado quebrar, aunque sea parcial y limitadamente, la férrea censura que los grandes medios de comunicación imponen a este caso.


También podría haber iniciado esta charla diciendo que la situación actual de los Cinco es idéntica a la que encaran hace trece años. Sobre ellos no hay noticias. Sufren un doble encierro, el de sus carceleros y el de los periodistas.


La primera reflexión que habría que hacer es ¿por qué ese silencio mediático? ¿Es que Cuba, su Revolución, sus problemas, han sido temas de escaso interés para esos medios? Ustedes saben que es al revés. Nuestra Patria ha recibido y recibe una atención incomparablemente mayor a la de otros países del Continente; se nos analiza día y noche bajo potentes reflectores y poderosas lupas que tratan, casi siempre distorsionando, los más diversos aspectos de nuestra realidad. Entonces ¿por qué casi nunca han dicho algo sobre este caso? Si los Cinco hubieran cometido algún crimen, si alguno de ellos hubiese hecho o intentado hacer algo contra el pueblo norteamericano ¿tiene alguien la menor duda de que ellos habrían sido tema constante en la propaganda anticubana?


La verdad es que los Cinco son completamente inocentes y son literalmente, sin exageración alguna, héroes, que han sacrificado sus vidas por salvar las nuestras, dando una prueba de altruismo insuperable. No hago un ejercicio de retórica.

Esa verdad consta en documentos oficiales del gobierno de Estados Unidos y de sus tribunales. Que su misión era tratar de descubrir los planes terroristas contra Cuba está con todas las letras en numerosos escritos, desde el Acta acusatoria inicial formulada contra ellos y en varias mociones de la fiscalía al comienzo del juicio y a lo largo de su desarrollo hasta las sentencias que al final les fueron impuestas. Que el propósito del gobierno norteamericano era proteger a los terroristas fue reconocido también en esos documentos y en repetidas intervenciones de la fiscalía, todo lo cual está registrado en las actas del tribunal.


El gran problema que enfrentamos es que el Imperio ha logrado impedir que esa información trascienda a la gente. Su éxito es notable. Ha podido secuestrar la verdad impunemente. No hablo de textos secretos o confidenciales. Me refiero a documentos que han estado y están disponibles para quien acceda al sitio oficial del Tribunal Federal del Sur de la Florida y busque el caso “Estados Unidos versus Gerardo Hernandez et al.” Pero eso sólo lo hacen algunos especialistas o personas particularmente interesadas. El gran público se entera de lo que sucede en los tribunales por las versiones que quieran darle los llamados “medios de información”. Y de este juicio, el más prolongado de la historia de un país que, entre otras cosas, tiene varios canales de televisión y otras publicaciones dedicadas exclusivamente a los tribunales, nada se dijo fuera de la ciudad de Miami. Debo detenerme en este punto.


Como ya les dije estamos ahora enfrascados en la presentación de los recursos de Habeas Corpus. El caso más difícil es el de Gerardo al cual me referiré más adelante.


Pero hay un elemento común en la apelación de todos ellos que se refiere a la conducta de la prensa. Mientras en el mundo entero era ignorado completamente, el juicio tuvo en Miami una desbordada y estridente cobertura de los medios locales que promovieron un ambiente de odio contra los acusados, pero además amenazaron y provocaron a los miembros del jurado y a los abogados y testigos. La propia jueza se quejó varias veces y pidió al gobierno que pusiera fin a una situación claramente violatoria de las normas del debido proceso. Ese fue uno de los factores que llevó a la decisión unánime del panel de la Corte de Apelaciones en el 2005 de anular aquella farsa y ordenar un nuevo juicio, justa decisión revocada después por presiones del gobierno de Bush.


Al siguiente año, en el 2006, se supo que esos “periodistas” de Miami eran pagados por el Gobierno para realizar su deleznable faena. Desde hace 5 años grupos de la sociedad civil norteamericana reclaman a las autoridades que revelen todo lo que aún ocultan sobre el alcance de esta operación millonaria – cuánto pagaron, a quiénes y para qué – en una conjura cuyo descubrimiento es más que suficiente para declarar nulo y sin valor alguno todo el proceso seguido contra nuestros compañeros.


Contra Gerardo se levantó una acusación adicional, una calumnia infame que es la causa por la que fue sentenciado a morir dos veces en prisión. Lo acusaron de “conspiración para cometer asesinato en primer grado”.


Sin embargo aquí tengo este documento fechado el 30 de mayo de 2001. Es de la Fiscalía General de Estados Unidos. Aquí dicen que no podían probar esa acusación y por ello solicitaron retirarla a última hora. Pese a ello, Gerardo fue declarado culpable por un crimen que no existió, que era imposible de probar y, para colmo, por el que ya no lo acusaban.


Pero ¿qué importa que este documento exista si nadie habla de él?


Se acusaba a Gerardo falsamente de haber participado en algo con lo que él no tuvo absolutamente nada que ver: el derribo en febrero de 1996 sobre aguas cubanas de dos aeronaves de un grupo terrorista que se dedicaba sistemáticamente a violar el territorio cubano y anunciaba cada violación y las pregonaba sin pudor en los medios de Miami. Independientemente de que este documento es prueba irrefutable de que la acusación era insostenible hay otro dato muy importante que ilustra sobre la prevaricación de las autoridades norteamericanas.


Para reclamar jurisdicción sobre el incidente Estados Unidos debía demostrar que había ocurrido fuera del espacio cubano. Los radares cubanos registraron el hecho dentro de nuestro mar territorial muy cerca de la ciudad de La Habana. Los radares norteamericanos ofrecían datos confusos o que se contradecían entre sí. La misión investigadora de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) solicitó las imágenes tomadas por los satélites de Estados Unidos pero Washington se negó a mostrarlas. Durante el juicio de Miami la defensa reiteró igual petición y el gobierno volvió a rechazarla. Ahora vuelve a reclamarlo Gerardo en su Habeas Corpus y Washington, otra vez, se niega a permitir que nadie vea esas imágenes. Son ya más de quince años de ocultamiento que revelan el carácter fraudulento del alegato estadounidense. Pero Washington ha logrado que nadie lo denuncie permitiéndole seguir engañando a muchos.


La información es cuestión clave para alcanzar la libertad de Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar, Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort y René Gonzalez Sehwerert. Para ganar esta batalla se necesita movilizar a mucha gente, a millones de personas, y desplegar un movimiento de solidaridad que sea verdaderamente amplio y efectivo.

Cualquier aproximación a este problema, si tiene aunque sea un mínimo de objetividad, debe reconocer que estamos muy lejos de esa meta.


Está comprobado que las grandes corporaciones mediáticas imponen un silencio absoluto sobre este caso, especialmente riguroso en Estados Unidos donde la inmensa mayoría de la población lo desconoce completamente. La ausencia del tema en esos medios no es reflejo de incapacidad profesional de los periodistas sino que obedece a instrucciones precisas, a la decisión política de silenciarlo que procede de los más altos niveles de Washington.


Esperar que esos censores cambien de actitud es una ilusión sin sentido, sería practicar el autoengaño. Denunciarlos por ello una y otra vez, es correcto pero insuficiente porque nuestras reiteradas denuncias apenas tienen repercusión.

Es mucho más, muchísimo más lo que podemos y debemos hacer.


Ante todo hay que apreciar objetivamente el alcance que hoy tiene lo que debemos llamar por su nombre, la tiranía mediática global.


No se trata sólo de lo que dicen o callan los periódicos famosos, las grandes cadenas de televisión o las agencias cablegráficas que deciden sobre la transmisión de noticias en todo el mundo. Todos ellos, unificados en enormes monopolios controlan y manipulan la información y extienden su influencia hasta quienes quieren ser alternativas a esa dictadura global, incluyendo medios que se autodefinen como revolucionarios.


Hay mucha gente en el mundo que se esfuerza por hablar y hacerse oír con recursos muy limitados y han logrado alguna que otra vez penetrar la muralla de la desinformación y el engaño. Nuestros recursos son mucho mayores, los de las Universidades cubanas, sus profesores y estudiantes.


Hagamos como los niños de La Colmenita y preguntémonos sinceramente ¿qué más podemos hacer?


Intervención en la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI),

Julio 20, 2011

http://www.cubadebate.cu/especiales/2011/07/22/la-verdad-secuestrada/

lunes, 18 de julio de 2011

¡Bienvenido a Cuba, Lucius Walker, para siempre!

Por Wilkie Delgado Correa



A lo largo de la historia, incluyendo los momentos actuales, Cuba ha seguido siendo un punto de la geografía que atrae, enamora, encanta y, en muchos casos, impele al compromiso con sus destinos, su suerte y proyección en el mundo. Esa ha sido su buena suerte.

Han sido muchos los extranjeros, de todas partes del mundo, que desde campos diversos han enriquecido la historia de Cuba. Algunos combatieron con las armas y derramaron su sangre en sus luchas libertarias. Otros la defendieron con las ideas y pusieron su pensamiento humanista, científico, filosófico y político a favor de su causa.


Un amor inextinguible unió o une a estos hijos de otras tierras a la tierra cubana, que siempre se ha hecho querer por el carácter de su pueblo y el encanto de su naturaleza prodigiosa. En la lista figuran desde grandes hombres hasta hombres comunes, muchos de los cuales llegaron a formar parte definitiva del armazón esencial sobre el que se sustenta el cuerpo de la nación cubana, así como muchos han abonado con sus restos la fecunda cubanía universal.  No importa que sus actos hayan sido grandes o pequeños, lo fundamental es que la entrega existencial de todos se haya incorporado a la cultura y naturaleza y modo de ser del pueblo cubano.


Por eso es un acto de justicia del pueblo cubano agradecer, para hoy y para mañana, cuanta solidaridad y defensa recibió o reciba Cuba, pues como afirmara José Martí: “A quien me la ama, le digo en un gran grito: hermano. Y no tengo más hermanos que los que me la aman “.


Si por dos norteamericanos buenos, de los tiempos presentes,  manifestaremos siempre gratitud y llevaremos luto en el corazón los cubanos es por los fallecidos recientemente  Leonard Weinglass, abogado defensor de los 5 Héroes cubanos y por Lucius Walker.


En el caso de Lucius, negro  y pastor religioso,  porque fue  capaz  de desafiar las leyes y medidas injustas  de los gobiernos de su país contra Cuba -que  las referidas al bloqueo califican jurídicamente como  actos de genocidio-  y que le exponían a sanciones severas, tanto  a él  como  a sus seguidores,  cuyos rangos eran desde   prisión de varios años hasta multas en extremo costosas. 


Todo eso desafió Lucius, junto con sus seguidores, con una  valentía  y entereza de cristiano verdadero, porque ese hombre íntegro tenía la convicción de que la amistad y solidaridad de  su pueblo con el nuestro, era una causa por la cual  valía la pena correr cualquier riesgo  y, además, soñaba que un día cercano o lejano las relaciones entre el pueblo  norteamericano  y  cubano se inspirarán y basarán en los sentimientos que su espíritu y creencia religiosa le permitían  concebir como posibles y alcanzables por medio de  una lucha pacífica sostenida, que implicaba desobediencia civil de leyes injustas y actos amorosos de fraternidad con el pueblo agredido. Y es que para ver convertido en realidad un sueño, es necesario en primer lugar la capacidad de soñar, y en segundo lugar, la perseverancia en la consecución del mismo hasta verlo materializado.


Como laboriosas abejas, recolectando néctares, recorren por estos días el vasto territorio norteamericano los integrantes de la XXII Caravana de Pastores por la Paz, recogiendo la ayuda humanitaria del pueblo norteamericano, manteniendo viva la iniciativa que fue impulsada por Lucius desde 1992 con la misión de promover la amistad entre los pueblos de Estados Unidos y Cuba, y poner fin al bloqueo económico, financiero y comercial impuesto a Cuba.


Esta vez, a la llegada de esta Caravana a La Habana, Lucius no la encabezará físicamente, orgulloso y sonriente por arribar a nuestro país con su carga solidaria, y junto con el grupo generoso y estoico que lo acompañaba siempre, pero estará presente espiritual y amorosamente en cada uno de los caravanistas que pisen nuevamente a la tierra cubana.


Aquí se producirá el reencuentro con su espíritu, sus cenizas y su memoria, y los integrantes de la Caravana participarán en el homenaje a Lucius y la colocación de la urna con sus cenizas en un lugar especialmente destinado para su descanso definitivo en tierra cubana, donde se le acogerá y reverenciará como a hijo propio e inmortal por sus merecimientos y su trascendente obra humanista.


Ha muerto Lucius pero continuará viviendo en la organización Pastores por la Paz. Ambos a nivel individual o colectivo merecieron el Premio Nobel por la Paz por sus acciones concretas y relevantes en este campo y, en consecuencia, debieron haberlo recibirlo. Pero existen premios mayores en este mundo que el Nobel, pues los otorgan la conciencia y el corazón de los pueblos y se expresan no en un valor monetario, sino en un valor excelso consustancial a la gratitud y la inmortalidad.


Lucius nació el 3 de agosto de 1930 y falleció el 7 de septiembre de 2010, a la edad de 80 años, en Nueva York. Fue un incansable luchador por causas justas y nobles de América Latina, el Caribe y África. Y desde que se produjo la prisión de los cinco Héroes cubanos fue un firme baluarte de la defensa de René, Gerardo, Ramón, Fernando y Antonio, por cuya liberación trabajó tenazmente como lo hizo previamente para el regreso a Cuba del niño Elián González.


El último homenaje a Lucius en su patria se produjo el 17 de septiembre cuando cientos de personas de diferentes sitios de los Estados Unidos se reunieron en una iglesia bautista de Harlem.


Desde la llegada de sus cenizas a Cuba ha venido recibiendo el homenaje que merece en nuestra tierra, que culminará finalmente el 30 de julio en el lugar en que reposarán definitivamente.


Después de una rica trayectoria como la de Lucius, de una obra solidaria y humanitaria esculpida con la pasión y la imaginación de un artista, de sus sueños de construir un puente de amistad y paz entre el pueblo de los Estados Unidos y otros pueblos del mundo, en especial de Cuba,  está definitivamente entre nosotros.


Lucius Walker ha muerto y es llegada la hora de mantenerlo vivo a través de su obra y su ejemplo. Por todo lo que hizo por Cuba y por su amor por ella.


 ¡BIENVENIDO A CUBA, LUCIUS WALKER, COMO UN HIJO,  AHORA PARA SIEMPRE!

Enviado por su autor; imagen agregada RCBáez

jueves, 14 de julio de 2011

Gerardo, sonriente, alza su puño en un saludo triunfal.

Por Danny Glover y Saul Landau

Ileana muy divertida con Roque (a su derecha)  

Nueva visita a Gerardo:

6:50 a.m. El avión despega del aeropuerto de Oakland, California.

8:05 a.m. El avión aterriza en Ontario, California; esperamos por el autobús del alquiler de autos, recogida del auto alquilado y viaje al noreste hacia Las Vegas. (¿Cómo explicar de otra manera el mucho tráfico un domingo por la mañana?)

9:30 a.m. Salimos del auto alquilado con aire acondicionado hacia el sol quemante del Desierto de Mojave, el paisaje para el Complejo Correccional de EE.UU. en Victorville, California.
El guardia en la recepción nos entregó formularios. Debemos llenar los formularios y esperar junto con varias mujeres en la sala de espera. Falta un cartel en la habitación de metal gris: “Inamistoso”.

10:30.a.m. Saul pregunta al guardia de la recepción cuánto más debemos esperar. “Están contando a los prisioneros”, responde.

11:30 a.m. Un guardia dice nuestro número. Pasamos por el detector de metal y el registro personal. Un guardia nos pone un cuño en un antebrazo. Solo se nos permite llevar en el bolsillo monedas de veinticinco centavos; nada más –las monedas que aceptan las máquinas de comida venenosa en la sala de visitas.

Una puerta sin pomo se abre. Danny, Saul y cinco mujeres entran a otra habitación. Un guardia invisible dentro de una oficina sellada de grueso cristal cierra electrónicamente la pesada puerta de metal; otro guardia pasa una máquina de luz ultravioleta sobre el cuño invisible de nuestros antebrazos. Esperamos. Unos momentos después el guardia invisible abre otra sólida puerta de metal.

Los visitantes están parados en un desnudo pasillo al aire libre , entre bunkers de concreto gris y suficiente alambre de espino como para sellar fronteras nacionales. El hirviente sol del desierto nos alerta acerca del entorno y el contraste entre lo que el arquitecto de la prisión ha hecho y el paisaje en el cual se construyeron los inmensos bunkers de concreto; inquietantes montañas, desierto, cactos y huesos no vistos de muertos –pioneros e indios.

Después de una habitación sellada electrónicamente, entramos a la sala de visita –y esperamos.

MEDIODÍA

Nos sentamos en sillas plásticas en miniatura que ni siquiera Kmart vendería. Se abre una puerta; Gerardo Hernández emerge. En la década de 1990, la inteligencia cubana lo envió a dirigir un grupo de infiltración en el Sur de la Florida.

Las bombas en hoteles no atraen particularmente  a los turistas y la economía de Cuba dependía de la expansión de su sector de turismo. En 1997, a fin de detener la ola de atentados con bombas en hoteles y restaurantes de La Habana, el grupo de Gerardo penetró a grupos violentos del exilio.

Los predecesores de Gerardo comenzaron a infiltrarse en tales grupos antes de que él naciera. En 1959, ex oficiales de Batista y otros exiliados antirrevolucionarios comenzaron sus ataques aéreos contra Cuba desde la Florida.

Cuba se quejó a Washington. El presidente Eisenhower dijo burlonamente: “¿Por qué los cubanos no derriban los aviones?”. Pero Washington no detuvo los vuelos.

Más de tres décadas después, José Basulto formó Hermanos al Rescate para detectar a los balseros en el mar entre Cuba y la Florida. Después, los Acuerdos Migratorios de 1994-96 eliminaron la necesidad de tal operación. Basulto cambió su misión. Él convenció a ricos exiliados derechistas de que financiaran a los Hermanos para entrar al espacio aéreo cubano y soltar volantes provocadores.

Los infiltrados cubanos descubrieron que Basulto había desarrollado algunas armas que él pensaba lanzar. Gerardo, el agente de control de La Habana, ayudó a que un agente, Juan Pablo Roque, escapara de Miami. De regreso en Cuba, Roque celebró una conferencia de prensa y reveló que él también había sido informante del FBI.  Como testigo presencial, ofreció detalles de los planes violentos de Basulto contra Cuba.

Este apuesto joven piloto había engañado a Hermanos al Rescate y al Buró. También se convirtió en el niño mimado de la  congresista de extrema derecha Ileana Ros-Lehtenin (una foto la muestra algo más que interesada en Roque). Poco después de la conferencia de Roque, Basulto anunció su intención de sobrevolar territorio cubano. Un funcionario de la Casa Blanca y la FAA (Autoridad Federal de Aviación) sabían de los planes, pero el gobierno al final acusó a Gerardo como la fuente de La Habana de los planes de vuelo de Basulto –tres aviones—que permitió que MiGs cubanos derribaran a dos de ellos el 24 de febrero de 2009. El avión de Basulto regresó a Miami.

Después de que Roque revelara su verdadera identidad, los comentaristas de la radio derechista de Miami comenzaron a asegurar que Castro se había apoderado del FBI. En 1998, en parte para eliminar esa imagen, cree Gerardo, el FBI lo arrestó a él y a otros agentes cubanos (Los Cinco de Cuba), a pesar del hecho de que ellos habían suministrado al Buró los detalles de explosivos ocultos y alijos de armas, así como otra información relevante a la eliminación del terrorismo.

La acusación de EE.UU. se basaba en la suposición de que los MiGs dispararon misiles en el espacio aéreo internacional. Los vectores cubanos indican que la acción ocurrió en el espacio aéreo cubano. El gobierno norteamericano no ha mostrado imágenes satelitales por razones de “seguridad nacional”. El abogado de Gerardo no las exigió como evidencia para la defensa.
“¿Por qué?”, preguntó Gerardo, “el gobierno de EE.UU. no usa esas imágenes si demuestran la argumentación de la fiscalía?”  Si el derribo ocurrió en el espacio aéreo cubano, dice, no habría delito. Una apelación pendiente –una moción para eliminar la condena— argumentará este punto.

Durante el juicio, exiliados extremistas fotografiaron la licencia de los autos de los miembros del jurado. Una declaración de inocencia, temían los jurados, pudiera tener como resultado que quemaran sus casas, o peor. Por tanto, el jurado prestó poca atención a  hechos como que Gerardo no conocía el plan de vuelo de los Hermanos, ni tuvo acceso a la decisión de Fidel de derribar a los aviones violadores del espacio aéreo. “Un Caso Dreyfus norteamericano”,  calificó un abogado al juicio contra los Cinco de Cuba.

2:54 p.m. Los altavoces anuncian que la hora de visita ha terminado. Un preso a su espalda felicitó a Danny por su labor como actor. Danny giró la cabeza para agradecérselo. Un guardia apareció. “Lo siento, señor, pero no está permitido que usted dé la vuelta y hable con otros prisioneros”.

Gerardo se encogió de hombres. Un cartel en una habitación sellada dice que la prisión de Victorville es una institución “humanitaria, correctiva”. Al menos el  cartel no asegura que los cerdos pueden volar.

Gerardo quería ver el nuevo filme de Saul, Por favor, que el verdadero terrorista se ponga de pie. La voz de Gerardo, grabada durante una conversación telefónica, aparece en el documental, así como Danny;. La prisión no le permite recibir DVDs; él puede ver DVDs de la biblioteca de la prisión, la cual no es probable que la compre.

Todos los días los guardias se van a sus casas. Gerardo se queda. El sol se pone tras las montañas en el desierto y montañas de concreto, acero y alambre de espino: Danny y Saul suspiran. Gerardo, sonriente, alza su puño en un saludo triunfal.

Danny Glover es un activista y actor. El filme de Saul Landau, Por favor, que el verdadero terrorista se ponga de pie, se estrenará en el Monica 4-Plex de Laemmle, Calle 2da. No. 1332., Santa Monica, el 26 de Julio a las 7 p.m.; y en el Cinema West End (23 y M, NW) en Washington, a las 7:30.

Concentración en la Puerta del Sol de Madrid por Los Cinco

Comité  de Madrid por la Liberación de los Cinco Cubanos Presos en EE.UU


Al igual que todos los días 12 de cada mes, “El Comité  de Madrid por la Liberación de los Cinco Cubanos Presos en EE.UU.”, salió a la calle a exigir la libertad de los cinco compañeros cubanos y pedir firmas para la campaña internacional de un millón de firmas, que se está llevando a cabo en Europa y otros países.

En una calurosa tarde de verano en la Puerta del Sol, cinco compañeros enfundados en los monos naranjas de las tristes cárceles norteamericanas, enarbolaban las caras de Los Cinco, que presidían la concentración; a la izquierda otros compañeros sostenían la pancarta, también,  con los rostros de los cinco antiterroristas cubanos, reclamando su libertad; así como  se repartían comunicados explicando el caso.

Mientras se gritaban consignas a favor de la libertad de los defensores de su pueblo y su Revolución; se anunciaba la campaña de firmas, instando a la gente a que firmara y se repartían comunicados explicando el caso de Los Cinco. Algunas personas se arremolinaban en la mesa para estampar su firma solidaria, otros miraban boquiabiertos todo el tinglado mediático, y como no, hasta la gusanera hizo su aparición montando bronca, pero no tuvieron nada que hacer, nuestras voces y nuestro ánimo los hicieron  retroceder.

Al terminar la concentración se leyó un comunicado que terminaba afirmando que la lucha va a continuar hasta conseguir que Los Cinco, regresen a Cuba, junto a sus familiares y junto a su pueblo, que es donde tienen que estar.

Artistas españoles protagonizan spot publicitario por Los Cinco (+ Video)


Willy Toledo en el spot publicitario.
Los artistas Willy Toledo, Alicia Hermida y Juan Diego Botto filmaron en Madrid un video con música de Manu Chao, en el cual aportan cinco razones para firmar por la libertad de los Cinco Héroes cubanos prisioneros en EEUU desde 1998.

La acción de los conocidos actores de cine, teatro y televisión forma parte de la campaña europea para recolectar un millón de rúbricas, a fin de exigir al Presidente norteamericano Barack Obama la excarcelación de los antiterroristas Gerardo Hernández, René González, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González.

Estos patriotas cubanos llevan ya casi 13 años encarcelados injustamente en los Estados Unidos, tras un juicio politizado realizado en Miami, en 2001, señalaron los actores, citados por la agencia noticiosa Prensa Latina.

Aunque ellos monitoreaban a grupos terroristas anticubanos radicados en la Florida, fueron sancionados a penas que van desde 15 años de cárcel a doble cadena perpetua más 15 años.
Toledo, Hermida y Botto denunciaron que sobre el caso de Los Cinco existe un manto de silencio y a varios de ellos se les impide u obstaculiza la visita de sus familiares a las prisiones, aspectos incluidos en el video, disponible en Internet.

Nacido en 1970, Toledo es actor y productor español de teatro y cine; fue nominado en 2003 y 2005 al Premio Goya, por mejor actor principal.

Su coterránea Hermida, de 78 años de edad, cuenta con una filmografía notable, aunque su labor interpretativa ha destacado sobre todo en teatro, además de atesorar una prolífica carrera en televisión.

Botto nació en 1975 en Buenos Aires y desde los cuatro años de edad vive en España, donde su madre se exilió cuando la dictadura militar argentina asesinó a su padre, quien era actor.
Ha actuado en gran cantidad de filmes, entre los cuales destaca Martin Hache, dirigida por Adolfo Aristaraín.

(Con información de la AIN)

Cubadebate

Recogida de firmas en Barcelona por la libertad de Los Cinco

Defensem  Cuba / Fotos: Angi Salazar

Este 12 de julio Defensem Cuba ha vuelto a salir a la calle con la  “Campaña Un millón de firmas por la libertad de Los Cinco”.  En esta ocasión ha sido en el centro de Barcelona, en la concurrida Puerta del Angel.

Allí se han repartido trípticos que informan sobre el caso de Los Cinco, Gerardo Hernández, Ramón Labañino, René González, Antonio Guerrero y Fernando González, presos políticos de Estados Unidos desde hace 13 años por evitar acciones terroristas que desde Miami organizaban contra Cuba. Se han recogido firmas que se suman a las que se están recogiendo por Europa para pedir al presidente Obama su liberación.


¡LOS CINCO VOLVERÁN!

¡LIBERTAD, YA!




 

Cubainformación

“Los Héroes Prohibidos” en la UNEAC


En la tarde de hoy, miércoles 13 de julio, tuvo lugar en la Sala Martínez Villena, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la presentación de una nueva edición del libro “Los Héroes prohibidos”, esta vez bajo el sello de la Colección Sur que auspician el Festival de Poesía de La Habana y la UNEAC.

Presidiendo  junto a Nancy Morejón, Túbal Páez, Enrique Román, Miguel Barnet y Alex Pausides y con la presencia de un nutrido grupo de intelectuales y periodistas y las madres y esposas de nuestros cinco compatriotas, Alarcón dio lectura a las palabras que transcribimos a continuación:

"Agradezco a Miguel Barnet, Aitana Alberti, Alex Pausides y a todos los que realizaron esta nueva edición de “Los Héroes Prohibidos” y a todos los que nos acompañan esta tarde. Quisiera dar las razones que me llevaron a escribirlo y son probablemente su única justificación.

La parte más extensa de este pequeño libro es la traducción a nuestro idioma de 16 artículos que aparecieron en la revista CounterPunch en una serie subtitulada “The Untold Story of the Cuban Five” (La Historia no contada de los Cinco Cubanos, que fue publicada también íntegramente en Cubadebate). Carecen de méritos literarios y tampoco intentan analizar a fondo, con rigor técnico-jurídico, un enmarañado proceso judicial que además de profundamente arbitrario fue, en su momento, el más prolongado de la historia norteamericana. Se trata más bien de lo que algunos han llamado periodismo de urgencia. Les digo cómo sucedió.

Viví mucho tiempo en New York donde conservo no pocos amigos, incluyendo los que sostienen la importante publicación alternativa ya mencionada. Dialogando con ellos comprobamos lo obvio, que allá casi nadie sabe algo de este caso y la necesidad imperiosa de que esta historia fuera expuesta y en un lenguaje comprensible para el público.

Aunque soy miembro de la UNEAC, por obra y gracia de vuestra generosidad, no puedo considerarme un escritor y mucho menos bilingüe, pero accedí a cumplir el difícil encargo porque, sencillamente, pensé - o más exactamente, pensamos, con Jeffrey St.Clair y Alexander Cockburn - que era mi deber. No fui a la playa en el verano de 2009, pero créanme que pasé unas vacaciones inolvidables braceando en un mar de documentos legales y bregando con la lengua de Shakespeare.

Ustedes juzgarán el resultado que es también un hermoso acto solidario del Festival Internacional de Poesía de la Habana, de la Colección Sur y de la Unión de escritores y Artistas de Cuba.

Pero no nos engañemos. La historia de los Cinco sigue siendo una historia no contada. De ella, nada o casi nada sabe la inmensa mayoría de los norteamericanos ¿Qué más podemos hacer? Si me permiten repetir el inapelable reclamo de los niños de La Colmenita.

Porque el tiempo pasa y pronto serán trece años desde que Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René fueron secuestrados. Una tras otra se han ido agotando las posibilidades de devolverles la libertad por la vía de los tribunales, donde sólo les queda ya un último recurso, el procedimiento extraordinario o Habeas Corpus. Para liberarlos sería indispensable movilizar a mucha gente, a ese “jurado de millones” del que ha hablado Gerardo y esa meta está lejos aún, muy lejos. No la alcanzaremos formulando buenos deseos, ni repitiendo consignas, ni con una propaganda a menudo autocomplaciente que predica a los conversos y convierte en rito lo que tiene que ser, ante todo, una obra de amor.

La total inocencia de nuestros compañeros consta en documentos oficiales del gobierno y de tribunales norteamericanos. Pero eso poco importa. Porque los documentos demuestran que ellos no cometieron crimen alguno, el Imperio ha ordenado que esas pruebas sean sepultadas y sobre ellas ejerce una censura total. Las grandes corporaciones mediáticas, esas a las que Chomsky definió, con una palabra, “disciplinadas”, las ignoran siempre, sistemáticamente, sin excepción.

Que esos medios actúen así, que cumplan sus instrucciones con obediencia, es natural, comprensible. Pero no son ellos los únicos que practican un silencio indecoroso. La verdad es siempre revolucionaria y por eso hay que decir que ese silencio va mucho más allá, se extiende hasta muchos de los llamados medios alternativos y llega también a algunos que se interesan, sin embargo, por la suerte de “Los cinco héroes prisioneros del Imperio” como suelen reiterar.

Entonces ¿qué hacer?

En el juicio de Nuremberg un fiscal señaló que los que estaban entonces en el banquillo de los acusados no eran los únicos culpables. También lo eran quienes no los denunciaron, los que sabían y callaron.

Por lo pronto excúsenme que vuelva a mostrar este documento. Es de la Fiscalía General de Estados Unidos, fechado mayo 30 de 2001, cuando el juicio de Miami se acercaba a la hora del veredicto. Se titula “Petición de Emergencia”. Y ¿qué pidieron aquí? Que se detuviera el juicio y fuese modificada la acusación principal contra Gerardo porque “a la luz de las pruebas presentadas” era imposible sostenerla y conduciría probablemente a la absolución de nuestro compañero en el cargo más grave formulado contra él, “conspiración para cometer asesinato en primer grado”.

Pero este documento, que es el reconocimiento explícito, solemne, del fracaso de la calumniosa acusación, cumple ya más de diez años de total ocultamiento. Y hay algo más que prueba su inocencia.

Recordemos que la infamia contra Gerardo se fundaba en algo con lo que él no tuvo absolutamente nada que ver, el lamentable incidente del 24 de febrero de 1996 y el derribo en aguas cubanas de dos avionetas pertenecientes a un grupo terrorista que muchas veces había violado nuestro espacio soberano. Según los radares cubanos el hecho ocurrió aquí, muy cerca del Malecón habanero; los radares norteamericanos ofrecían datos contradictorios o confusos, en consecuencia, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), que investigaba el suceso, solicitó al gobierno de Estados Unidos las imágenes tomadas por los satélites norteamericanos. Washington se negó a entregar esas imágenes hace quince años, se negó a la misma petición durante el juicio de Miami y se niega nuevamente ahora cuando lo reclama otra vez la defensa de Gerardo. Ha podido hacerlo sin molestia alguna porque su sospechosa conducta no ha trascendido al público pues de ese asunto nada dicen quienes supuestamente se dedican a informar.

Escasa repercusión ha tenido también el descubrimiento en 2006 de que los medios locales de Miami, los que amenazaron al tribunal y crearon un ambiente de odio y hostilidad contra los acusados, cumplían esa sucia labor con financiamiento del gobierno federal. Hace cinco años que Washington se resiste a revelar todo el alcance de esta conspiración y puede hacerlo gracias a la complicidad o la torpeza de otros “informadores”.

Hace ya más de un siglo alguien muy autorizado puso el dedo en la llaga. Me refiero a John Swinton que fue durante un largo período redactor jefe de The New York Times. Escuchémosle: “Si publicara mis opiniones honestas en mi periódico antes de veinticuatro horas quedaría sin empleo. El oficio de los periodistas es destruir la verdad, mentir abiertamente, pervertir, difamar, adular a los pies del dios dinero… Ustedes lo saben y yo lo sé… Somos los instrumentos y los vasallos de los hombres ricos que mandan tras el escenario. Somos las marionetas, ellos mueven los hilos y nosotros bailamos. Nuestros talentos, nuestras posibilidades y nuestras vidas son la propiedad de otros hombres. Somos prostitutos intelectuales.”

En el tiempo transcurrido desde que Swinton hiciera su memorable denuncia la situación ha evolucionado en un sentido aún más desfavorable para la libertad. Los dueños de antaño se fusionan hoy en grandes conglomerados que poseen no solo publicaciones impresas, sino también la televisión, las agencias cablegráficas y otros medios de comunicación y la llamada industria cultural. Son colosales corporaciones que determinan lo que la gente puede conocer, manipulan su capacidad de pensar y sentir, embrutecen y promueven la banalidad, el egoísmo y el aislamiento entre los seres humanos. Son ellos los que diseminan las noticias o las hacen desaparecer. Es una verdadera dictadura global que penetra por todas partes muchas veces sin ser advertida.

Es duro el desafío para quienes intentan ser la conciencia crítica en la sociedad contemporánea. Es grande la responsabilidad de los intelectuales, entre ellos, los periodistas.

Sólo escapando de las redes de la tiranía mediática, buscando fuera del menú “informativo” que nos impone, podremos acceder a la verdad y alcanzar la cualidad del revolucionario, la de “seres pensantes no seres conducidos”, para usar la definición de Julio Antonio Mella. Sólo si además somos capaces de ayudar a otros a emanciparse del nuevo yugo y unirnos y articular tantos esfuerzos dispersos estaríamos cumpliendo nuestro deber para con los Cinco hermanos. Sé que es difícil, pero vale la pena. Después de todo, ellos dieron sus vidas por nosotros".

Culminó esta presentación con la entrega de sendos ramos de flores a las madres y esposas de los 5 y la venta del libro en Mn.

Fotos RCBáez