sábado, 29 de enero de 2011

Grá, de los 5

Supimos del homenaje a través de otra hermana entrañable: Wafy, desde el Líbano y a través de Facebook, nos daba la noticia. ¿Qué decir? Ninguna otra medalla con mejor nombre: ninguna homenajeada con mayor derecho que esta mujer cuya vida se ha ceñido a un objetivo: lograr que sus -nuestros- cinco hermanos regresen a Cuba. Más que Argentina, más que cubana: nuestroamericana, del mundo. Desde mi humilde lugar de mujer cubana, la abrazo y la felicito y le agradezco la infinita entrega a Grá, de los 5.
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Condecorada con la Medalla de la Amistad Graciela Ramírez Cruz, coordinadora del Comité Internacional por la Libertad de los Cinco
 
La coordinadora del Comité Internacional por la Libertad de los Cinco,  Graciela Ramírez Cruz, fue condecorada este viernes 28 de enero en La Habana, con la Medalla de la Amistad, otorgada por el Consejo de Estado de la República de Cuba.

La entrega de la condecoración la realizó Magalys Llort, madre de Fernando González, uno de los cinco antiterroristas cubanos presos políticos en los Estados Unidos, durante un acto efectuado en la sede del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP).

La medalla reconoce su intensa labor solidaria hacia Cuba, y en particular en apoyo a las campañas por la libertad de Los Cinco héroes cubanos encarcelados injustamente en Estados Unidos: Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González, René González y Antonio Guerrero, quienes enviaron a Graciela una nota de felicitación.

El texto dirigido  a la coordinadora del Comité Internacional por la Libertad de los Cinco fue leído por Kenia Serrano Puig, presidenta del ICAP, y señala:

Querida hermana y compañera Gra:

El reconocimiento que se te hace hoy nos llena de regocijo y con alegría nos sumamos al pueblo que te lo extiende al que un día te entregaste para hacerte de Cuba, de la humanidad y de nosotros cinco.

Es difícil premiar la amistad de alguien que de tan cercano hace mucho rebasó las definiciones del anhelo para convertirse en parte entrañable de lo que nos identifica como caribeños, solidarios, internacionalistas, tozudos defensores de nuestra soberanía, nuestras opciones y nuestra dignidad, la que es decir revolucionarios cubanos.

Todas esas características ya venían contigo, sin dudas, desde la martirizada patria del Che y a través de ellas te fundiste entre nosotros imperceptiblemente, así como suceden las cosas que por su propia naturaleza no pueden suceder de otra forma, haciéndote carne de nuestra carne y alma de nuestra alma, con esa pasión que desborda sensibilidad, valor y compromiso con la justicia.

Aún así solo alcanzamos a darte un premio a la amistad. Perdona, hermana, pero aún no hemos podido inventar el premio que mereces. Sabemos de todos modos que con tu modestia y recogimiento lo aceptarás, lo llevarás contigo,  lo pondrás entre tus recuerdos y quizás de vez en cuando al verlo sacudas con sabiduría la cabeza, te encojas de hombros y te dispongas con toda tu pasión a la tarea de premiarnos con una nueva jornada de lucha entre nosotros,

Humildemente,

Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René

La homenajeada dijo sentirse honrada y conmovida, y manifestó su deseo de compartir la distinción con todos los que en el mundo luchan por la libertad de Los Cinco y las víctimas del terrorismo.

Poemas rompiendo silencios: Un lugar de retiro, de Tony Guerrero: 29 de enero

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Pintura de Tony basada en foto de Liborio Noval

viernes, 28 de enero de 2011

Los Mejores Maestros

Por Ricardo Alarcón de Quesada

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Agradezco el honor de dirigir unas palabras a los participantes en Pedagogía 2011. Las dedicaré a actualizar la situación de Cinco maestros que son también Cinco Héroes. Sus nombres son Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar, Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort y René González Sehwerert. Llevan más de doce años encarcelados en Estados Unidos sin justificación alguna.

Su inocencia es total. Se les castiga injusta y cruelmente, única y exclusivamente, porque lucharon contra el terrorismo que hace ya más de medio siglo desde allá se realiza contra Cuba.

La verdad consta en documentos irrefutables de las propias autoridades oficiales que aparecen en el sitio del Tribunal Federal del Sur de la Florida en el caso “Estados Unidos contra Gerardo Hernández”. Pero como este pone al desnudo la naturaleza real de la política norteamericana contra Cuba, el Imperio ha ordenado el silencio absoluto a las grandes corporaciones dueñas de los llamados medios de información que con obediencia lacayuna ocultan la verdad al pueblo norteamericano y a muchos otros en el mundo.

Si a ese pueblo se le permitiera conocer lo que está escrito en el expediente mencionado descubriría que los Cinco son víctimas de una escandalosa y grosera prevaricación, acusados por cargos inventados cuya falsedad fue reconocida más de una vez por jueces y fiscales. La perpetuación de esta colosal injusticia provoca dolor y sufrimiento a cinco familias. Y a las cubanas y los cubanos nos hace recordar todos los días que el gobierno de Estados Unidos sigue siendo cómplice de un terrorismo que no cesa y frente al cual tenemos que mantener la vigilancia y levantar sin descanso nuestra denuncia y reclamar solidaridad.

Cuando digo que los Cinco son educadores no exagero nada en absoluto. Lo son, lo han sido ya por más de doce años. Han enseñado a otros a leer y a escribir, a pintar y dibujar, han enseñado matemáticas, computación y literatura y lo han hecho en dos idiomas y sobre todo, han ayudado a sus alumnos a vivir y a buscar la felicidad en un entorno que para ellos habría sido mucho más doloroso si no hubiesen contado con tales maestros.

Porque su docencia ha sido una hazaña, practicada generosamente, con altruismo insuperable, en algunas de las peores prisiones de Estados Unidos. ¿Cuántas veces no han interrumpido sus clases forzados por los guardias que los han encerrado en confinamiento solitario? ¿Cuántas veces sus alumnos han debido esperar el regreso del maestro secuestrado en el “hueco” infame?

Más allá de las disciplinas que han facilitado aprender a otros, Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René nos dan cada día lecciones de amor y solidaridad.

Si concordamos con la definición de Luz y Caballero, aquella de que “enseñar puede cualquiera, educar sólo quien sea un Evangelio vivo”, los cinco compatriotas son nuestros mejores educadores.

 Ellos sufren una enorme arbitrariedad y un trato carcelario especialmente cruel. Solo posible por la férrea censura que hace que millones de personas, sobre todo en Estados Unidos, ignoren completamente este caso.

Vayamos a la esencia.

Los Cinco fueron detenidos, acusados y condenados única y exclusivamente porque, a riesgo de sus propias vidas, ayudaron a descubrir los planes terroristas que contra Cuba y su pueblo se llevan a cabo impunemente desde territorio norteamericano con la anuencia y la complicidad de las autoridades norteamericanas. Cumplieron su misión sin armas, jamás emplearon la violencia, no causaron daño alguno a nadie ni pusieron en peligro la seguridad de Estados Unidos o sus ciudadanos.

Su única falta fue la de actuar contra los grupos terroristas sin haberse inscrito ante las autoridades norteamericanas para hacerlo. La cuestión clave es determinar si tal conducta estaba justificada o no, si contra Cuba se practica o no el terrorismo, si Estados Unidos ha tolerado o no esos crímenes.

Permítanme leer un par de párrafos de este libro recientemente publicado en la ciudad de Miami y cuyo autor, Orlando Bosch, ha sido calificado por el Departamento de justicia de Estados Unidos como uno de los terroristas más notorios y empedernidos:

“De Nicaragua viaja a República Dominicana (junio de 1976) donde pudo participar a principios de julio y en el pueblito de Bonao, en la convocatoria hecha a las principales organizaciones beligerantes del exilio cubano como Omega 7, la Brigada de Asalto 2506, el Movimiento Insurreccional Martiano, la Alianza Cubana de Organizaciones Revolucionarias, los Comandos Pedro Luis Boitel, el Movimiento La estrella, el Frente Revolucionario y otros grupos anticastristas.

De esta conjunción nació la Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), comprometida en arremeter contra todos los frentes políticos y económicos de la tiranía castrista. En consecuencia se realizaron atentados con explosivos contra las oficinas de la línea aérea British West Indies en Barbados (julio 10, 1976), que representaba los intereses de Cubana de Aviación, y de Air Panama en Colombia (julio 11), como reacción al entendimiento entre Castro y el gobernante panameño Omar Torrijos. Así mismo fueron ajusticiados el funcionario castrista Artagñan Díaz (Mérida, México, julio 23) y otros dos (Crescencio Galañena y Jesús Cejas) acreditados en Buenos Aires (agosto 9).” (“Los años que he vivido”, Orlando Bosch, New Press, Miami, 2010, págs. 126-127) 

Desde luego lo que he leído se refiere apenas a una fracción, dos meses, en una carrera interminable de crímenes impunes. Nótese, sin embargo, cómo reconoce su responsabilidad en ataques contra otros países de la región y su culpabilidad en el asesinato de tres compatriotas, uno en México y dos en Buenos Aires, cuyas vidas aun exigen justicia.

Aquí aparecen numerosas fotos que ilustran sobre algunos de los crímenes en que participó el autor. Bombardeos contra ciudades, fábricas y embarcaciones cubanas como ésta – página 242- que mató a un maestro e hirió a tres niños y también ataques terroristas que realizó fuera de Cuba, algunos incluso en territorio norteamericano, contra barcos mercantes del Reino Unido, Japón y Polonia (páginas 270-273).

Aquí cínicamente se ofrecen detalles de fechorías que han causado la muerte y el sufrimiento a personas inermes y han provocado cuantiosos daños materiales.

No es un documento secreto. Es un libro que acaba de ser publicado, en diciembre de 2010, en la ciudad de Miami. Su autor no está en prisión. A bombo y platillo presentó su obra en un acto insólito acompañado por otros delincuentes notorios que se ufanaron de los crímenes cometidos y prometieron continuarlos en el futuro.

Para colmo, semejante celebración pública del terrorismo se efectuó en un lugar que allá describen como una Universidad y que unos meses atrás había otorgado al mismo siniestro personaje un infame homenaje que provocó la indignada protesta de varios eminentes académicos de Estados Unidos.

Entre los celebrantes del odio y de la muerte estaba Luis Posada Carriles, asesino convicto y confeso, quien hace años también publicó en Miami sus sangrientas memorias y que con Bosch planeó y dirigió la destrucción con una bomba de un avión civil en pleno vuelo causando la más horrible muerte a 73 personas.

Hace ya casi seis años que Posada entró ilegalmente a los Estados Unidos. Pese a ser un terrorista prófugo de la justicia y a haber ingresado a ese país violando sus normas migratorias, Posada, como Bosch, es un hombre libre y disfruta de la protección y la hospitalidad de las autoridades.

En asombroso escarnio, para protegerlo y ocultar sus verdaderos crímenes, ahora mismo tiene lugar en El Paso, Texas, un vergonzoso proceso en el que sólo se le acusa de mentiroso. La farsa ocurre muy cerca de la frontera por la que cada día miles de inmigrantes son expulsados a patadas, sin trámite judicial alguno. ¿Cuántos millones de infelices han sufrido esa experiencia en los últimos seis años? ¿Qué los diferencia a ellos de Posada desde el punto de vista de la legalidad migratoria? Que aquellos trataban de escapar de la miseria, no eran terroristas fugados de la justicia. Unos, trabajadores honrados, víctimas del subdesarrollo y la explotación imperialista, el otro, Posada, un asesino profesional con un largo historial de crímenes al servicio del Imperio.

Pronto se cumplirán seis años desde que Venezuela solicitó formalmente a Estados Unidos la extradición de Luis Posada Carriles para que compareciera en el juicio que se le seguía en Caracas por la destrucción de un avión civil y que fue interrumpido cuando en 1985 él se marchó de la prisión para reaparecer inmediatamente dirigiendo una operación encubierta de la Casa Blanca en Centroamérica (Iran-Contras). Desde entonces era reclamado por los Tribunales venezolanos, mucho antes de que hubiera irrumpido en la historia el querido compañero Hugo Chávez.

Desde hace seis años el gobierno de Estados Unidos está incurriendo en flagrante violación de sus obligaciones en la lucha internacional contra el terrorismo. Desde marzo de 2005 está violando claramente el Convenio de Montreal sobre la protección a la aviación civil y la Convención Internacional para la represión de actos terroristas cometidos con bombas. Ambos documentos establecen claramente que cualquier persona acusada de atentar contra una nave aérea civil o de emplear explosivos con fines semejantes tiene que ser juzgada por ese delito en el país donde se encuentre o extraditada al país que lo solicite con ese objeto “sin excepción de ninguna clase”. Washington no ha hecho ni una cosa ni la otra. Ni lo juzga como terrorista ni lo extradita a Venezuela para que sea juzgado por sus crímenes.

Al actuar así Estados Unidos viola también la resolución 1373 de septiembre de 2001 adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU a propuesta del gobierno de Bush, según la cual todos los estados están obligados a cumplir esos acuerdos internacionales contra el terrorismo y quien no lo hiciera sería objeto de sanciones. Esa resolución es pieza clave en la llamada “guerra contra el terrorismo” que lleva a cabo Estados Unidos y sirvió de fundamento para la invasión militar de Afganistán.

Todos esos instrumentos legales son letra muerta para Estados Unidos cuando se trata de atacar a Cuba y proteger a los terroristas que han sido sus instrumentos. Por eso a Posada ni lo juzgan ni lo extraditan. Peor aún, lo dejan actuar libremente y para protegerlo llevan a cabo un proceso fraudulento en el que se le acusa sólo de cargos menores.

Pese a todo, para algo ha servido la indecente farsa de El Paso.

La pasada semana, testificando bajo juramento, una funcionaria del departamento de Seguridad (Homeland Security) afirmó que a Posada no se le encausa por sus crímenes porque a ello se ha opuesto la Fiscal federal de Miami, la señora Caroline Heck Miller, la misma que es la principal acusadora de nuestros cinco héroes. Esta  revelación constituye la mejor prueba de la responsabilidad de las autoridades norteamericanas en las acciones terroristas contra Cuba que nuestros compañeros trataron de evitar. ¿Quién puede dudar ahora de su inocencia? ¿Qué más hace falta para comprender el dolo y la prevaricación de una acusadora que es al mismo tiempo la gran protectora del peor terrorista?

Por supuesto que los llamados medios de información nada han dicho sobre lo que fue revelado en El Paso.

Estamos en un momento decisivo cuando la señora Heck Miller tiene que responder a la petición de habeas Corpus a favor de Gerardo Hernández Nordelo, último y extraordinario recurso que a él le queda en el sistema legal norteamericano.

Uno de los argumentos principales de esa petición es precisamente las pruebas recién descubiertas acerca de los pagos que el gobierno federal dio a los medios de Miami para que mintieran y calumniaran a los Cinco en una campaña que sirvió también para atemorizar y presionar al tribunal y a los jurados. Fue precisamente eso lo que la Corte de Apelaciones definiría en agosto de 2005 como una “tormenta perfecta” de prejuicio e ilegalidad que la llevó a anular el juicio inicial contra los Cinco. Ahora sabemos que al mismo tiempo, coincidiendo con ese histórico fallo, la señora Heck Miller impedía que Posada fuera acusado.

En esta fase crucial, cuando están por agotarse las vías judiciales, los medios siguen cumpliendo su perversa tarea. Fuera de Miami ocultan toda información relativa a los Cinco. En Miami calumnian a Gerardo, distorsionan burdamente el contenido y la naturaleza de su petición haciendo gala de inmoral cobardía.

Si los Cinco hubieran hecho algo malo, si su conducta hubiese dañado de alguna manera al pueblo norteamericano, acerca de ellos la prensa y la televisión de ese país habría inundado completamente todos los espacios informativos. Ha sido y es exactamente al revés. El férreo silencio impuesto por más de doce años no es sino una confirmación adicional de su total inocencia.

Esta situación debe terminar ya. El Presidente Obama y su gobierno saben que están cometiendo una injusticia incalificable. Él sabe que puede y debe ponerle fin liberando inmediatamente a Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René, a los Cinco. A todos y cada uno de ellos, sin excepción. Hacerlo sería el primer paso indispensable para poder convencer al mundo de que la decencia, finalmente, ha entrado a la Casa Blanca. 

La  Habana, 27 de enero de 2011

Conferencia Especial en Pedagogía 2011
Envido por [Comité Internacional 5]

Poemas rompiendo silencios: Un lugar de retiro, de Tony Guerrero: 28 de enero

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miércoles, 26 de enero de 2011

Poemas rompiendo silencios: Un lugar de retiro, de Tony Guerrero: 27 de enero

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Satisfechos los Cinco y nosotros

Satisfechos los Cinco y nosotros
Por Andrés Gómez*

rcbaez_5amartiana.JPGMiami.- Gran complacencia sentimos todos los buenos cubanos y cubanas por las consecuencias que han tenido las acciones de la Alianza Martiana por la libertad de los Cinco que durante la última quincena han originado en Miami. Especialmente en víspera del 158 aniversario del natalicio del Apóstol.

Primero fue entre el 11 y 12 de enero la valla que pusimos con el letrero exigiendo la libertad de nuestros cinco hermanos. Le siguió nuestra caravana exigiendo la libertad de los Cinco y en contra del terrorismo exigiendo la cárcel para los terroristas de la extrema derecha cubano americana responsables de las muertes y desgracias de tantos, que el sábado 22 de enero recorrió más de treinta millas de calles y avenidas de nuestra ciudad. Por último los anuncios publicados por nosotros en The Miami Herald y El Nuevo Herald el lunes pasado 24 de enero, utilizando el mismo letrero exigiendo la libertad de los Cinco que se puso en la famosa valla.

Muy satisfechos nos sentimos. Pero más satisfechos nos sentimos porque los Cinco se sienten, por muchas razones, muy complacidos y porque el ejemplo nuestro aquí en Miami incentivará al resto del movimiento mundial que exige la inmediata libertad de los Cinco.

Quisiera compartir los mensajes que a nombre de los Cinco nos enviaran René y Ramón, los cuales nos enorgullecen a todos nosotros.

rene.jpgRené:
Queridas hermanas y hermanos de la Alianza Martiana: Nuevamente se puso de manifiesto el coraje de ustedes al desafiar a la cofradía del resentimiento, la cobardía y el odio que manipula a su antojo el retorcido laberinto en que terroristas, traficantes, agentes del orden y políticos se lavan mutuamente manos y caras en Miami. Su gesto de desinteresada solidaridad hacia nosotros nos llena de un profundo sentimiento de humilde gratitud.
Nunca esperamos que la valla que reclamaba por justicia para nosotros Cinco permanecería por mucho tiempo entregando su noble mensaje en una ciudad en que el primer mandamiento bien pudiera ser, “chantajeaos los unos a los otros”. Mientras esto se escribe el terrorista que en El Paso comparece en un juicio por mentiroso lo hace con sorna y confianza, seguro de su capacidad de chantaje sobre su cómplice de siempre y ahora pretendido acusador.
Este episodio, no obstante su brevedad, es ya una victoria que compartimos con ustedes. La patética reacción que provocara su hermoso gesto no es más que el pataleo de la miseria humana ante la dignidad de un pueblo representado en los Cinco. El mensaje solidario de una valla puede haber sido cubierto a toda prisa por un anuncio mercantil, pero ello no disminuye en un ápice el compromiso que compartimos, ustedes y nosotros, de mantener siempre a salvo de los mercaderes del resentimiento, la cobardía y el odio, el templo sagrado de nuestra Patria.


ramon.jpgRamón:
El gesto de ustedes de poner en medio del corazón de Miami el anuncio pidiendo la libertad de nosotros Cinco, nos llenó de inmenso orgullo y gratitud. Tener el valor y la dignidad de hacer valer la verdad en medio de tanto odio y corrupción es la mejor prueba de que Martí vive eternamente entre nosotros.
Un solo día valió para levantar como bandera mambisa el decoro de los hombres. Eso es lo que vale: el ejemplo. La tenacidad de seguir en la lucha contra viento y marea, pues así se escribe la historia: con valor y los pies bien plantados en la tierra.
Reciban todo el amor de los Cinco, toda nuestra gratitud y todo nuestro orgullo. Ustedes saben poner muy alto el nombre de Cuba y el de los verdaderos martianos.

Dueños son ustedes de la paloma blanca y el monte de espumas. En medio de las entrañas del monstruo la dignidad se empina y triunfa.

¡Venceremos! ¡Hasta la victoria siempre!

Enviado por su autor, director de Areítodigital


http://teveo.icrt.cu/47472n/

martes, 25 de enero de 2011

Alianza publica anuncios en periódicos exigiendo libertad de los Cinco Cubanos

Por Tatiana Félix *

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La Alianza Martiana, compuesta por diversas organizaciones sociales, publicó ayer (24) un anuncio diferente en dos diarios de Estados Unidos. El manifiesto publicado para toda la sociedad exigió al gobierno estadounidense la libertad de René González, Antonio Guerrero, Ramón Labañino, Gerardo Hernández y Fernando González, los llamados Cinco Cubanos que están presos en el país hace más de 12 años.

El mismo llamamiento ya había sido utilizado en Miami el último día 11. Para la Alianza, los anuncios "son otra prueba más de nuestro ineludible compromiso con la justicia y nuestra exigencia de que se le otorgue la libertad inmediata a los Cinco a través de un indulto presidencial".

La campaña mundial en defensa de los Cinco Cubanos, cada vez más, "se amplía y se profundiza", asegura la Alianza. "El ejemplo nuestro aquí en Miami incentivará al resto de este movimiento mundial que exige la inmediata libertad de los Cinco", sostienen.

A lo largo de estos 12 años muchos actos tales como campañas internacionales, protestas y documentos ya se realizaron en un intento por sensibilizar a las autoridades estadounidenses para reevaluar el caso de los considerados "héroes cubanos", pero hasta ahora no se logró éxito. Algunos especialistas afirman que el caso dejó de ser jurídico y pasó a ser meramente político.

Los Cinco Cubanos fueron detenidos el 12 de septiembre de 1998 en Miami, Florida, acusados de cometer actos terroristas, por violar leyes federales y espiar en el país. De las 26 acusaciones a las que fueron sometidos, 24 están relacionadas con falsificación de identidad e incumplimiento de registro por ser extranjeros. Sin embargo, en ningún momento hay registro de uso de armas o acciones violentas, y aún así, ellos recibieron sentencias severas, que llegan hasta dos condenas de prisión perpetua.

Derechos como recibir visita de familiares o pago de fianza, les fueron negados. Además, por más de un año fueron mantenidos en celdas solitarias. Los documentos que podrían ser utilizados por la Defensa de los acusados son considerados secretos y están retenidos para que no haya posibilidad siquiera de algún recurso de apelación en favor de los cubanos.

Historial

El conflicto entre Cuba y Estados Unidos va más allá del caso de los Cinco Cubanos. Sumado a esto existe todavía el bloqueo económico que la nación estadounidense mantiene hace muchos años en contra de la isla cubana. Sin embargo, muestras de que muchos países no concuerdan con esta política ya fueron dadas por más de 15 veces durante las Asambleas Generales de las Naciones Unidas (AGNU), cuando la comunidad internacional condena a Estados Unidos a causa de esta política.

Traducción: Daniel Barrantes

* Periodista de Adital


ANUNCIO EXIGIENDO LA LIBERTAD DE LOS CINCO PUBLICADO HOY, LUNES, 24 DE ENERO, EN LAS EDICIONES IMPRESAS DE THE MIAMI HERALD Y EL NUEVO HERALD.

Las organizaciones que integran la Alianza Martiana se complacen en hacer público que hoy, lunes 24 de enero, se publicó un anuncio de la Alianza Martiana exigiendo la libertad de los Cinco en las ediciones impresas de The Miami Herald y de El Nuevo Herald.  Es el mismo anuncio exigiendo la libertad de los Cinco que fue puesto en una valla en Miami el 11 de enero pasado.

En aquella ocasión, debido a las intimidaciones de la extrema derecha la compañía dueña de la valla tuvo que retirar el anuncio en la valla a las 24 horas de haber sido puesto.  Demostrando así, una vez más, la extrema derecha cubano americana en Miami su carácter intolerante, iracundo y anti democrático.

Los anuncios publicados por la Alianza Martiana hoy en The Miami Herald y en El Nuevo Herald son otra prueba más de nuestro ineludible compromiso con la justicia y nuestra exigencia que se le otorgue la libertad inmediata a los Cinco a través de un indulto presidencial.

La campaña nacional en Estados Unidos y la campaña mundial en el resto de los países en todos los continentes se amplía y se profundiza. El ejemplo nuestro aquí en Miami incentivará al resto de ese movimiento mundial que exige la inmediata libertad de los Cinco.

Como maldición gitana, no cejaremos en nuestro empeño hasta verlos libres.//

PARA MÁS INFORMACIÓN: (305) 757-3113

Poemas rompiendo silencios: Un lugar de retiro, de Tony Guerrero: 26 de enero

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lunes, 24 de enero de 2011

Prensa internacional y Los Cinco: Del silencio a la tergiversación

Por István Ojeda Bello

libertadparalos5-1.jpgSi de atentados contra la verdad se trata, ya no se sabe que es peor: si cuando por espurios intereses la esconden olímpicamente o cuando la tuercen descaradamente. Así ha estado ocurriendo permanentemente con el caso de cinco cubanos que desde 1998 fueron encarcelados en los Estados Unidos por supuesta conspiración para espiar y, uno de ellos, por conspiración para cometer asesinato en primer grado.

Durante el juicio solo pudo probarse el ser agentes extranjeros no registrados en EE.UU, a Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Fernando González, Ramón Labañino y René González, no obstante se les condenó a extensas penas de cárcel. Mientras, salvo el puñado de periódicos, televisoras y radios anticubanos del sur de la Florida,  pocos medios de influencia global cubrían el caso.

Sin embargo a pesar de que en la red existen abundante información sobre el caso todavía la tergiversación por parte de cierta prensa le está haciendo mucho daño  a la causa de Los Cinco de Miami.  Así ocurrió en diciembre cuando el diario Información en Alicante, España que publicó la siguiente nota: “El castillo de Santa Bárbara amaneció ayer con una pancarta colgada en una de sus murallas en las que se mostraba el apoyo que la Asociación de Amistad con Cuba Miguel Hernández da a los presos del régimen cubano. 

En la lona desplegada, los responsables pedían la puesta en libertad de todos los encarcelados por el gobierno de los Castro”.[1]

En este punto el lector se tragaría la manzana envenenada de una ilusoria “solidaridad” con los agentes cubanos al servicio de la Sección de Intereses de EE.UU en La Habana, a quienes se le ha endilgado el ropaje de “prisioneros de conciencia.

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Pero sucede que el cartel al cual hacía referencia el rotativo alicantino efectivamente hecho por la Asociación de Amistad con Cuba Miguel Hernández decía textualmente “Libertad para los Cinco”, acompañándose por el logotipo identificativo de la campaña llevaba adelante por los Comité Pro liberación de  Los Cinco. Más de un mes después la noticia siguen en la red, aunque al parecer atendieron la alerta de Pascual Serrano y rectificaron la última parte diciendo ahora que en la pancarta “los responsables pedían la puesta en libertad de cinco presos cubanos detenidos en EEUU acusados de espionaje”.

En ese mismo mes de diciembre se produjo otra tergiversación un poco más compleja pero igual del pérfida del caso de Los Cinco, esta vez relacionada con la apelación presentada por los  abogados de Gerardo Hernández quienes solicitaron a la jueza de primera instancia la aplicación de un habeas corpus.

En una particularísima interpretación del texto EL Nuevo Herald, afirmó que los letrados habían contradicho los argumentos del gobierno cubano en cuanto a que el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate se produjo en espacio aéreo cubano.

Días más tarde el equipo de defensores de Gerardo se vio precisado a aclarar que los argumentos de su apelación se dirigían al hecho de que el primer abogado de luchador cubano había enfatizado más en el tema del sitio exacto del derribo de las aeronaves cuando debió concentrase en que el hecho en cuestión fue el resultado de una acción soberana de La Habana, sobre la cual Gerardo no tenía influencia alguna.

Estos dos sucesos ilustran a las claras que, tratándose no ya de Cuba, cuya realidad es objeto de un sinnúmero de retruécanos, sino de la historia en  cuyo centro han estado cinco personas que fueron a los Estados Unidos a prevenir acciones terroristas contra su país, para ellos, cierta prensa les reserva algo peor que el silencio: la alteración burda de los hechos concretos y de cualquier acción solidaria.

NOTAS

[1] Pascual Serrano 08-01-2011 Perlas informativas del mes de diciembre 2010. En Rebelión
Tomado de Cubaizquierda

jueves, 20 de enero de 2011

El recurso de hábeas corpus de Gerardo Hernández, uno de los 5 Héroes cubanos

No existe la menor prueba de que Hernández supiese de antemano que la Fuerza Aérea de Cuba iba a derribar las avionetas de Hermanos al Rescate: las conjeturas del juicio fueron “trágica y totalmente falsas”



Machetera

Traducido por  Manuel Talens  -  Manuel Cedeño Berrueta

“Gerardo Hernández nunca gozó del derecho a un juicio justo, ni por parte de los fiscales ni de su propia defensa”

Leonard Weinglass
Los abogados de Gerardo Hernández, un ciudadano cubano que está cumpliendo dos condenas a perpetuidad más 15 años en el ala de máxima seguridad del Penal Federal de Victorville, en California, han presentado su apelación final ante la justicia usamericana. Las pruebas en apoyo de su derecho a un nuevo juicio son abrumadoras.

Gerardo Hernández
En un caso de características similares al de los agentes rusos –acaecido durante el verano de 2010 en Nueva York, New Jersey y Massachusetts–, el FBI detuvo en 1998 a Hernández en Miami junto con otros nueve cubanos, todos ellos acusados de no haberse inscrito ante el gobierno de EEUU como agentes de un gobierno extranjero y de conspiración para cometer espionaje. Pero contrariamente a lo que sucedería en 2010 con los rusos, que fueron deportados de inmediato y sin juicio alguno, cinco de los cubanos detenidos se declararon culpables y, en recompensa, se les impusieron condenas reducidas y obtuvieron el permiso de residencia y trabajo (green card), mientras que los otros cinco, entre ellos Gerardo Hernández, pasaron casi año y medio presos e incomunicados a la espera de la fecha del juicio. Las autoridades federales decretaron el secreto del sumario por razones de seguridad nacional. Una de las alegaciones en que se basa el actual recurso de hábeas corpus es la manipulación de las pruebas por parte del gobierno de EEUU.
 
Durante los años noventa, conforme los cubanos derechistas de Miami contemplaban gozosos la caída de la Unión Soviética –que era el principal patrocinador de Cuba–, sus provocaciones contra la Isla empezaron a incrementarse con el mismo objetivo. Pequeños botes y avionetas provenientes de Miami empezaron a adentrarse una y otra vez en el espacio aéreo y marítimo cubano, disparando a hoteles de la playa y lanzando objetos desde el cielo, mientras que al mismo tiempo se contrataban mercenarios para plantar bombas e introducir armas en el país, todo ello con trágicos y mortíferos resultados. La Habana envió entonces agentes cubanos a Miami para que obtuviesen información y frustrasen aquellas acciones, que el gobierno de la isla consideraba comprensiblemente como ataques terroristas.
 
El líder de aquellos agentes era Gerardo Hernández.
 
Conforme se acercaba la fecha del juicio de los “5 Cubanos” (así se los conoce en EEUU), sorpresivamente, el año 2000 se añadió una nueva acusación a las dos que pesaban contra Hernández, la de “conspiración para cometer asesinato al apoyar y poner en práctica un plan destinado a derribar aviones civiles usamericanos fuera de los espacios aéreos de Cuba y EEUU”.
 
Casi cinco años antes del juicio, el 24 de febrero de 1996, dos avionetas pertenecientes a uno de los grupos paramilitares de Miami, conocido como Hermanos al Rescate, habían sido derribadas por aviones de combate cubanos mientras se dirigían a Cuba, en el espacio aéreo restringido que ya habían violado muchas veces antes. Hermanos al Rescate estaba dirigido por José Basulto, uno de los veteranos de la brigada de mercenarios que la CIA organizó para atacar Playa Girón, quien en 1962 había iniciado la práctica de atacar instalaciones hoteleras en las playas cubanas desde barcos situados cerca de la costa al disparar a un hotel de Miramar con un cañón de 20 mm instalado en una lancha rápida.
 
En el derribo murieron cuatro personas, tres de ellas ciudadanos usamericanos y la cuarta un cubano con permiso de residencia. Una tercera avioneta escapó aquel día en la que iban Basulto y sus tres pasajeros. El argumento utilizado por EEUU fue que Gerardo Hernández estaba al corriente de un plan del gobierno cubano para derribar los aviones; que el plan era ilegal porque Cuba tenía la intención de derribarlo en el espacio aéreo internacional –no en el cubano– y que él, Hernández, estuvo de acuerdo en colaborar con el plan.
 
Al cabo de siete meses de un juicio marcado por una histeria mediática poco habitual incluso para los estándares de Miami, los cinco fueron condenados por todos los cargos que pesaban contra ellos.
El proceso inicial de apelaciones
Hernández y sus compatriotas recurrieron las sentencias. En 2005, un tribunal colegiado de apelación de tres jueces revocó todas las condenas por unanimidad debido al prejuicio existente contra ellos en la comunidad de Miami y a la incapacidad del tribunal para trasladar el juicio lejos de ese estado.
 
La jueza Phyllis A. Kravitch, de la Corte de Apelaciones del Decimoprimer Circuito
El gobierno solicitó la revisión de dicha decisión ante la Corte de Apelaciones del Decimoprimer Circuito en pleno, compuesta por once jueces. A pesar de que la revocatoria de las condenas había sido una decisión tomada por unanimidad, el Tribunal en Pleno revocó esa decisión, restableció las condenas y remitió los puntos restantes, salvo el cambio jurisdicción fuera de Miami, a un tribunal colegiado, compuesto por los jueces Birch, Pryor y Kravitch, el cual ratificó las condenas en una decisión que contó con dos votos favorables y uno en contra, si bien ordenó que tres de los acusados fuesen sentenciados de nuevo.
 
La sentencia de dos cadenas perpetuas más 15 años contra Gerardo Hernández fue ratificada, pero la jueza Kravitch expuso sin ambages los argumentos de su voto en contra. En cuanto al juez Birch, al referirse de forma explícita a la sentencia de Hernández, comentó que se trataba de “un caso muy dudoso”.
 
Leonard Weinglass, uno de los abogados que intervinieron en la apelación de Gerardo Hernández, piensa que la gente debería leer la explicación del voto en contra de Kravitch, una veterana y respetada jueza de la Corte de Apelaciones del Decimoprimer Circuito, que argumentó con elocuencia en contra de la condena y especificó que Hernández no debería haber sido condenado porque no estaba al tanto de lo que iba a ocurrir con los aviones aquel día y que Cuba tenía derecho a defenderse. “Esto lo dijo la jueza, no nos lo hemos inventado nosotros”, afirmó Weinglass.
 
Weinglass llama asimismo la atención sobre el lenguaje utilizado por Birch: “Es de señalar”, señala, “que no dijo que era un caso dudoso, sino muy dudoso”. Pryor, que es uno de los jueces más conservadores del país, fue el único que no manifestó la menor vacilación ante la condena de Hernández.
Recurso de hábeas corpus
El recurso de hábeas corpus sólo puede presentarse una vez que se hayan agotado todas las apelaciones, lo cual ya ha tenido lugar, pues tras la reconsideración de Birch, Pryor y Kravitch, el caso de los 5 Cubanos siguió su curso legal hasta la Corte Suprema, que en junio de 2009 rehusó conocerla.
 
Con todos sus apéndices, este recurso de hábeas corpus que el actual equipo legal de Gerardo Hernández acaba de presentar suma ya centenares de páginas. Se centra detenidamente en los errores cometidos por Paul McKenna, el defensor público que se le asignó al agente cubano; errores que, junto con las infracciones cometidas por el fiscal, dieron lugar a que Hernández se viese privado de su derecho constitucional a un juicio justo. También presenta nuevas pruebas que se han dado a conocer desde el juicio inicial, que Weinglass califica de “pruebas de una dimensión constitucional”.
 


Tres actores interpretan una comedia anticubana en TV Martí, la televisora de Miami financiada por EEUU (Foto: Alan Díaz, Associated Press)
Buena parte de esas pruebas aluden a que en el año 2006 se descubrió que muchos de los periodistas que en 2000/2001 escribieron reportajes incendiarios sobre el juicio estaban al mismo tiempo en la nómina del gobierno usamericano y trabajaban para Radio Martí y TV Martí, emisoras de propaganda anticubana operadas por el gobierno de EEUU. Las dificultades que fue necesario sortear para obtener información sobre los periodistas implicados en la manipulación mediática de la comunidad anticubana de Miami durante el juicio es otra historia, interesante por sí sola.
 
Algunas de las nuevas pruebas también proceden de la información confidencial que el gobierno ocultó indebidamente para facilitar su posición mientras que, al mismo tiempo, le negaba a Hernández la oportunidad de defenderse. El recurso muestra de qué manera los derechos del cubano a un juici justo fueron violados cuando el gobierno excluyó a Hernández y a su abogado McKenna de una audiencia privada con una sola de las partes, en la que se revisaron, entre otros documentos, los mensajes (interceptados) de alta frecuencia del gobierno cubano a sus agentes y se decidió cuáles de ellos se admitirían en el juicio.
 
“Si [Hernández] hubiera estado al tanto de la existencia de esos mensajes de alta frecuencia (se supo más tarde que el gobierno usamericano divulgó sólo 44 de los aproximadamente 350 interceptados) y de las comunicaciones adicionales clasificadas como secretas, habría tratado de incluirlas como prueba de que no sabía que el gobierno de Cuba trataba del derribar ilegalmente el avión de Hermanos al Rescate” [1]
Desvirtuación mediática de las apelaciones
Resulta prácticamente imposible explicar las innumerables y, a menudo, enormemente técnicas violaciones al debido proceso que se enumeran en la apelación si se hace mediante un escrutinio rápido y superficial de los documentos para seleccionar las citas más sensacionalistas y, luego, contactar a las fuentes de ambos lados con el fin de pedirles su opinión. Esta técnica ya la puso en práctica el Miami Herald el pasado 26 de diciembre de 2010, en un artículo firmado por Jay Weaver y encabezado por el siguiente titular: “El jefe de los espías cubanos dice ahora que el tiroteo contra Hermanos al Rescate tuvo lugar fuera del espacio aéreo de Cuba”.
 
El texto es un ejemplo perfecto de que una lectura apresurada y selectiva no puede sustituir al verdadero periodismo de investigación, pero sí servir adecuadamente de propaganda (nótese, también, el lenguaje tendencioso del titular: “tiroteo” en vez de “derribo” y “jefe de espías” en vez de, por ejemplo, “agente cubano”).
 
El caso, tal como lo presenta el Miami Herald, es muy distinto del que defienden los abogados de Gerardo Hernández.
Errores de la defensa
El recurso de hábeas corpus de Hernández explica que uno de los errores más graves que cometió su defensa fue el de no avisarle de que tenía derecho a solicitar juicios separados para que lo juzgasen por separado por el tercer cargo de la acusación, “conspiración para cometer asesinato”, en vez de hacerlo en el mismo juicio por los cargos de “conspiración para cometer espionaje” y “agente extranjero”. La consecuencia práctica fue que los cinco cubanos fueron juzgados y condenados en un clima de culpabilidad por asociación, pero también que McKenna estuvo tan ocupado con la tercera acusación de conspiración para cometer asesinato que dejó indefenso a su cliente en las otras dos.
 
Además, al no separar el juicio, otros testigos que podrían haber testificado que Hernández no sabía nada sobre el derribo de las avionetas, entre ellos los cinco cubanos que rápidamente se declararon culpables y, sobre todo, René González –coacusado junto a Hernández–, que se había infiltrado en Hermanos al Rescate, no pudieron testificar en su defensa. El problema de que a González no le fuese posible testificar podría haberse resuelto, hasta cierto punto, en un juicio unificado por medio de un instrumento legal denominado “declaración jurada conforme a la jurisprudencia en el caso Byrd”, pero el abogado McKenna no lo utilizó.
 
“Si la defensa hubiese evaluado e investigado estas posibilidades y hubiese consultado con su cliente, éste podría haber obtenido de René González una declaración jurada conforme a la jurisprudencia en el caso Byrd, en la que quedaría demostrado que cualquier conocimiento que Hernández pudiese haber tenido con respecto a una inminente confrontación de Hermanos al Rescate con Cuba era de dominio público, a saber, que Cuba podría tratar de derribar aviones si éstos continuaban violando su espacio aéreo y que comprendía que Cuba estaba en su derecho de hacerlo en el interior de su territorio. Hernández desconocía la existencia de un plan para cometer actos ilegales o actuar de cualquier manera que pudiese provocar legítimamente una represalia militar.” [2]
De cómo el Miami Herald no se ha enterado de nada
Otro error grave de la defensa, quizá más fácil de entender a posteriori, al menos para quienes no sea abogado, fue su insistencia en tratar de poner en entredicho la decisión que había tomado el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas al determinar que el derribo del avión tuvo lugar en el espacio aéreo internacional, no en el cubano.
 
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas
Fue Madeleine Albright quien impuso esa decisión al Consejo de Seguridad, a pesar de que la rama de la aviación civil de la ONU, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), tras muchos mesos de investigación que hubieron de prorrogarse cuando EEUU no respetó los plazos establecidos para la entrega de sus pruebas, había encontrado que los datos de los radares cubano y usamericano mostraban “diferencias significativas e irreconciliables” y, debido a tales diferencias y a otras irregularidades, el Consejo de la OACI se había negado a refrendar su propio informe de investigación. Pero eso no fue un obstáculo para Albright, pues ella y sus colegas diplomáticos determinaron por sí mismos la localización.
 
McKenna optó equivocadamente por tratar de convencer al jurado de Miami de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se había equivocado y trató de que se reexaminase esta decisión en el tribunal de Miami. Pero ya entonces la decisión del Consejo de Seguridad se había utilizado en otro juicio, también en Miami, como argumento para acceder a activos congelados de Cuba con el fin de compensar económicamente a las familias de los ocupantes de las avionetas derribadas y a sus abogados. Al tratar de convencer a un jurado de doce personas inexpertas en cuestiones de aviación de que reexaminasen la investigación de la OACI y concluyesen que era Cuba, no el gobierno de EEUU, quien tenía razón –propuesta totalmente inviable en una comunidad donde los aviadores muertos de Hermanos al Rescate habían sido presentados como héroes–, McKenna se puso a sí mismo en situación de inferioridad, ya no ante un precedente judicial, sino ante dos. Lo único que consiguió este tipo de defensa fue endurecer el antagonismo del jurado hacia su cliente. Pero lo peor es que tampoco era lo que se le había pedido que defendiese.
 
Vale la pena releer el tercer cargo de acusación para mejor comprender este detalle:
 
“Conspiración para cometer asesinato al apoyar y poner en práctica un plan destinado a derribar aviones civiles usamericanos fuera de los espacios aéreos de Cuba y EEUU”.
 
En otras palabras, un plan para derribar aviones en el interior del espacio aéreo cubano no habría infringido ninguna ley. Fue ahí donde McKenna inició su descenso por un camino pavimentado de buenas intenciones al tratar de salvar a su cliente con el argumento de que no se había cometido delito alguno.
Cuestiones históricas
A pesar de los precedentes jurídicos, una cuestión de carácter histórico que sigue sin resolver es el lugar del derribo, en cuanto se refiere a elementos de hecho. El último apéndice del recurso de apelación deja esto en claro: la información satelital de EEUU sería la forma más objetiva y definitiva para resolver la cuestión de la ubicación de una vez por todas; pero a pesar de la recomendación de su perito en aviación, George Buchner, McKenna nunca solicitó esa información, ni ésta ha sido divulgada. Buchner dice que el equipo de investigación de la OACI también intentó obtener esos datos, pero sin éxito alguno.


Fotografía satelital de la NASA que muestra incendios en Cuba y en Florida el 3 de abril de 2004
Otro apéndice de la apelación, la declaración del profesor John Quigley, experto en derecho internacional, deja en claro que algunas de las cuestiones que McKenna trató de argumentar en el juicio de Miami, como la de si los aviones de Hermanos al Rescate eran en realidad militares o civiles, eran erróneas e irrelevantes a la luz del derecho internacional establecido: “... la cuestión pertinente es si el Estado territorial podría razonablemente percibir la intrusión como una amenaza inminente, no si la aeronave era de carácter civil o militar”.
 
Este argumento en particular tuvo consecuencias verdaderamente devastadoras para Hernández, “difíciles de comprender y dolorosas de contemplar”, cuando el jurado recibió instrucciones incorrectas para “deliberar si los aviones de combate cubanos identificaron debidamente a las avionetas Cessna de Hermanos al Rescate como aviones ‘militares’ conforme a las normas de la OACI, y, en caso afirmativo, si esos aviones de Hermanos al Rescate fueron derribados, efectivamente, como un “último recurso…’” [3] Esto era una cuestión totalmente ajena y absolutamente irrelevante para el cargo de conspiración del que se acusó a Hernández.
A través del espejo
A la vista de esto, el derribo fuera del espacio aéreo cubano no tiene sentido lógico alguno. No hay duda de que Cuba fue agraviada por las constantes incursiones aéreas de Hermanos al Rescate; una de las partes más interesantes de la apelación es el apéndice que incluye el informe de investigación de la OACI, un documento que nunca ha sido revelado al público hasta ahora (OACI informe, Parte 1, Parte 2). Las avionetas de Hermanos al Rescate habían pasado a vuelo rasante por el centro de La Habana, lanzando panfletos y medallas religiosas por las ventanas seis meses antes de los derribos, algo tan peligroso como ilegal, no sólo en Cuba, sino en todas partes. Los aviones tenían acceso inusual a la Base Naval de EEUU en Guantánamo, y utilizaban ese acceso para acercarse a cualquier territorio cubano que se les antojara en cualquier momento. El derecho de Cuba a defenderse contra tales intrusiones es incuestionable.
 
Sin embargo, un derribo fuera del espacio aéreo cubano daría lugar, como efectivamente ocurrió, a la condena internacional de Cuba, abriría la puerta a la confiscación de activos cubanos congelados desde 1961, y más dañoso aun, proporcionaría el impulso para establecer de forma inamovible el bloqueo de EEUU contra Cuba, mediante la legislación anticubana conocida como Ley Helms-Burton, que avanzaba lentamente en el Congreso de EEUU a mediados de los años noventa. Antes del derribo, Clinton había estado amenazando con vetar el proyecto de ley si por algún milagro fuera aprobada. Tras el derribo, la ley fue aprobada con facilidad. Es posible que no haya habido toda la confrontación que esperaba Basulto, el terrorista confeso que continuamente buscaba una repetición del ataque a Playa Girón y todavía se pregunta por qué el día 24 no se enviaron aviones de combate usamericanos en represalia, pero la ley Helms-Burton ha sido suficientemente destructiva por sí sola.
 
En el juicio de Hernández, establecer la ubicación del derribo simplemente no era la cuestión relevante y, en cualquier caso, el gobierno simplemente podría apuntar a la decisión del Consejo de Seguridad. Para condenar a Hernández, el gobierno necesitaba demostrar la existencia de un plan ilegal para derribar los aviones de Hermanos al Rescate en el espacio aéreo internacional, no el espacio aéreo cubano, que Hernández tenía conocimiento de este plan ilegal y que estuvo de acuerdo en apoyarlo.
 
Eso no pudo hacerse.
Depende de cuál sea el significado de “o”
Para superar el salto cuantitativo necesario para creer, contra toda lógica, que Cuba planeó deliberadamente derribar los aviones de Hermanos al Rescate en el espacio aéreo internacional en lugar de hacerlo en el espacio aéreo cubano, el gobierno presentó el retorcido argumento de que lo que realmente molestaba a Cuba de las invasiones aéreas de Hermanos al Rescate no eran su peligrosos y temerarios vuelos rasantes en áreas congestionadas, ni la interferencia de Basulto de las frecuencias de radio utilizadas por los aviones comerciales que viajan a través del corredor aéreo de Cuba con discursos extemporáneos sobre su derecho como “cubano libre” a violar el espacio aéreo restringido de cualquiera.
 
Según el gobierno de EEUU, lo que Cuba realmente quería lograr mediante un derribo planificado en el espacio aéreo internacional era detener el lanzamiento de panfletos por Hermanos al Rescate desde un punto justo fuera del espacio aéreo cubano donde las corrientes de aire podrían llevarlos a tierra. El informe de la OACI puso claramente de manifiesto cómo en realidad los panfletos habían sido lanzados dentro del espacio aéreo cubano, y Basulto mismo había dicho en la radio de Miami que los había lanzado dentro del espacio aéreo cubano, pero repentinamente todo esto se olvidó (y la defensa no lo rebatió).

 
Documento del informe de la investigación de la OACI que muestra la trayectoria de las avionetas de Hermanos al Rescate el 13 de enero de 1996, conforme penetraban en el espacio aéreo cubano para lanzar las papeletas que se dispersarían en La Habana y en sus suburbios del sur (sombreado en gris).
Por último, en un argumento que sólo podrían hacer los abogados, el gobierno señaló “un presunto mensaje que pidió a los agentes que infiltrasen Hermanos al Rescate para informar sobre planes de ‘misiones para lanzar panfletos o incursiones en el espacio aéreo cubano’”. [la negrita es mía]. Los abogados del gobierno señalaron que la palabra “o” era “prueba de que el plan cubano incluía la confrontación en el espacio aéreo internacional para detener la distribución de panfletos”. [4]
 
Esto fue un argumento de un tecnicismo jurídico extremo, pero en lo tocante a Hernández, no había absolutamente ninguna prueba de que tuviera alguna información privilegiada de que un derribo planificado ocurriría en algún lugar, ya fuera dentro o fuera del espacio aéreo cubano.
“Confrontación no significa necesariamente derribo”
En su voto en contra, la jueza Kravitch señaló que en el mejor de los casos, los mensajes en código presentados por el gobierno como prueba evidenciaban que Hernández (como todo el mundo, incluidos los Hermanos al Rescate) sabía que habría algún tipo de “confrontación”.
 
Y agregó: “Una confrontación no significa necesariamente un derribo”.La prueba de que incluso los Hermanos al Rescate no esperaban nada más que una confrontación que posiblemente podría terminar en un aterrizaje forzoso la constituye un video casero dejado deliberadamente en la sede de Hermanos al Rescate el 24 de febrero. En ese video, los participantes del vuelo dijeron que en caso de verse obligados a confesar en la televisión cubana podrían utilizar dos maneras de enviar mensajes cifrados a Miami: o bien no inmutándose o reaccionando de forma exagerada.
 
Kravitch lo explica con más detalle:
 
“No es suficiente que el gobierno simplemente muestre que ocurrió un derribo en el espacio aéreo internacional, el gobierno debe probar más allá de toda duda razonable que Hernández estuvo de acuerdo con un derribo en el espacio aéreo internacional.Aunque tal acuerdo pueda demostrarse con pruebas circunstanciales, aquí el gobierno no presentó prueba alguna, ni directa ni circunstancial, de que Hernández estuviera de acuerdo con un derribo en el espacio aéreo internacional. En cambio, los indicios apuntanhacia una confrontación en el espacio aéreo cubano, lo que niega el requisito de que estuviera de acuerdo en cometer un acto ilícito.
 
”...el hecho de que las comunicaciones interceptadas tras el derribo muestren que Hernández fue felicitado por su papel y que reconoció su participación y la calificó como un “éxito” no establece claramente un acuerdo para un derribo en el espacio aéreo internacional. El gobierno no dispone de ningún indicio de que Hernández estuvo de acuerdo con un derribo en el espacio aéreo internacional, en oposición al espacio aéreo cubano”.
 
Hernández ha sostenido sistemáticamenteque el mensaje cifrado que envió a Cuba después del 24 de febrero, donde dijo que “la operación a la que aportamos un granito de arena terminó con éxito”  no se refería a la operación para interceptar los aviones de Hermanos al Rescate, sino a otra totalmente diferente, la de repatriar a otro agente a Cuba. Dice que el gobierno ha creado deliberadamente “una nube… de confusión” sobre las dos operaciones a fin de utilizar ese mensaje en particular en el caso en su contra. Al concentrarse erróneamente en el lugar del derribo, McKenna no se opuso ni objetó la cínica apropiación indebida del mensaje por parte del gobierno.
 
Incluso si uno acepta la caracterización errónea de ese mensaje en particular por parte del gobierno, Kravitch explicó que todavía no es suficiente para una condena; si Hernández realmente se hubiera referido al derribo de un avión enemigo como un “éxito”, eso no quiere decir que estuviera de acuerdo con un plan para derribarlo en el espacio aéreo internacional en lugar de en el espacio aéreo cubano.
El doble cubano de Richard Gere


El agente cubano y antiguo piloto militar Juan Pablo Roque
El agente a cuyo regreso se refería Hernández en el mensaje del “grano de arena” era Juan Pablo Roque, un enigmático personaje del caso. A menudo mencionado como alguien que tiene un sorprendente parecido con Richard Gere, Roque llegó buceando hasta la base estadounidense en Guantánamo y pronto se encontró en Miami, donde conquistó los corazones de Basulto y su clan con el cuento de que era un piloto militar cubano que había sido retirado del servicio, por lo que se sintió desencantado. La Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) incluso facilitó una publicación autofinanciada de sus memorias, mientras Roque comenzó a trabajar clandestinamente para el FBI, proporcionando información sobre actividades y planes ocultos y poco edificantes de Hermanos al Rescate para tráfico de drogas y contrabando de armas.
 
Pero al poco tiempo de llegar a Miami, Roque sufrió una nostalgia insoportable y pidió ser transferido de regreso. Hernández tuvo a cargo la tarea de organizar la nueva deserción del desertor. La “Operación Venecia” fue planificada como una manera de conseguir que Roque regresara a Cuba y, al mismo tiempo, aprovechar la información que Roque había reunido, mediante conferencias de prensa planificadas en donde revelaría casi la misma información que había dado al FBI.
 


A la izquierda, José Basulto; a la derecha, el agente cubano Juan Pablo Roque y, delante, René González. La cifra 2506 del avión alude a la brigada de Playa Girón financiada por la CIA, a la que pertenecían tanto Basulto como Luis Posada Carriles.
Un documento cubano ultrasecreto incluido en el recurso de apelación confirma que esta denuncia era el objetivo principal de la Operación Venecia, y que el regreso de Roque fue aprobado por el cuartel general de la inteligencia cubana “a finales de febrero o a principios de marzo de 1996”, [5] según fuese la disponibilidad de vuelos comerciales.
 
En el momento del juicio se trató a fondo el hecho de que Roque había escapado el 23 de febrero y llegó a Cuba el día del derribo o al día siguiente. Pero el momento fue una coincidencia, debida principalmente a la insistencia de Roque en que se le repatriara a tiempo para el cumpleaños de su hijo el día 26, y se puede demostrar que el derribo el día 24 era contrario a los objetivos de la Operación Venecia. Aunque Roque apareció en CNN con Lucía Newman el 27 y también lo entrevistó el periódico cubano Juventud Rebelde el 3 de marzo, todavía manteniendo su cobertura a fin de proteger a los demás agentes en Miami, la avalancha de prensa negativa sobre el derribo eclipsó en gran medida la información negativa que reveló sobre Hermanos al Rescate en la entrevista.
Demasiado poco y demasiado tarde
Hacia el final del juicio, el abogado defensor de Hernández parece haberse dado cuenta de que había estado siguiendo una pista falsa. Después de seis largos meses de denodados esfuerzos para convencer al jurado de que el lugar del derribo había sido establecido erróneamente, de improviso cambió de rumbo y le dijo al jurado que todas las pruebas que les había presentado en los últimos seis meses eran irrelevantes. Esto seguramente no les granjeó el favor, ni a él ni a su cliente, de los miembros del jurado, que estaban ansiosos por seguir adelante con sus vidas.
 
Lo importante, dijo, fue que el gobierno no pudo probar que Hernández supiera algo sobre un plan para un derribo ilegal. Pero era demasiado tarde, el daño ya estaba hecho.
 
La apelación dice que, “a su favor”, McKenna ha reconocido sus errores en el juicio original y accedió a testificar en una audiencia de hábeas corpus a fin de proporcionar pruebas de por qué Hernández tiene derecho a un nuevo juicio.
 
Es probable que esa audiencia probatoria se celebre una vez que se hayan presentado todas las respuestas en el caso, en algún momento entre marzo y junio de este año, aunque según Weinglass aún se desconoce si la jueza Lenard retendrá el caso y llevará a cabo la audiencia ella misma o si la remitirá a otro juez, como ocurre con frecuencia en Miami.
Una fuerza invisible
Mientras tanto, en el desolado desierto de California, Hernández sigue siendo un activo defensor de su propio caso y del de sus cuatro compañeros. Esto conduce a veces a curiosos resentimientos por parte de sus carceleros. “Recibes demasiado correo”, le dicen, y en la lógica invertida del sistema penitenciario federal, la solución consiste en retener su correo hasta que el exceso se convierte en una avalancha. Él sigue soportando castigos extrajudiciales, como la negación de una visa, durante 13 años consecutivos, para que su esposa lo visite. Se le niega el acceso al correo electrónico que, en cambio, se concede a delincuentes habituales y probadamente violentos que están presos en la misma cárcel. El verano pasado fue transferido de improviso e inexplicablemente a la “celda de castigo” de la cárcel, de la que fue liberado unas semanas más tarde a raíz de una protesta internacional.
 
Con independencia de que en última instancia se le conceda a Hernández su derecho a un juicio justo mediante un nuevo proceso, él conserva intacto el optimismo, atemperado por el sentido de la realidad. De los múltiples esfuerzos que se están haciendo para obtener su libertad dice “son como el agua que cae sobre una roca”, e incluso las rocas más duras ceden con el tiempo.


Vallas publicitarias como ésta abundan en Cuba, donde se conoce a los 5 Cubanos
como los "5 Héroes" y se da por seguro que algún día volverán. (Foto: Bill Hackwell)

Mi agradecimiento a Nelson Valdés, Manuel Cedeño Berrueta y Manuel Talens por su ayuda en la preparación y traducción de este informe.
 
Notas
[1] Gerardo Hernández, Movant, vs. United States of America, Respondent - Memorandum in Support of Motion to Vacate, Set Aside, or Correct Judgment and Sentence under 28 U.SC. § 2255, p. 79.
[2] Ibid, p. 19.
[3] Ibid, p. 37.
[4] Ibid, p. 31.
[5] Ibid, Appendix B.





Gracias a: Tlaxcala
Fuente: http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=3345
Fecha de publicación del artículo original: 19/01/2011
URL de esta página en Tlaxcala: http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=3354

miércoles, 19 de enero de 2011

Desenmascaran los crímenes de Posada

El Tribunal del Pueblo y la protesta desenmascaran los crímenes de Posada y las conexiones
 
Las acciones reciben amplia cobertura de los medios de prensa
Posada Victims Banner El Paso '11 El 10 de enero el gobierno de los Estados Unidos comenzó en El Paso su farsa de juicio al conocido terrorista Luis Posada Carriles, quien no es acusado por ser el autor de múltiples asesinatos, sino por mentiroso.

La noche precedente y la mañana del día del juicio tuvo lugar un Tribunal del Pueblo y una manifestación de protesta frente al Juzgado, que desenmascararon los verdaderos crímenes de Posada y los colocaron en el contexto de los 50 años de guerra terrorista desarrollada por los Estados Unidos contra Cuba.

La entrada de la Comunidad Universalista Unitaria en El Paso estaba atestada la noche del domingo para oír a los oradores, entre los cuales se encontraban Ramsey Clark, ex - Fiscal General de los Estados Unidos; Keith Bolender, autor de un nuevo libro acerca del terrorismo contra Cuba; Mara Verheyden-Hilliard, de la Sociedad por la Justicia Civil; Brian Becker, Director Nacional de la Coalición A.N.S.W.E.R.; y Gloria La Riva del Comité Nacional por la Liberación de los Cinco Cubanos. También hablaron los jóvenes activistas Lisa Santillanes, Joel Gallegos y Chris Banks.

Los oradores hablaron acerca de los crímenes de Posada, pero también se refirieron al papel de Posada como agente del gobierno de los Estados Unidos en su política de "cambio de régimen" en Cuba.

Becker planteó: "Cuba no está involucrada en actividad alguna que pudiera ser remotamente considerada perjudicial o peligrosa para el pueblo de los Estados Unidos, o para los pueblos del Caribe, o para los pueblos de América Latina, o para los pueblos de África. En realidad, por lo único que los pueblos del mundo reconocen a Cuba es por...enviar médicos y enfermeras que les llevan atención médica gratuita, quienes por extensión demuestran la vitalidad y dinamismo, la validez de una revolución que declaró 'las ganancias no son lo primero, nosotros ponemos al pueblo primero'".
Watching video Verheyden-Hilliard dijo, "Ellos no pueden llevar a juicio a Posada porque eso sería poner a los Estados Unidos frente al tribunal, y ello expondría la hipocresía, la extraordinaria hipocresía acerca de la llamada guerra contra el terror que ha estado resonando día a día en nuestras cabezas. Mientras tanto, los Cinco Cubanos, cinco hombres que trataron heroicamente de detener el terrorismo, están ahora encarcelados, y Posada anda libremente, para ir a fiestas con sus amigos, para fanfarronear de sus actos criminales".

Quizás la parte más emotiva de la tarde tuvo lugar cuando La Riva presentó un video breve de las entrevistas que ella hizo a los familiares de las víctimas de la explosión en el aire del vuelo 455 de Cubana, provocada por Posada en 1976, donde perdieron la vida 73 personas. La audiencia escuchó totalmente absorta las palabras de varios miembros de esas familias, que se refirieron al impacto que tuvo ese crimen en sus vidas. Bolender ofreció testimonios de su libro "Voces desde el otro lado: una historia oral del terrorismo contra Cuba." El libro compila entrevistas a sobrevivientes de los incontables actos de terrorismo que han costado la vida de 3,478 cubanos, y otras víctimas, desde 1959.

Fabio di Celmo fue asesinado por una bomba que hizo explotar uno de los mercenarios de Posada en un hotel de La Habana. Su hermano, Livio di Celmo, envió una carta al tribunal, que fue leída por Chris Banks, en la que reclama justicia para su hermano.
Posada protest Michelle, Lisa 2011 Al día siguiente por la mañana, cuando Posada entraba al Juzgado, una multitud enérgica, llevando pancartas en sus manos, demandaba la extradición de Posada y la liberación de los Cinco Cubanos. Los manifestantes expusieron un mural con las fotografías de 74 víctimas de Posada (las 73 víctimas de la explosión del avión y Fabio di Celmo). Los discursos y las consignas en inglés y español continuaron durante toda la mañana.

En la concentración Ramsey Clark expresó con elocuencia acerca de los Cinco Cubanos: "Los Cinco Cubanos vinieron aquí para proteger a su país. Ellos vinieron a prevenir el terrorismo. Los Cinco Cubanos son sinónimo de libertad. Los Cinco Cubanos son sinónimo de paz."

La amplia cobertura que tuvieron el Tribunal y la protesta fue hecha por periódicos y emisoras como AP, Reuters, El Miami Herald, EFE, Telesur, varias estaciones de TV en El Paso, El Paso Times, El Diario de El Paso, Radio Habana Cuba, Radio Rebelde de Cuba, y la TV Mexicana. El Tribunal también fue trasmitido en vivo por Internet, donde fue visto en todo el mundo.

  • El Tribuna del Pueblo en la TV Rusa


  • Vea todo el tribunal


  • Discurso de Brian Becker en el tribunal


  • Video de la protesta en el Juzgado


  • Mensaje de Livio di Celmo


  • Compre "Voces desde el Otro Lado"


  • Más fotos del Tribunal


  • Más fotos de la protesta


    • Enviado por Comité Nacional para la Liberación de los Cinco Cubanos, 14/1/2011

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  • lunes, 17 de enero de 2011

    El reclamo a Obama por los 5, llego al Dakar*

    El  Comité Argentino por la Libertad de los Cinco se hizo presente en el  final del rally Dakar en Buenos Aires, una pancarta montada en caños que reclamaba "OBAMA PREMIO NOBEL LIBERTAD YA A LOS 5 CUBANOS" recibía a los corredores del rally en sus máquinas al momento de ingresar al sector de finalización del Dakar Argentina Chile.
    dakar_amas-1.jpg

    El grupo de militantes se ubico estratégicamente, y la bandera reclamando la libertad de los Cinco Cubanos presos políticos en EEUU por su lucha antiterrorista, fue vista en los informativos argentinos que captaban las imágenes de la llegada de los participantes de la publicitada carrera.
    dakar_amas-2.jpg

    Con la embajada norteamericana a espaldas de la pancarta, el reclamo por la inmediata libertad de Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y Rene, injustamente condenados por un arbitrario tribunal en Miami, EEUU, y encarcelados desde hace más de doce años, a pesar del clamor mundial por su libertad, fue visto por miles de personas concurrentes al evento y por su difusión en los medios de comunicación, como un nuevo intento de romper el cerco mediático que han impuesto al caso los medios monopólicos al servicio de las corporaciones que detentan el poder global.

    (Enviado por Adriana Doncel, Fotos Alberto Más)


    N. del E. Rally (del inglés rally, pl. rallies) es una competición automovilística (aunque en la especialidad de raids, también se pueden ver otros vehículos como motos o camiones) de velocidad y cronometrada. Generalmente se efectúa por etapas y en diferentes condiciones climatológicas y superficies: tierra, asfalto, nieve, gravilla, hielo. El Rally Dakar fue fundado como prueba en el año 1979, luego de que el piloto Thierry Sabine se perdiera en el desierto y considerase que esa experiencia era digna de ser reproducida en una competencia. En un principio consistía en una competencia tipo aventura en estado puro, casi sin organización, ha evolucionado y alcanzado a convertirse en un gran despliegue tecnológico, con más de dos mil personas implicadas entre la organización, los participantes, y la asistencia. A partir de 2009 la organización decidió que la siguiente edición se realizara en Sudamérica, pasando por sectores pertenecientes a la Argentina y Chile, comenzando y terminando en Buenos Aires y es éste el recorrido que la organización definió para la edición 2011 del Rally Dakar.


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